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La costura “artesana” de trajes de novia sube a la pasarela Atelier Couture

El diseñador Rafael Urquízar ha puesto esta mañana a desfilar encajes, sedas y crepés por los pasillos dorados del madrileño Palacio de Fernán Nuñez para inaugurar la primera edición de Atelier Couture, un evento que recupera los pequeños talleres artesanos, de lujo y cien por cien españoles

Madrid (EFE).- Frente al “Goliat” de la gran industria de trajes de novia fabricados al por mayor, los pequeños talleres, con costureras, artesanos, y que dedican semanas a elaborar una pieza, tienen futuro.

La primera edición de Atelier Couture pretende ser una muestra de esta minuciosa costura y celebra, con desfiles y exposiciones, los valores de atención al detalle, la personalización y exclusividad que quiere recuperar de los oficios artesanos que rodean al sector nupcial.

TRAJE DE NOVIA EN ROSA PALO, ENTALLADO Y CON CINTURÓN JOYA

CEDIDA POR RAFAEL URQUÍZAR

Los desfiles de Rafael Urquízar, Thinking Ali y la pasarela conjunta de Santos Costura y Paula del Vas dejan patente las dos tendencias que reinarán en el próximo año nupcial: los crepés y las mangas largas, que condenan al ostracismo al, antes tan presente, escote palabra de honor.

 Novia del mar

“Entre olas de amor”, la colección del diseñador malagueño Rafael Urquízar para el año 2016, se inspira en la mujer mediterránea “y en las contradicciones que tiene, tradicional y moderna a la vez”, explicó el creador a Efe Estilo

Urquízar, que ha diseñado trajes de novia durante casi tres décadas, desde los 16 años, presenta en esta ocasión una colección “clásica pero con puntos de ruptura, “porque una novia no debe ir vestida igual que lo iba su abuela, pero si va con una tendencia muy marcada, dentro de veinte años dirá: ¡qué me puse ese día!”, comenta con humor.

VESTIDO DE NOVIA CON FALDA AMARILLA Y COLA

CEDIDA POR RAFAEL URQUÍZAR

Los crepés de seda y las gasas dibujan figuras lánguidas en color arena, beige y blanco roto, que se oponen a los volúmenes que se crean con los micados, presentes en otra parte de la colección.

En los trajes de fiesta, el mar Mediterráneo se transforma en vestidos en tono aguamarina y complementos dorados, que hasta adoptan la forma de las estrellas de mar.

 Puntada a puntada

Para Paula del Vas, “los vestidos van saliendo por sorpresa” y las telas que llegan a su taller le dictan qué hacer: “no trabajo con un concepto de colección, como otros diseñadores”, explica.

Poco fan de las tendencias, Del Vas aboga por el concepto más clásico de taller, con vestidos de novia exclusivos y personalizados, por lo que la colección del desfile, no es más que “una muestra de lo que quiere hacer” la temporada que viene.

Tules y sedas, todo bordado a mano, dibujan de nuevo figuras lánguidas que crecen de volumen con una mezcla entre organza y micado, “según las preferencias de la novia”, cuenta la diseñadora.

Como novedad, Del Vas presenta unos velos que “a modo de máscara” cubren la mirada de la novia y que “llevan un gran trabajo de artesanado, bordados a mano con cristales de Swarosvki y piedras semipreciosas”.

“Las mangas serán las protagonistas”, sentencia la diseñadora, que afirma que no le gusta “que la mujer vaya desnuda” y que nunca ha “hecho un vestido palabra de honor”.

 Adiós a la novia princesa

Alicia Coda, de Thinking Ali, presenta su primera colección de novia, un trabajo que considera más complicado que el diseño de trajes para invitadas porque hay una “responsabilidad” mayor, “una labor mucho más artesana, con múltiples bordados y tejidos tremendamente delicados”.

“Las novias ya no quieren ser princesas”, afirma la diseñadora, que también opta por las figuras lánguidas y los crepés para su desfile.

Santos López, la mano que bosqueja los diseños de Santos Costura, apuesta, en cambio, por un poco más de volumen para la próxima temporada, aunque “hasta ahora, también era todo muy lánguido”, explica.

En un estilo que califica como “romántico”, conviven encajes, pedrería, bordados o detalles en forma de pequeños animales, como conejos, en prendas laboriosamente trabajadas “con adornos o perlas cosidos uno a uno”, explica.

Las mangas largas y las espaldas con transparencias también han conquistado su colección: “el vestido palabra de honor está muerto”, se reafirma.EFE

 

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