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  • mas infoAlumnos de diseño gráfico y de corte y confección de dos escuelas donostiarras han trabajado juntos en la creación de una colección de camisetas con distintos lemas pero con un mismo mensaje, la denuncia del maltrato a las mujeres, un ejercicio académico que ha acabado en una exposición. "No eres la muñeca de nadie" es uno de los emblemas de estas prendas, elegido para dar título a la muestra, que permanecerá abierta en la Casa de Cultura Ernest Lluch de San Sebastián desde hoy y hasta el 21 de julio. EFE/Javier Echezarreta. Alumnos de diseño gráfico y de corte y confección de dos escuelas donostiarras han trabajado juntos en la creación de una colección de camisetas con distintos lemas pero con un mismo mensaje, la denuncia del maltrato a las mujeres, un ejercicio académico que ha acabado en una exposición. "No eres la muñeca de nadie" es uno de los emblemas de estas prendas, elegido para dar título a la muestra, que permanecerá abierta en la Casa de Cultura Ernest Lluch de San Sebastián desde hoy y hasta el 21 de julio. EFE/Javier Echezarreta.
Las camisetas se han convertido en un elemento trasnformacor. EPA/LYNN BO BO Alumnos de diseño gráfico y de corte y confección de dos escuelas donostiarras han trabajado juntos en la creación de una colección de camisetas

Cuando la camiseta lo dice todo

Vivimos en la avalancha de las camisetas con mensajes. Hordas de gentes de todas las edades, con pancartas pegadas a sus cuerpos y figuras. Una gran necesidad de querer decir cosas sin hablar

Madrid, (EFE).- Las camisetas me rondan la cabeza desde hace días y no sé cómo afrontar el asunto sin herir susceptibilidades al escribir sobre una prenda tan popular, consumida en masa y presentada en cualquier colección de moda; desde grandes almacenes y cadenas de tiendas de ropa, a diseñadores de renombre y marcas de lujo internacionales.

Tres jóvenes posan hoy, 9 de septiembre de 2009, con una camiseta ecológica y con mensaje social diseñada por el español Miguel Adrover, durante el lanzamiento de la prenda en Nueva York (EEUU). En la víspera del inicio oficial de la Semana de la Moda de esa ciudad, Adrover, uno de nombres más punteros de la moda en los 90, sirvió de aperitivo de la presencia española en la pasarela neoyorquina, gracias a la presentación de una edición limitada de estas camisetas. EFE/Miguel Rajmil

Tres jóvenes posan hoy, 9 de septiembre de 2009, con una camiseta ecológica y con mensaje social diseñada por el español Miguel Adrover, durante el lanzamiento de la prenda en Nueva York (EEUU). . EFE/Miguel Rajmil

Una camiseta sencilla, lisa y, por supuesto, limpia puede ser muy saludable, incluso sin planchar. Le da al usuario un toque de persona amable y campechana, al tiempo que quita mucho hierro a la relación social. Las de rayas náuticas me encantan, pero soy sospechosa porque siempre he veraneado en el Norte y en mi familia son tradición.

Pero lo que me tiene absorta de esta prenda que parece fácil, son los eslóganes o frases impresas y aquí se empieza a complicar. Vivimos en la avalancha de las camisetas con mensajes. Hordas de gentes de todas las edades, con pancartas pegadas a sus cuerpos y figuras. Veo en este asunto una gran necesidad de querer decir cosas sin hablar; y eso me molesta profundamente.

La camiseta tiene otra peculiaridad: la de ser una prenda que va de mano en mano. EFE

La camiseta tiene otra peculiaridad: la de ser una prenda que va de mano en mano. EFE

Tradición oral

Nadie negará que el slogan es una cosa muy yanqui. Es sabido lo que le gusta a un norteamericano un panfleto, o un folleto explicativo. Para un español, francés o latino en general, donde este una buena conversación que se quite una camiseta. Sin embargo, la tradición oral se va perdiendo.

En España, antiguamente, si alguien quería ser un rebelde se peinaba con cresta y calzaba unos zapatos en punta y enseguida sabias a lo que atenerte. Incluso el margen para un acercamiento era bastante amplio si eras un aventurero social. Ahora, el posible personaje lleva una camiseta que reza “City New Rebel”. Para empezar, no se sabe si el individuo habla inglés o no, -tema importante que no se puede perder de vista-, y tampoco posibilita aventurarse a entablar diálogo, porque su pechera lo ha dicho todo y caben pocas conversaciones. Solamente se podría contrarrestar su invasión de espacio visual con otra camiseta del tipo “Keep Calm and Relax”.

Esta efusión de frases épicas al alimón y citaciones a tutiplén, mayoritariamente en lengua inglesa, me despista con mucha frecuencia hasta el punto de que me paso de calle o llego a lugares que no quería, además de perder mi tiempo con la insistente lectura de eslóganes en los más variados cuerpos; una trampa. En muchos casos, se me hace un tanto evidente que algunos de los usuarios de estas prendas con leyendas del estilo, “I am free” o “ stop looking at my shirt” están buscando desesperadamente ayuda.

¿Hablas inglés?

Lo del idioma es otra historia porque me cuesta creer que todo el mundo hable un inglés tan fluido como para tener claro qué tipo de slogan define su aspecto. Lo peor de la globalización es que los que hacen las camisetas tampoco tiene porque hablar el idioma. Tengo entendido que en China las escuelas bilingües todavía son poquísimas.

La camiseta tiene otra peculiaridad: la de ser una prenda que va de mano en mano.

La camiseta tiene otra peculiaridad: la de ser una prenda que va de mano en mano. Es como la energía: ni se crea, ni se destruye, solo se transforma. Resulta frecuente encontrar operarios y trabajadores de diversos ámbitos, en plena faena, con camisetas de marca y eslóganes de lo más favorecedores. Ver a un pintor de brocha gorda con el slogan “ Force 1 Hero” o “ The man, the legend”, es cuanto menos enternecedor.

¿Es fácil elegir una frase para una camiseta? EFE

¿Es fácil elegir una frase para una camiseta? EFE

Propongo que las camisetas con frases épicas, traigan junto a la etiqueta de cómo lavarse y la de “made in”, otra con la traducción a la lengua materna del usuario, por cuestiones de seguridad, ya no digo de coherencia. Entiendo que el burruño de etiquetas puede ser muy incómodo, pero más incómodo parece salir a la calle con una leyenda que reza “ Social Hazard” y no saber de qué va el asunto.

Personalmente he decidido usar camisetas sin slogan, pues lo que deseo manifestar lo transmito oralmente a mis allegados y me dejo de historias. En todo caso, aconsejo a quienes compran camisetas con refranes, que usen su propio idioma. Da mucha tranquilidad saber que el mensaje combina con uno mismo. Si uno lleva marcado en el pecho algo como “Lee libros y no camisetas”, ya está preparado para lo que venga. EFE

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