Jesse Eisenberg/Dan Himbrechts/epa Jesse Eisenberg/Dan Himbrechts/epa

Jesse Eisenberg, el alter ego de Mark Zuckerberg, además de actor, escritor

Además de triunfar como actor, Jesse Eisenberg, el Lex Luthor de “Batman v Superman” o el Mark Zuckerberg de “La red social”, también escribe. “El besugo me da hipo” es su primera colección de relatos de humor

Madrid, abr (EFE).- Además de triunfar como actor, Jesse Eisenberg, el Lex Luthor de “Batman v Superman” o el Mark Zuckerberg de “La red social”, también escribe. “El besugo me da hipo” es su primera colección de relatos de humor, en los que trata de seguir el ejemplo de su admirado Woody Allen.

“El humor hay que tomárselo en serio”, ha afirmado en una entrevista con Efe con motivo de la publicación en España del libro, que transformará en breve en una serie de televisión. “Woody Allen en sus relatos hace muy bien esa distinción. Si intentas ser gracioso, no logras ser realmente divertido”.

Ya escribía en el instituto

Eisenberg (Nueva York, 1983) es el protagonista del nuevo filme del director neoyorquino, “Café Society”, que inaugurará el próximo Festival de Cannes, y también rodó con él “A Roma con amor” (2012), pero su relación empezó en realidad hace muchos años, y no de la mejor manera.

Cuando el actor estaba en el instituto, escribió un guión protagonizado por el verdadero Allen que empezó a circular hasta llegar a las manos del abogado del cineasta, quien amenazó con ponerle una demanda.

“Siempre me han fascinado sus libros de relatos y cómo yuxtapone ideas de manera muy divertida”, dice Eisenberg

“Siempre me han fascinado sus libros de relatos y cómo yuxtapone ideas de manera muy divertida”, subraya Eisenberg, autor también de tres obras de teatro que se han estrenado con éxito en Broadway: “Asuncion”, “The Revisionist” y “The Spoils”.

El “chico listo” de Hollywood comparte además con Allen su tendencia a la neurosis. “La escritura a menudo nace de una ansiedad profunda. Estos relatos parecen divertidos, pero si la gente supiera de dónde nacen, no me envidiarían en absoluto”, afirma.

Las opiniones de un niño

Algo se intuye al leer las “Críticas de restaurantes de un niño de nueve años privilegiado” con las que arranca “El besugo me da hipo” y que en principio son una especie de diario que recoge las opiniones de un niño cada vez que su madre le lleva a comer fuera.

Pero a medida que la lectura avanza se descubre un sustrato oscuro, un amargo retrato de un hijo de padres divorciados que deja en evidencia “la hipocresía del mundo adulto”.

“Creo que los niños pueden tener una visión más acertada sobre el comportamiento humano que los adultos”, sostiene Eisenberg, criado en una familia judía secular, cuyo padre era profesor y su madre, durante casi dos décadas, payasa en fiestas infantiles.

“Los adultos han pasado demasiado tiempo con otros adultos, y acaban pensando todos igual, mientras que los niños son nuevos y ven las cosas de forma más auténtica”, precisa.

Disparatados relatos

Un consejero matrimonial asesorando a los Knicks en un partido, las cinco primeras conversaciones telefónicas imaginarias de Alexander Graham Bell tras inventar el aparato, o un intercambio de correos de un chico con su novia, en el que irrumpe una hermana experta en el genocidio bosnio, son otros ejemplos de sus disparatados relatos.

En el libro, editado por Reservoir Books, hay un apartado dedicado a citas, con historias como “Un hombre poscisgénero intenta ligar con una mujer en un bar”, cuyo protagonista padece de verborrea.

“En una situación así yo me identifico más con el que no para de hablar”, confiesa, “y también con esa necesidad constante de tratar de compensar al otro por algo de lo que te sientes avergonzado, sea por tu género, o porque eres abstemio”.

“Sin duda me he encontrado en situaciones en las que, en un intento desesperado por ser políticamente correcto, acabas siendo el objeto de tu propia compasión, y eso es lo que les sucede a estos personajes”, concluye.

Eisenberg está convencido de que si algo ha de definir a un artista debe ser la incomodidad.

“Antes pensaba que cuando alcanzara cierto éxito empezaría a sentirme más cómodo y satisfecho conmigo mismo, pero luego conoces a alguien como Woody Allen, que ha alcanzado el éxito y sigue pareciendo igualmente insatisfecho. Así que empiezo a creer que estoy destinado a mantener esa misma ética del trabajo”. EFE

Tagged with:
Posted in Cine&tv     Personajes

Lo más en EFE Estilo
  • Visto
  • Nube de tags

Madrid, abr (EFE).- Además de triunfar como actor, Jesse Eisenberg, el Lex Luthor de “Batman v Superman” o el Mark Zuckerberg de “La red social”, también escribe. “El besugo me da hipo” es su primera colección de relatos de humor, en los que trata de seguir el ejemplo de su admirado Woody Allen.

“El humor hay que tomárselo en serio”, ha afirmado en una entrevista con Efe con motivo de la publicación en España del libro, que transformará en breve en una serie de televisión. “Woody Allen en sus relatos hace muy bien esa distinción. Si intentas ser gracioso, no logras ser realmente divertido”.

Ya escribía en el instituto

Eisenberg (Nueva York, 1983) es el protagonista del nuevo filme del director neoyorquino, “Café Society”, que inaugurará el próximo Festival de Cannes, y también rodó con él “A Roma con amor” (2012), pero su relación empezó en realidad hace muchos años, y no de la mejor manera.

Cuando el actor estaba en el instituto, escribió un guión protagonizado por el verdadero Allen que empezó a circular hasta llegar a las manos del abogado del cineasta, quien amenazó con ponerle una demanda.

“Siempre me han fascinado sus libros de relatos y cómo yuxtapone ideas de manera muy divertida”, dice Eisenberg

“Siempre me han fascinado sus libros de relatos y cómo yuxtapone ideas de manera muy divertida”, subraya Eisenberg, autor también de tres obras de teatro que se han estrenado con éxito en Broadway: “Asuncion”, “The Revisionist” y “The Spoils”.

El “chico listo” de Hollywood comparte además con Allen su tendencia a la neurosis. “La escritura a menudo nace de una ansiedad profunda. Estos relatos parecen divertidos, pero si la gente supiera de dónde nacen, no me envidiarían en absoluto”, afirma.

Las opiniones de un niño

Algo se intuye al leer las “Críticas de restaurantes de un niño de nueve años privilegiado” con las que arranca “El besugo me da hipo” y que en principio son una especie de diario que recoge las opiniones de un niño cada vez que su madre le lleva a comer fuera.

Pero a medida que la lectura avanza se descubre un sustrato oscuro, un amargo retrato de un hijo de padres divorciados que deja en evidencia “la hipocresía del mundo adulto”.

“Creo que los niños pueden tener una visión más acertada sobre el comportamiento humano que los adultos”, sostiene Eisenberg, criado en una familia judía secular, cuyo padre era profesor y su madre, durante casi dos décadas, payasa en fiestas infantiles.

“Los adultos han pasado demasiado tiempo con otros adultos, y acaban pensando todos igual, mientras que los niños son nuevos y ven las cosas de forma más auténtica”, precisa.

Disparatados relatos

Un consejero matrimonial asesorando a los Knicks en un partido, las cinco primeras conversaciones telefónicas imaginarias de Alexander Graham Bell tras inventar el aparato, o un intercambio de correos de un chico con su novia, en el que irrumpe una hermana experta en el genocidio bosnio, son otros ejemplos de sus disparatados relatos.

En el libro, editado por Reservoir Books, hay un apartado dedicado a citas, con historias como “Un hombre poscisgénero intenta ligar con una mujer en un bar”, cuyo protagonista padece de verborrea.

“En una situación así yo me identifico más con el que no para de hablar”, confiesa, “y también con esa necesidad constante de tratar de compensar al otro por algo de lo que te sientes avergonzado, sea por tu género, o porque eres abstemio”.

“Sin duda me he encontrado en situaciones en las que, en un intento desesperado por ser políticamente correcto, acabas siendo el objeto de tu propia compasión, y eso es lo que les sucede a estos personajes”, concluye.

Eisenberg está convencido de que si algo ha de definir a un artista debe ser la incomodidad.

“Antes pensaba que cuando alcanzara cierto éxito empezaría a sentirme más cómodo y satisfecho conmigo mismo, pero luego conoces a alguien como Woody Allen, que ha alcanzado el éxito y sigue pareciendo igualmente insatisfecho. Así que empiezo a creer que estoy destinado a mantener esa misma ética del trabajo”. EFE

Efe Estilo en Twitter
Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies