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José Coronado presta sus ojos al espionaje y a la corrupción

El actor José Coronado se convertirá en los ojos del espionaje internacional y la corrupción española de los años noventa. Con poco diálogo y muchas miradas, se meterá en la piel de un piloto de buen porte aficionado a los cielos más turbios del poder y el dinero

París, 30 jul (EFE).- El madrileño será Jesús Camoes en la nueva película del director de la aclamada “La isla mínima”, Alberto Rodríguez, que estos días rueda en París un relato de agentes dobles y políticos podridos construido en torno a la verídica relación entre el ingenioso estafador Francisco Paesa y el desdichado exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán.

“Mi personaje es el que cuenta la historia, la abre y la cierra. Cuenta el periplo y son los ojos de espectador. Es el más humano dentro de este mundo de espías y hombres muy complejos. Era un piloto de la época, era amigo de Paesa y a él lo que le gustaba era la aventura. En sus ratos libres, entre vuelo y vuelo, se dedicaba a ayudar a Paesa en sus negocios turbios”, resume Coronado (Madrid, 1957).

“Mi personaje es el que cuenta la historia, la abre y la cierra. Cuenta el periplo y son los ojos de espectador. Es el más humano dentro de este mundo de espías y hombres muy complejos. Era un piloto de la época, era amigo de Paesa y a él lo que le gustaba era la aventura. En sus ratos libres, entre vuelo y vuelo, se dedicaba a ayudar a Paesa en sus negocios turbios”, resume Coronado (Madrid, 1957).

La cinta retrocede dos décadas en el calendario y relata la rocambolesca huida hacia adelante de Roldán -el primer civil en asumir el mando de la Benemérita- cuando salieron a la luz sus trapicheos y corruptelas y decidió escapar de la Justicia, ayudado siempre por el saltimbanqui Paesa.

Chapuzas políticas

La chapucera evasión del político socialista entre 1994 y 1995 -y su tosca entrega, pactada también a través del sagaz Paesa, que además le robó los 10 millones de euros desfalcados en las antiguas pesetas- generó un terremoto político en la España de inicios de los noventa.

Supuso un duro golpe para el Ejecutivo socialista de Felipe González, que poco después salió del gobierno en un clima de hartazgo por la corrupción, los GAL y la crisis económica. Lo fue también para su ministro del Interior, Juan Alberto Belloch, el hombre que dio luz verde a la entrega de Roldán en un aeropuerto de Tailandia, por la que Paesa (Madrid, 1936) se llevó casi dos millones de euros de las antiguas pesetas.

“Estoy seguro de que habrá unos cuantos elementos que se van a sentir de pronto en evidencia, sin duda alguna. Roldán tendrá mucho que decir, también Paesa, incluso personajes como Belloch, que influyeron mucho en la historia que contamos”, explica en París Coronado durante el rodaje.

JOSÉ CORONADO DURANTE UN RODAJE

EFE/JAVIER ALBISU

Además, Paesa urdió una burda trama con documentos falsos (“Los papeles de Laos”) para hacer ver que Roldán (Zaragoza, 1943) había estado escondido en ese país del sudeste asiático, cuando en realidad el aragonés pasó sus 304 de prófugo oculto en París, derrumbándose hasta decidió entregarse. Lo hizo en Tailandia, para añadir más confusión al asunto.

“Sí, creo que va a ser polémica” pero está “muy bien documentada”, comenta el artista ante la torre Keller, el rascacielos colindante al Sena donde se escondió Roldán durante parte de su evasión.

Polémica con argumentos

En el mundo de renglones torcidos de Paesa, un personaje complejo y esquivo que se muevía con soltura por las cloacas del poder en la España de finales de los ochenta y principios de los noventa, Coronado hace de “amigo fiel” del conseguidor.

“Sí, creo que va a ser polémica” pero está “muy bien documentada”, comenta

“Pero ya sabes cómo son estas historias de espías donde se ofrecen muchos millones…, lanza el actor, visiblemente animado al arrancar la filmación con Carlos Serran (Roldán) y Eduard Fernández (Paesa).

El escurridizo “free lance” del engaño se estrenó en la delincuencia internacional en los años setenta: montó un fraudulento banco central en Guinea Ecuatorial, probó la cárcel suiza por estafa, vendió un misil a ETA con un localizador que acarreó el primer gran golpe a la estructura financiera de la banda, presionó a un testigo de los GAL, publicó una esquela y encargó treinta misas gregorianas para fingir su muerte…

El personaje de Coronado está basado en Jesús de Guimerá, el colaborador “más humano” de Paesa en ese “episodio tan impresionante de la historia de España, en el que intervienen espías, políticos, directores de la Guardia Civil…”.

“Tengo muy poco diálogo en la película. El verbo no me acompaña. Tengo que contar todo lo que me pasa con los ojos y es un reto”, remata Coronado sonriendo.

 Qué fue de….

Roldán cumplió 15 años de cárcel, 10 de ellos en régimen de aislamiento. Salió de prisión en 2010 y sigue manteniendo que Paesa le robó el dinero.

Guimerá se esfumó a finales de los noventa y fue arrestado en 2008, como presunto responsable de una red de “narcovuelos” para transportar hachís que desmanteló la Guardia Civil.

El espía, al filo de los 80 años, sigue deambulando por el mundo. Lo último que se sabe de él es que fue arrestado en un aeropuerto de Sierra Leona en 2011. Apareció acompañado por su sobrino en un avión privado vacío y la policía sospechó que se trataba un negocio de droga.

Pero hizo unas llamadas de teléfono, alegó que representaba a un comprador de máscaras de oro y logró zafarse. Sus causas con la Justicia española han prescrito y se cree que reside en París. EFE

 

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París, 30 jul (EFE).- El madrileño será Jesús Camoes en la nueva película del director de la aclamada “La isla mínima”, Alberto Rodríguez, que estos días rueda en París un relato de agentes dobles y políticos podridos construido en torno a la verídica relación entre el ingenioso estafador Francisco Paesa y el desdichado exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán.

“Mi personaje es el que cuenta la historia, la abre y la cierra. Cuenta el periplo y son los ojos de espectador. Es el más humano dentro de este mundo de espías y hombres muy complejos. Era un piloto de la época, era amigo de Paesa y a él lo que le gustaba era la aventura. En sus ratos libres, entre vuelo y vuelo, se dedicaba a ayudar a Paesa en sus negocios turbios”, resume Coronado (Madrid, 1957).

“Mi personaje es el que cuenta la historia, la abre y la cierra. Cuenta el periplo y son los ojos de espectador. Es el más humano dentro de este mundo de espías y hombres muy complejos. Era un piloto de la época, era amigo de Paesa y a él lo que le gustaba era la aventura. En sus ratos libres, entre vuelo y vuelo, se dedicaba a ayudar a Paesa en sus negocios turbios”, resume Coronado (Madrid, 1957).

La cinta retrocede dos décadas en el calendario y relata la rocambolesca huida hacia adelante de Roldán -el primer civil en asumir el mando de la Benemérita- cuando salieron a la luz sus trapicheos y corruptelas y decidió escapar de la Justicia, ayudado siempre por el saltimbanqui Paesa.

Chapuzas políticas

La chapucera evasión del político socialista entre 1994 y 1995 -y su tosca entrega, pactada también a través del sagaz Paesa, que además le robó los 10 millones de euros desfalcados en las antiguas pesetas- generó un terremoto político en la España de inicios de los noventa.

Supuso un duro golpe para el Ejecutivo socialista de Felipe González, que poco después salió del gobierno en un clima de hartazgo por la corrupción, los GAL y la crisis económica. Lo fue también para su ministro del Interior, Juan Alberto Belloch, el hombre que dio luz verde a la entrega de Roldán en un aeropuerto de Tailandia, por la que Paesa (Madrid, 1936) se llevó casi dos millones de euros de las antiguas pesetas.

“Estoy seguro de que habrá unos cuantos elementos que se van a sentir de pronto en evidencia, sin duda alguna. Roldán tendrá mucho que decir, también Paesa, incluso personajes como Belloch, que influyeron mucho en la historia que contamos”, explica en París Coronado durante el rodaje.

JOSÉ CORONADO DURANTE UN RODAJE

EFE/JAVIER ALBISU

Además, Paesa urdió una burda trama con documentos falsos (“Los papeles de Laos”) para hacer ver que Roldán (Zaragoza, 1943) había estado escondido en ese país del sudeste asiático, cuando en realidad el aragonés pasó sus 304 de prófugo oculto en París, derrumbándose hasta decidió entregarse. Lo hizo en Tailandia, para añadir más confusión al asunto.

“Sí, creo que va a ser polémica” pero está “muy bien documentada”, comenta el artista ante la torre Keller, el rascacielos colindante al Sena donde se escondió Roldán durante parte de su evasión.

Polémica con argumentos

En el mundo de renglones torcidos de Paesa, un personaje complejo y esquivo que se muevía con soltura por las cloacas del poder en la España de finales de los ochenta y principios de los noventa, Coronado hace de “amigo fiel” del conseguidor.

“Sí, creo que va a ser polémica” pero está “muy bien documentada”, comenta

“Pero ya sabes cómo son estas historias de espías donde se ofrecen muchos millones…, lanza el actor, visiblemente animado al arrancar la filmación con Carlos Serran (Roldán) y Eduard Fernández (Paesa).

El escurridizo “free lance” del engaño se estrenó en la delincuencia internacional en los años setenta: montó un fraudulento banco central en Guinea Ecuatorial, probó la cárcel suiza por estafa, vendió un misil a ETA con un localizador que acarreó el primer gran golpe a la estructura financiera de la banda, presionó a un testigo de los GAL, publicó una esquela y encargó treinta misas gregorianas para fingir su muerte…

El personaje de Coronado está basado en Jesús de Guimerá, el colaborador “más humano” de Paesa en ese “episodio tan impresionante de la historia de España, en el que intervienen espías, políticos, directores de la Guardia Civil…”.

“Tengo muy poco diálogo en la película. El verbo no me acompaña. Tengo que contar todo lo que me pasa con los ojos y es un reto”, remata Coronado sonriendo.

 Qué fue de….

Roldán cumplió 15 años de cárcel, 10 de ellos en régimen de aislamiento. Salió de prisión en 2010 y sigue manteniendo que Paesa le robó el dinero.

Guimerá se esfumó a finales de los noventa y fue arrestado en 2008, como presunto responsable de una red de “narcovuelos” para transportar hachís que desmanteló la Guardia Civil.

El espía, al filo de los 80 años, sigue deambulando por el mundo. Lo último que se sabe de él es que fue arrestado en un aeropuerto de Sierra Leona en 2011. Apareció acompañado por su sobrino en un avión privado vacío y la policía sospechó que se trataba un negocio de droga.

Pero hizo unas llamadas de teléfono, alegó que representaba a un comprador de máscaras de oro y logró zafarse. Sus causas con la Justicia española han prescrito y se cree que reside en París. EFE

 

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