Mercedes Ayala y su marido/ EFE José Manuel VidalMercedes Ayala y su marido/ EFE José Manuel Vidal

Ángela y Adela, de Jean Paul Gaultier a la juez Alaya

Llevan doce años haciendo vestidos artesanos con puntadas de antaño y la juez acudió a ellas gracias al “boca a boca”

Madrid (EFE).- Las diseñadoras sevillanas Ángela Ruiz y Adela Cabezas han sido las encargas de diseñar el vestido de novia la juez Mercedes Alaya, “un modelo de aire vintage confeccionado con telas nobles y encaje”, explican las creadoras, que también confeccionan trajes de flamenca y vestidos de fiesta para la burguesía hispalense y del Puerto de Santa María (Cádiz) en su taller “Angela y Adela”.

Una vez que se ha desvelado el taller que ha cosido el traje de novia de Mercedes Alaya para renovar sus votos matrimoniales, 30 años después de su enlace, el teléfono de esta casa de costura artesana no para de sonar.

“Hoy no para de sonar el teléfono, bien sean medios de comunicación interesándose por el vestido de Alaya, bien para recibir nuevos encargos”

“Hoy no para de sonar el teléfono, bien sean medios de comunicación interesándose por el vestido de Alaya, bien para recibir nuevos encargos, entre ellos el de una clienta que desea convertir unos zapatos en botas”, explica a Efe Estilo Adela Cabezas.

Pero no es la primera vez que esta casa, ubicada en el casco histórico de la capital hispalense, es el centro de todas las miradas que viven la moda.

El “enfant terrible” de la moda, a la puerta

El diseñador francés Jean Paul Gaultier las descubrió mientras recorría las calles sevillanas durante la Semana Santa de 2008. El coqueto escaparate y la calidad de sus piezas llamaron la atención del “enfant terrible” de la moda francesa.

Como la tienda estaba cerrada, a la mañana siguiente Gaultier madrugó y se presentó en el taller, pero descubrió que también estaba cerrada. Se armó de paciencia y esperó en la puerta. “Cuál fue nuestra sorpresa cuando nos pasamos por el taller para hacer una gestiones y nos lo encontramos allí”, cuenta Cabezas.

“Llegan tarde señoritas, ¿puedo pasar?” les preguntó Gaultier, quien se interesó por su trabajo con los encajes y les compró una serie de “pendientes y peinetas valorados en unos 5.000 euros”, que después ha utilizado en algunos de sus desfiles.

“Hacen un trabajo con mucho arte”, les dijo Gaultier a estas sevillanas que llevan doce años haciendo vestidos artesanos con puntadas de antaño.

El boca a boca

Esto mismo debió de pensar la juez Mercedes Alaya, cuando acudió a este taller para confiar en Adela Cabezas y Ángela Ruiz su vestido nupcial.

La jueza Mercedes Alaya y su esposo/ EFE José Manuel Vidal

La juez Mercedes Alaya y su esposo/ EFE José Manuel Vidal

“Para nosotros ha sido todo un honor”, dice Cabezas, quien ha asegurado que la jueza es “una señora de una elegancia exquisita, además de ser una persona honrada y encantadora”.

La juez Alaya es “una señora de una elegancia exquisita, además de ser una persona honrada y encantadora”

Asegura que Mercedes Alaya no era de sus clientas, que acudió a su taller gracias al “boca a boca” y que entre ellas, además de haber surgido una buena amistad, tiene pendiente una merienda. “Hemos estado en su boda y también hemos cosidos los vestidos para las hijas y la madre de Alaya”. EFE

 

 

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