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La princesa Carolina de Mónaco.EFE/EPA/SEBASTIEN NOGIERLa princesa Carolina de Mónaco junto a su hija Carlota, su nuera Tatitana Santo Domingo y algunos de sus nietos y sobrinos. Tatitan.EFE/EPA/SEBASTIEN

Carolina de Mónaco, espléndida a los 60

Carolina de Mónaco 60 años elegante. Es una de las princesas más bellas y elegantes, una mujer con estilo que siempre deja huella en sus apariciones.

Madrid, (EFE).- Centrada en sus hijos y nietos, Carolina de Mónaco, primogénita de Rainiero III y Grace Kelly, cumple 60 años y puede presumir de ser una de las princesas más bellas y elegantes, una mujer con estilo que deja huella en cada una de sus apariciones.
Icono de estilo y elegancia desde la década de los 70, cuando la revista “Time” en una portada decía, “Carolina, la novia de Europa”, una época en la que una guapa, graciosa y sonriente princesa era educada para convertirse en reina, pero ella prefería estudiar psicología y vivir su juventud sin atadura alguna, era momento de pasarlo en grande.
En esos años, Rainiero y Grace Kelly se desvivían por darle una exquisita educación, propia de una reina, incluso le presentaron a Carlos de Inglaterra, pero no hubo química entre ellos.

Carolina de Mónaco, 60 años elegante

carolina de monaco

Carolina de Mónaco, a su llegada a la boda religiosa del heredero del Gran Ducado de Luxemburgo, el príncipe Guillermo de Nassau y Borbón de Parma con la condesa belga Stéphanie de Lannoy en la catedral de Nôtre-Dame. EFE/BALLESTEROS

Justo en esa época vivía un apasionado romance con Philippe Junot, un hombre de la noche 17 años mayor que ella, a quien conoció en la Costa Azul y con el que se convirtió en blanco de los paparazzi.
Tenía 19 años cuando Rainiero le dio el consentimiento para contraer matrimonio con el “playboy” de 35, un enlace que tan solo duro dos años tras varias infidelidades y que condujo a Carolina a una depresión que le hizo perder su esbelta figura.
Tras pasar una temporada estudiando en Inglaterra, Carolina de Mónaco, que nació el 23 de enero del 1957  retoma la vida social y se convierte nuevamente en la novia de Europa, un icono de belleza y “glamour” para todo el mundo.

En 1982 se casó con Stéfano Casiraghi

Vivió un romance con Robertino Rossellini antes de que su madre falleciera en un accidente de coche el 13 de septiembre de 1982, un duro golpe que le hizo madurar rápidamente.
Conoció al multimillonario Stéfano Casiraghi con quien se casó en 1983 y tuvo tres hijos –Andrea Casiraghi, Charlotte, y Pierre. Carolina, al lado de su padre, se convierte en la primera dama del Principado.
Una etapa dulce y familiar que no duro mucho. Una vez más, un trágico accidente en el mar acabó con la vida del italiano.

Superó su tristeza en La Provence

Una tragedia que sumió a Carolina en una profunda tristeza y desesperación que la hizo refugiarse en Saint-Rémy-de-Provence, un pueblo donde crió a sus tres hijos y donde obtuvo la nulidad eclesiástica de Junot.
Durante esos años, Carolina de Mónaco, mostró un estilo más casual, romántico y campesino junto a su nuevo amor, Vicent Lindon, un actor francés que le devolvió la ilusión por vivir.
A sus 60 años, abandera un estilo juvenil, elegante y coqueto que la convierte en la abuela más bella y glamourosa de la realeza del siglo XXI.

carolina de monaco

La princesa Carolina de Mónaco asiste a la inauguración de la exposición “Retratos de Interiores” en Villa Sauber, uno de los edificios del Nuevo Museo Nacional de Mónaco (NMNM). EFE/Sebastien Nogier

Sus relaciones sentimentales han pasado a un segundo plano, son sus tres hijos mayores, Andrea, Carlota y Pierre, los que ocupan las portadas de la revistas.
De su vida sentimental no se conoce nada, salvo su separación no oficial del príncipe alemán Ernesto de Hannover, con quien se casó en 1999 y de cuya unión nació la princesa Alexandra.
Esta relación ha estado lleno de altibajos, dado los excesos del príncipe, pero no existe divorcio, de modo que Carolina ostenta el título de princesa de Hannover.

Unida a su hermano, Alberto

Instalada en Mónaco, Carolina, muy unida a su hermano Alberto y algo más distante con su hermana Estefanía, aparece como una mujer serena, feliz y dinámica que vela por sus hijos y nietos, y también por el Principado, en el que tiene una agenda oficial que incluye exposiciones y diversas causas solidarias que la obligan a actualizar su fondo de armario.
A lo largo de los años, ajena a las estridencias y exageraciones, Carolina de Mónaco ha creado su propio estilo, sobrio y clásico, orquestado bajo la batuta de la sencillez.
Esta princesa de Mónaco ha destacado por su porte refinado y “chic”, siguiendo la estela de su madre, la actriz Grace Kelly, una belleza mítica e irrepetible, que abandonó los estudios de Hollywood deslumbrada por el amor de un príncipe europeo.
Ahora, su hija Carlota, tercera generación, es la hereda de su belleza, de su pasión por la vida y también de su magnetismo, pero Carolina de Mónaco sigue siendo Carolina de Mónaco.

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