Vestido de Pertegaz en la feria Vintage Moda Shopping.EFE/Lara BarreiroVestido de Pertegaz en la feria Vintage Moda Shopping.EFE/Lara Barreiro

La alta costura toma el mercadillo

La palabra mercadillo no es incompatible con Gucci, Versace o Prada: La feria Moda Shopping Vintage de Madrid explota su lado más lujoso e invade de logos archiconocidos de la moda sus puestos para ofrecer pañuelos de Chanel por 30 euros o un vestido de fiesta de Pertegaz, por más de 2.000

El vestido de fiesta con bolero de Perteguaz, una de las joyas de la feria vintage.EFE/Lara Barreiro

El vestido de fiesta con bolero de Perteguaz, una de las joyas de la feria vintage.EFE/Lara Barreiro

Broches, bolsos, vestidos, pañuelos, tocados y maletas, la mayoría de segunda mano, ocupan desde hoy y hasta el domingo los pasillos del centro comercial Moda Shopping en la sexta edición de la feria vintage.

Cerca de 40 expositores, entre los que se esconden prendas de firmas que mantienen su nombre en las páginas de las revistas de moda más actuales, pero también de grandes nombres de la costura que han quedado en el olvido.

Una capa negra de Elio Berhanyer, por 600 euros, un vestido verde de fiesta con bolero de Pertegaz, por 2.500, o un maletín de Loewe de los años 20, con sus artículos de tocador, por 1.500, son algunas de las piezas que se pueden encontrar en la feria.

Todas las vende Victoria de Andrés, propietaria de Le vestiaire ideal, una abogada apasionada por la moda, reconvertida a emprendedora de compra y venta de lujo “online”.

Fetichismo de marca

El vintage se vende mal, al menos el caro“, explica a Efe Estilo De Andrés, quién inició su negocio con las prendas que tenía en su armario familiar, y quién tiene muy claro su público objetivo, “clientas caprichosas y que saben lo que compran”.

Un tocado de Elsa Schiaparelli. EFE/Lara Barreiro

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Para alguien que desconozca los nombres propios que firman las etiquetas, un vestido de segunda mano por un par de miles de euros puede parecer excesivamente caro, pero quién lo compra sabe reconocerlo, y sabe “cuánto vale en realidad”, explica la propietaria de “Le vestiaire ideal”.

Además, añade, que la crisis no ha afectado al vintage de lujo, porque quién tenía dinero para comprarse esas prendas, “lo sigue teniendo”.

“No se compra tanto por inversión como por fetichismo. Alguna gente colecciona prendas de una sola marca, hay clientas que coleccionan prendas de Pierre Cardin“, explica De Andrés.

Armario internacional

Tocados de la italiana Elsa Schiaparelli, coetánea de Coco Chanel, prendas del francés Courrèges, abrigos de Asunción Bastida y bolsos de pitón o cocodrilo albino que, en su mayoría, provienen de herencias, y que la gente no utiliza porque “los ven antiguos”.

Bolsos de pitón y cocodrilo.EFE/ Lara Barreiro

Bolsos de pitón y cocodrilo.EFE/ Lara Barreiro

La pieza más cara que vende De Andrés es un vestido negro de manga larga con bordados en pedrería de rosas, firmado por Emilio Schuberth, el “sastre de las estrellas” de los años 40 y 50 que vistió a celebridades como Rita Hayworth, Ingrid Bergman, Bette Davis, Brigitte Bardot o Sofia Loren.

“Y porque tiene un pequeño descosido que no me atrevo a arreglar, si no, valdría el doble”, señala.

Abrigos en la feria vintage Moda Shopping.EFE/Lara Barreiro

Abrigos en la feria vintage Moda Shopping.EFE/Lara Barreiro

Entre sus amplia colección, también cuenta con piezas de diseñadores españoles como Elisa y Jose Luis, hoy en día caídos en el olvido, pero que en la época “eran los favoritos de Carmen Franco”.

Invierno de época

“El invierno es una época muy buena para el vintage” explica Mayra Parapar, entre los abrigos de piel de los años 60 y 70 que ocupan el puesto que la madrileña tienda Kilombo tiene en el mercadillo.
“Trabajamos con proveedores, pero seleccionamos las prendas una a una, los llevamos a la tintorería y, si no necesitan, cosemos algún forro”, explica Parapar.

La horquilla de precios para combatir con abrigos vintage se establece entre los 60 euros y los 1.900, por un abrigo de visón de los años 70, sin estrenar.

Se venden “sorprendentemente bien” tanto entre señoras como entre veinteañeras, señala Parapar, quién añade que la clave está en saber combinarlos, y que los cuellos de pelo son también una prenda fetiche de la época que compite en popularidad con los bolsos, un complemento que es el rey del vintage, en todas las estaciones.EFE

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