MIA WASIKOWSKA es Edith Cushing en La cumbre escarlata, un romance gótico surgido de la imaginación del director Guillermo del Toro, de Legendary PiMIA WASIKOWSKA es Edith Cushing en La cumbre escarlata, un romance gótico surgido de la imaginación del director Guillermo del Toro, de Legendary Pictures. Foto: Legendary Pictures y Universal Pictures/EFE

Puntadas relucientes para un tenebroso vestuario

“La cumbre escarlata”, la última película de Guillermo del Toro, incorpora un vestuario entre lo teatral y lo onírico, entre el cuento y la pesadilla

Madrid, oct (EFE).- La última película de Guillermo del Toro, “La cumbre escarlata”, representa un ambiente victoriano, oscuro y tenebroso que rememora otros clásicos del cine en un deseo del director por reencontrarse con “romances góticos” a los que tanto deseaba abrir la puerta.

JESSICA CHASTAIN es lady Lucille Sharpe en La cumbre escarlata, un romance gótico surgido de la imaginación del director Guillermo del Toro, de Legendary Pictures.  Foto: Legendary Pictures y Universal Pictures

JESSICA CHASTAIN es lady Lucille Sharpe en La cumbre escarlata, un romance gótico surgido de la imaginación del director Guillermo del Toro, de Legendary Pictures. Foto: Legendary Pictures y Universal Pictures

Una atmósfera que ha creado con espectaculares decorados y un vestuario preciosista, de puntadas que deslumbran, tenebroso, a pesar de su brillantez, que firma la diseñadora de vestuario Kate Hawley (El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos”), que llegó incluso a poner nombre a los diseños: “el vestido rompecorazones”, frágil y delicado, o el “comelibros”, el traje de autora romántica.

Entre el misterio y la locura

El misterio, la sombras y la locura discurren por una cinta que tiene como argumento a una joven escritora norteamericana, Edith Cushing (Mia Wasikowska), que se enamora de un apuesto inglés Thomas Sharp (Tom Hiddleston), a la que, tras el fallecimiento del padre de ella, invita a su lujosa mansión familiar, Allerdalle Hall, escondida en los montes de Inglaterra sobre una tierra rojiza, donde la espera Lady Lucille Sharp (Jessica Chastain), su hermana.

Por los pasillos, las habitaciones y el entorno de la enorme mansión neogótica, Allerdalle Hall, se mueven unos personajes que se envuelven en una arquitectura densa, con tapices, texturas y colores que ambientaban un mundo místico.

MIA WASIKOWSKA es Edith Cushing en La cumbre escarlata, un romance gótico surgido de la imaginación del director Guillermo del Toro, de Legendary Pictures. Con varias capas de seda, el camisón fue diseñado para realzar los movimientos de Mia Wasikowska.  Foto: Kerry Hayes/efe

MIA WASIKOWSKA es Edith Cushing en La cumbre escarlata, un romance gótico surgido de la imaginación del director Guillermo del Toro, de Legendary Pictures. Con varias capas de seda, el camisón fue diseñado para realzar los movimientos de Mia Wasikowska. Foto: Kerry Hayes/efe

Decorados en los que el vestuario de Lucille (Jessica Chastain) debía fundirse, por lo que el trabajo del decorador tuvo que concentrarse también en los colores para empastar los tonos.

La arquitectura como vestuario

La diseñadora recuerda una frase de Guillermo del Toro: “Construiremos el vestuario y coseremos la arquitectura”, fue así como le explicó cómo su intención era reflejar una atmósfera que integrara cuentos de hadas con elementos históricos.

“Cada uno de los trajes representa un estado de ánimo”, ha explicado su diseñadora

“Queríamos imitar la ar”Cada uno de los trajes representa un estado de ánimo”, ha explicado su diseñadoraquitectura”, explica la diseñadora, “por eso nos esforzamos en que fueran trajes muy esculturales”.

JESSICA CHASTAIN en el papel de lady Lucille Sharpe y el director GUILLERMO DEL TORO en el plató del romance gótico La cumbre escarlata, de Legendary Pictures. Foto: Kerry Hayes/EFE

JESSICA CHASTAIN en el papel de lady Lucille Sharpe y el director GUILLERMO DEL TORO en el plató del romance gótico La cumbre escarlata, de Legendary Pictures. Foto: Kerry Hayes/EFE

“Cada uno de los trajes representa un estado de ánimo”, ha explicado Hawley. Mientras el vestuario de Edith expresa “riqueza, fertilidad y generosidad de espíritu”, los de Lucille están bordados con hojas secas que hacen pensar en “catástrofes, aridez e infertilidad”.

Por ello, el vestuario en Estados Unidos representa el verano, el oro y el tabaco, crecimiento y progreso. Inglaterra es el invierno, las hojas están secas, hay azules oscuros, verdes azulados y las pesadas telas negras “anclan” a los personajes a lo más profundo del universo gótico.

Según explican desde la producción, el equipo de vestuario pasó horas cosiendo a mano partes del vestuario para imitar los pliegues de la época y que las telas parecieran fluir y aletear como las alas de los insectos que tanto gustan al cineasta.

Del Toro y Hawley compartían un mismo sentimiento: “El terror debe ser espléndido”. EFE

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Madrid, oct (EFE).- La última película de Guillermo del Toro, “La cumbre escarlata”, representa un ambiente victoriano, oscuro y tenebroso que rememora otros clásicos del cine en un deseo del director por reencontrarse con “romances góticos” a los que tanto deseaba abrir la puerta.

JESSICA CHASTAIN es lady Lucille Sharpe en La cumbre escarlata, un romance gótico surgido de la imaginación del director Guillermo del Toro, de Legendary Pictures.  Foto: Legendary Pictures y Universal Pictures

JESSICA CHASTAIN es lady Lucille Sharpe en La cumbre escarlata, un romance gótico surgido de la imaginación del director Guillermo del Toro, de Legendary Pictures. Foto: Legendary Pictures y Universal Pictures

Una atmósfera que ha creado con espectaculares decorados y un vestuario preciosista, de puntadas que deslumbran, tenebroso, a pesar de su brillantez, que firma la diseñadora de vestuario Kate Hawley (El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos”), que llegó incluso a poner nombre a los diseños: “el vestido rompecorazones”, frágil y delicado, o el “comelibros”, el traje de autora romántica.

Entre el misterio y la locura

El misterio, la sombras y la locura discurren por una cinta que tiene como argumento a una joven escritora norteamericana, Edith Cushing (Mia Wasikowska), que se enamora de un apuesto inglés Thomas Sharp (Tom Hiddleston), a la que, tras el fallecimiento del padre de ella, invita a su lujosa mansión familiar, Allerdalle Hall, escondida en los montes de Inglaterra sobre una tierra rojiza, donde la espera Lady Lucille Sharp (Jessica Chastain), su hermana.

Por los pasillos, las habitaciones y el entorno de la enorme mansión neogótica, Allerdalle Hall, se mueven unos personajes que se envuelven en una arquitectura densa, con tapices, texturas y colores que ambientaban un mundo místico.

MIA WASIKOWSKA es Edith Cushing en La cumbre escarlata, un romance gótico surgido de la imaginación del director Guillermo del Toro, de Legendary Pictures. Con varias capas de seda, el camisón fue diseñado para realzar los movimientos de Mia Wasikowska.  Foto: Kerry Hayes/efe

MIA WASIKOWSKA es Edith Cushing en La cumbre escarlata, un romance gótico surgido de la imaginación del director Guillermo del Toro, de Legendary Pictures. Con varias capas de seda, el camisón fue diseñado para realzar los movimientos de Mia Wasikowska. Foto: Kerry Hayes/efe

Decorados en los que el vestuario de Lucille (Jessica Chastain) debía fundirse, por lo que el trabajo del decorador tuvo que concentrarse también en los colores para empastar los tonos.

La arquitectura como vestuario

La diseñadora recuerda una frase de Guillermo del Toro: “Construiremos el vestuario y coseremos la arquitectura”, fue así como le explicó cómo su intención era reflejar una atmósfera que integrara cuentos de hadas con elementos históricos.

“Cada uno de los trajes representa un estado de ánimo”, ha explicado su diseñadora

“Queríamos imitar la ar”Cada uno de los trajes representa un estado de ánimo”, ha explicado su diseñadoraquitectura”, explica la diseñadora, “por eso nos esforzamos en que fueran trajes muy esculturales”.

JESSICA CHASTAIN en el papel de lady Lucille Sharpe y el director GUILLERMO DEL TORO en el plató del romance gótico La cumbre escarlata, de Legendary Pictures. Foto: Kerry Hayes/EFE

JESSICA CHASTAIN en el papel de lady Lucille Sharpe y el director GUILLERMO DEL TORO en el plató del romance gótico La cumbre escarlata, de Legendary Pictures. Foto: Kerry Hayes/EFE

“Cada uno de los trajes representa un estado de ánimo”, ha explicado Hawley. Mientras el vestuario de Edith expresa “riqueza, fertilidad y generosidad de espíritu”, los de Lucille están bordados con hojas secas que hacen pensar en “catástrofes, aridez e infertilidad”.

Por ello, el vestuario en Estados Unidos representa el verano, el oro y el tabaco, crecimiento y progreso. Inglaterra es el invierno, las hojas están secas, hay azules oscuros, verdes azulados y las pesadas telas negras “anclan” a los personajes a lo más profundo del universo gótico.

Según explican desde la producción, el equipo de vestuario pasó horas cosiendo a mano partes del vestuario para imitar los pliegues de la época y que las telas parecieran fluir y aletear como las alas de los insectos que tanto gustan al cineasta.

Del Toro y Hawley compartían un mismo sentimiento: “El terror debe ser espléndido”. EFE

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