El huevo encontrado por un chatarrero americano, y vendido por treinta millones de dólares. Cedida por Actúa ComunicaciónEl huevo encontrado por un chatarrero americano, y vendido por treinta millones de dólares. Cedida por Actúa Comunicación
Documental

Fabergé: una historia de zares, huevos y desodorantes

El documental “Una vida propia”, que se acaba de estrenar en España, inicia un recorrido desde el esplendor de la Rusia Imperial hasta la actualidad persiguiendo, a través de sus icónicos huevos, joyas preciosas y hasta desodorantes, el rastro del apellido “Fabergé”

Madrid, jul (EFE).- Quince ciudades españolas proyectan desde el pasado día 29 de junio el documental “Una vida propia”, una historia sobre la casa Fabergé que comienza en 1842, cuando Gustav Fabergé abre su joyería en un bajo de San Petersburgo, y finaliza en 2007 con la toma de control de la firma por parte de su tataranieta, Sarah Fabergé

Entretanto, el apellido de la familia que revolucionó la industria del lujo en el siglo XIX cambió de manos en varias ocasiones, e incluso colonias y desodorantes fueran anunciados bajo el nombre de la casa rusa, en los años 70.

El documental, que ha tenido acceso a colecciones públicas y privadas -como la de la Reina de Inglaterra, Alberto de Mónaco o el Hermitage de San Petersburgo-, narra los dos siglos de historia que hay detrás la marca que consiguió la fama mundial gracias a unos suntuosos huevos que llegaron a ser un símbolo del poderío de Moscú.

Huevos para un Imperio

El largometraje desgrana la relación de simbiosis entre los zares de Rusia, y la casa Fabergé, un idilio que comenzó con el regalo de Alejandro III a su esposa, la emperatriz María Fyodorevna: de un huevo hecho en oro, a tamaño real y con una gallina pequeña en su interior. Aunque más sencillo que las posteriores creaciones, este primer huevo supuso el principio de una tradición: cada pascua o ocasión especial la familia real lo conmemoraba con una figura de forma ovalada.

No fue el fundador, sino su hijo Peter Carl Fabergé, quien llevó a lo más alto el pequeño taller que había fundado su padre, estableciendo con la familia real una relación que duraría dos generaciones, hasta que la Revolución Rusa estalló y la familia real rusa, con Nicolás II a la cabeza, fue ejecutada.

Retrato del zar Nicolás II y su esposa, en una de las piezas de joyería de Fabergé. Cedida por Actúa Comunicación

Retrato del zar Nicolás II y su esposa, en una de las piezas de joyería de Fabergé. Cedida por Actúa Comunicación

“Pienso que mucha gente sigue fascinada por su trágico destino, y que estos bonitos objetos son tangibles recordatorios de esa familia y su mundo”, cuenta a Efe Estilo Patrick Mark, el director del documental.

Cuando el imperio cayó, los Fabergé se exiliaron en Suíza y los huevos se dispersaron por el mundo: algunos fueron vendidos por el régimen bolchevique, otros, quizás, fueron fundidos.

Tesoros perdidos

Del medio centenar de huevos hechos para la familia imperial entre 1885 y 1916, 42 tienen paradero conocido y, de vez en cuando, algunos salen a la luz.

El documental ilustra dos casos de huevos que, tras décadas desaparecidos, se han recuperado. El más reciente ocurrió en el 2014, cuando un chatarrero americano se encontró un huevo en un mercadillo y estuvo a punto de fundirlo por el precio del oro.

Detalle del huevo imperial desaparecido, y encontrado en 2014. Cedida por Actúa Comunicación

Detalle del huevo imperial desaparecido, y encontrado en 2014. Cedida por Actúa Comunicación

Un artículo que hablaba de la pieza desaparecida en internet sacó al chatarrero de su error. “Ahora es 30 millones de dólares más rico”, explica Mark.

Aunque huevos de Fabergé son su pieza más icónica, no sólo de estas creaciones vivía la casa rusa. “Fabergé produjo 200.000 objetos hasta la Revolución Rusa”, explica Mark, lo que, a su juicio, demuestra que “Fabergé fue un hombre de negocios que supo descubrir una nueva clientela de banqueros, mercaderes y hizo diferentes estilos de objetos para ellos”.

En su catálogo, además de los prohibitivos huevos, podían encontrarse las más asequibles figuras de animales o adornos para el pelo.

La vuelta a casa

Mark, que ha realizado documentales sobre la guerra de Irak, las momias de Egipto o la naturaleza en África, no estaba seguro de rodar la película, porque le “preocupaba que fuera un tema muy tópico”, hasta que descubrió “la rica y compleja historia” que tiene detrás la firma.

El documental rastrea el nombre Fabergé hasta la actualidad y la figura de Sarah Fabergé, tataranieta del fundador, que ha adquirido la marca, en una firma de joyas contemporáneas inspiradas en las técnicas de su antepasado.

Aunque la familia Fabergé se ha hecho de nuevo con el nombre, en el pasado fue absorbida por diferentes corporaciones y explotada para vender toda clase de productos. Es por esto que el nombre de Fabergé no se manifiesta, en la imaginación de todos, en forma de huevo.

Una joya rediseñada por la marca Fabergé actual, a partir de un viejo boceto de Peter Carl Fabergé. Cedida por Actúa Comunicación

Una joya rediseñada por la marca Fabergé actual, a partir de un viejo boceto de Peter Carl Fabergé. Cedida por Actúa Comunicación

“Por ejemplo, cuando hablé con un amigo canadiense de la posibilidad de realizar el documental, me miró con extrañeza”, cuenta Mark, que añade que su compañero había sido criado en el Toronto de los años 70 y solo había escuchado ese nombre “en el contexto de una loción para después del afeitado, la ‘Brut Aftershave by Fabergé’

“No sabía ni de huevos, ni de zares, ni de la Rusia Imperial”, destaca el director que, con su trabajo, tuvo que reconstruir toda la historia que hay detrás del nombre Fabergé, y es mucha”.EFE

Tagged with:
Posted in Cine&tv

Lo más en EFE Estilo
  • Visto
  • Nube de tags

Madrid, jul (EFE).- Quince ciudades españolas proyectan desde el pasado día 29 de junio el documental “Una vida propia”, una historia sobre la casa Fabergé que comienza en 1842, cuando Gustav Fabergé abre su joyería en un bajo de San Petersburgo, y finaliza en 2007 con la toma de control de la firma por parte de su tataranieta, Sarah Fabergé

Entretanto, el apellido de la familia que revolucionó la industria del lujo en el siglo XIX cambió de manos en varias ocasiones, e incluso colonias y desodorantes fueran anunciados bajo el nombre de la casa rusa, en los años 70.

El documental, que ha tenido acceso a colecciones públicas y privadas -como la de la Reina de Inglaterra, Alberto de Mónaco o el Hermitage de San Petersburgo-, narra los dos siglos de historia que hay detrás la marca que consiguió la fama mundial gracias a unos suntuosos huevos que llegaron a ser un símbolo del poderío de Moscú.

Huevos para un Imperio

El largometraje desgrana la relación de simbiosis entre los zares de Rusia, y la casa Fabergé, un idilio que comenzó con el regalo de Alejandro III a su esposa, la emperatriz María Fyodorevna: de un huevo hecho en oro, a tamaño real y con una gallina pequeña en su interior. Aunque más sencillo que las posteriores creaciones, este primer huevo supuso el principio de una tradición: cada pascua o ocasión especial la familia real lo conmemoraba con una figura de forma ovalada.

No fue el fundador, sino su hijo Peter Carl Fabergé, quien llevó a lo más alto el pequeño taller que había fundado su padre, estableciendo con la familia real una relación que duraría dos generaciones, hasta que la Revolución Rusa estalló y la familia real rusa, con Nicolás II a la cabeza, fue ejecutada.

Retrato del zar Nicolás II y su esposa, en una de las piezas de joyería de Fabergé. Cedida por Actúa Comunicación

Retrato del zar Nicolás II y su esposa, en una de las piezas de joyería de Fabergé. Cedida por Actúa Comunicación

“Pienso que mucha gente sigue fascinada por su trágico destino, y que estos bonitos objetos son tangibles recordatorios de esa familia y su mundo”, cuenta a Efe Estilo Patrick Mark, el director del documental.

Cuando el imperio cayó, los Fabergé se exiliaron en Suíza y los huevos se dispersaron por el mundo: algunos fueron vendidos por el régimen bolchevique, otros, quizás, fueron fundidos.

Tesoros perdidos

Del medio centenar de huevos hechos para la familia imperial entre 1885 y 1916, 42 tienen paradero conocido y, de vez en cuando, algunos salen a la luz.

El documental ilustra dos casos de huevos que, tras décadas desaparecidos, se han recuperado. El más reciente ocurrió en el 2014, cuando un chatarrero americano se encontró un huevo en un mercadillo y estuvo a punto de fundirlo por el precio del oro.

Detalle del huevo imperial desaparecido, y encontrado en 2014. Cedida por Actúa Comunicación

Detalle del huevo imperial desaparecido, y encontrado en 2014. Cedida por Actúa Comunicación

Un artículo que hablaba de la pieza desaparecida en internet sacó al chatarrero de su error. “Ahora es 30 millones de dólares más rico”, explica Mark.

Aunque huevos de Fabergé son su pieza más icónica, no sólo de estas creaciones vivía la casa rusa. “Fabergé produjo 200.000 objetos hasta la Revolución Rusa”, explica Mark, lo que, a su juicio, demuestra que “Fabergé fue un hombre de negocios que supo descubrir una nueva clientela de banqueros, mercaderes y hizo diferentes estilos de objetos para ellos”.

En su catálogo, además de los prohibitivos huevos, podían encontrarse las más asequibles figuras de animales o adornos para el pelo.

La vuelta a casa

Mark, que ha realizado documentales sobre la guerra de Irak, las momias de Egipto o la naturaleza en África, no estaba seguro de rodar la película, porque le “preocupaba que fuera un tema muy tópico”, hasta que descubrió “la rica y compleja historia” que tiene detrás la firma.

El documental rastrea el nombre Fabergé hasta la actualidad y la figura de Sarah Fabergé, tataranieta del fundador, que ha adquirido la marca, en una firma de joyas contemporáneas inspiradas en las técnicas de su antepasado.

Aunque la familia Fabergé se ha hecho de nuevo con el nombre, en el pasado fue absorbida por diferentes corporaciones y explotada para vender toda clase de productos. Es por esto que el nombre de Fabergé no se manifiesta, en la imaginación de todos, en forma de huevo.

Una joya rediseñada por la marca Fabergé actual, a partir de un viejo boceto de Peter Carl Fabergé. Cedida por Actúa Comunicación

Una joya rediseñada por la marca Fabergé actual, a partir de un viejo boceto de Peter Carl Fabergé. Cedida por Actúa Comunicación

“Por ejemplo, cuando hablé con un amigo canadiense de la posibilidad de realizar el documental, me miró con extrañeza”, cuenta Mark, que añade que su compañero había sido criado en el Toronto de los años 70 y solo había escuchado ese nombre “en el contexto de una loción para después del afeitado, la ‘Brut Aftershave by Fabergé’

“No sabía ni de huevos, ni de zares, ni de la Rusia Imperial”, destaca el director que, con su trabajo, tuvo que reconstruir toda la historia que hay detrás del nombre Fabergé, y es mucha”.EFE

Efe Estilo en Twitter
Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies