"Bubble House". Design Studio Chrysalis. Revista Playboy, abril del1972 © Richard Fish. CCCD/EFE

La arquitectura, ¿motor del deseo sexual?

La arquitectura y decoración creadas para disfrute del sexo es el contenido de una exposición que pasa por la pasión del Marques de Sade por la arquitectura y las artes escénicas y desemboca en el ciberespacio

Barcelona,  (EFE).- La arquitectura y el sexo van unidas a refugios libertinos, comunidades utópicas gobernadas por las pasiones o un centro multimedia de entretenimientos sexuales son algunos de los espacios creados o imaginados para potenciar el sexo que se recogen en la exposición del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) sobre arquitectura y sexualidad.

Arquitectura y sexo

“1.000 metros cuadrados de deseo” es el titulo de la muestra que se inaugura hoy y que explora el poder que ejercen los espacios como motor de deseo.

“No es una exposición frívola -ha aclarado hoy el director del CCCB, Vicenç Villatoro-. Es densa y está muy bien documentada, aunque también quiere ser lúdica y juguetona”.

La cocomisaria de la muestra, Rosa Ferré, ha coincidido con Villatoro en que “como mejor se define está exposición es diciendo lo que no es, y no es una muestra sobre los espacios normativos donde se practica el sexo, como la cama de matrimonio, ni sobre su reverso, el burdel”.

“Tampoco habla de edificios fálicos o edificios curvos más femeninos, ni sobre espacios ritualizados como mazmorras o conventos, aunque todo eso está ahí en algún momento”, ha añadido.

Creación de estereotipos

La exposición trata de “como la arquitectura ha contribuido al control de los comportamientos y a la creación de estereotipos de género en nuestra sociedad patriarcal” y de “como algunos proyectos han roto con los modelos tradicionales y han defendido utopías de convivencia sexual o espacios privados concebidos exclusivamente para el placer”.

arquitectura y sexo

. BARCELONA, 25/10/2016.- Imagen de una de las piezas de la exposición “1.000 m2 de deseo. Arquitectura y sexualidad” que explora desde hoy en el CCCB de Barcelona el poder que ejercen los espacios como motor del deseo en la sociedad occidental, con una mirada retrospectiva desde el siglo XVIII hasta nuestros días. EFE/ Andreu Dalmau

Entre los ‘utópicos sexuales’ está el Marques de Sade, a quien la exposición dedica un espacio sobre su pasión por la arquitectura y las artes escénicas y la utilización de estas dos disciplinas en la construcción de su narración del exceso.

Oras utopías sexuales del siglo XVIII son el templo del placer del arquitecto Claude-Nicolas Ledoux o los espacios de orgías eróticas y gastronómicas de Charles Fourier, que tienen cierta continuidad en las comunidades hippies, también presentes en la exposición.

El despertar de los sentidos

Algunos de estos proyectos imaginados se pueden ver en el CCCB mediante planos, dibujos o maquetas, pero otros han sido construidos para la ocasión, como el Centro de Entretenimientos Sexuales de Nicolas Schöffer, que en los años sesenta del siglo XX imaginó un espacio y una atmósfera propicia para despertar los sentidos.

Imágenes de la película “Las amistades peligrosas” abren la segunda parte del recorrido, dedicado a los refugios libertinos desde el siglo XVIII hasta nuestros días, que va desde las ‘petites maisons’ de la aristocracia francesa hasta los apartamentos de soltero propuestos por la revista Playboy en el siglo XX.

arquitectura y sexo

Imagen de la exposición sobre arquitectura y sexo cedida por CCCD/EFE

La última parte del recorrido se centra en el siglo XX y XXI y recorre los espacios públicos codificados para el sexo, como los parques, los lavabos públicos o las salas de cine, y concluye en el espacio sexual por excelencia de nuestros días: el ciberespacio.

Además de la pornografía en internet, la muestra bucea por el cibersexo activo, como el de la plataforma “Second Life”, donde los avatares organizan encuentros sexuales y rompen tabúes.

En esta parte de la exposición se muestran la obra de Yann Mihn, que busca el éxtasis telepático y trabaja en un prototipo de máquina orgásmica total, y la investigación de Pol Esteve sobre las ‘raves’.

En total, la exposición cuenta con 250 piezas, entre dibujos, maquetas arquitectónicas, instalaciones artísticas, audiovisuales, libros y otros materiales, mediante las que sus organizadores se preguntan cuál es el espacio reservados en nuestra sociedad para el deseo y el placer sexual. EFE

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