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Kate Winslet/ eOne Films/ eOne Films eOne Films eOne Films

La moda distópica de “Divergente”

Tuvieron que inventar todo el vestuario, desde los zapatos, a los pantalones, las chaquetas o los accesorios. Una oportunidad “para crear un mundo totalmente distinto”

Madrid (EFE).- Después de varias guerras aniquiladoras, el mundo ha cambiado radicalmente: adaptarse a una nueva situación, a un nuevo orden y a otras costumbres, incluso, a nuevos horarios, requiere fortaleza de grupo, decisión y, sobre todo, no desentonar. El mundo ya no es lo que era, y uno ya no sabe qué ponerse.

Veronica Roth es una de esas personas que piensa en todo. Tiene 25 años y es la autora de una nueva saga literaria basada en un futuro distópico que ha saltado al celuloide: “Divergente”, de la que ya se han vendido más de 20 millones de ejemplares en el mundo, “Insurgente” y “Leal” componen una metáfora en tres tomos de cómo las angustias de la adolescencia acaban por trascender hasta lo más íntimo de un adulto.

De ahí el profundo interés del mundo del cine en esta historia.

La sociedad, dividida en virtudes

La película, que refleja fielmente el argumento literario, está ambientada en un futuro postapocalíptico en el que la población ha quedado dividida en cinco facciones diferenciadas según las virtudes que más se acercan a su forma de ser -erudición, abnegación, verdad, cordialidad y osadía-, un sistema aceptado por todos como medio de mantener la paz.

La ropa debía aportar explicaciones psicológicas, apunta la autora del libro, Veronica Roth; la de Shailene resalta la gran transformación que sufre su personaje, el paso de “abnegación” a “osadía”

Los miembros de cada comunidad, a los que se distingue de un vistazo gracias a sus atuendos, pasan un examen que les ayuda a elegir el grupo al que mejor se acoplarían, pero algunos, como la protagonista, Beatrice Prior (Shailene Woodley), no encaja en ningún lado: es “divergente”, tiene una forma de pensar propia y la comunidad entiende que puede ser un peligro para el resto.

“El libro lo define todo completamente, pero para mi, como director, el desafío era hacerlo real”, explica el realizador de la cinta Neil Burger en una entrevista con Efe, realizada en Madrid con motivo del lanzamiento de la película.

“Quería que el público supiera a qué facción pertenece, pero sin uniformes, les dejé que se individualizaran con pequeños detalles, sin convertir sus ropas en uniformes, hice que cada uno llevase un poco lo que quisiera, reforzando la idea de que se parecen, o no”, detalla Burger.

Maggie Q and Shailene Woodley en Divergent/ eOne Films

Maggie Q y Shailene Woodley en una secuencia de Divergent/ eOne Films

Y para hacerlo creíble, se contrató a Carlo Poggioli, “un diseñador de vestuario asombroso”, asegura Burger.

“A Carlo se le ocurrió un estilo muy individual, casi para cada persona, ya fuera un personaje principal o un extra de fondo”, apunta el realizador.

Además, la ropa debía aportar explicaciones psicológicas, apunta la autora del libro, Veronica Roth; la de Shailene resalta la gran transformación que sufre su personaje, el paso de “abnegación” a “osadía”.

 Del recato a la voluptuosidad

Los miembros de “abnegación” son funcionarios que anteponen sin dudar las necesidades ajenas a las propias; dado ese altruismo -apunta Poggioli- “no hacía falta dotar de color a su ropa, así que los vestimos en tonos grises y tejidos naturales, es ropa sin vanidad”.

Sin embargo, los de “osadía”, los protectores del orden, son gente sin miedo que demuestra su preparación y fortaleza física y mental con tejidos tridimensionales y técnicos; visten en los tonos más oscuros de negro, burdeos, ladrillo y ciruela, que “resaltan la atención al detalle y la funcionalidad de su vestuario”.

Del mismo modo, ‘cordialidad’, que representa a gente que personifica la alegría de vivir, debía vestir “una gama de colores bañada por el sol, del rojo al amarillo”, añade Poggioli.

Miles de prendas con 45.000 metros de tela

“‘Verdad’ es gente brutalmente sincera que ve el mundo en blanco y negro, y de esos colores los vestimos; y para ‘erudición’ -los intelectuales y científicos- combinamos tonos de azul; además, para estimular la mente, llevan cortes elegantes que recuerdan a las típicas batas blancas y largas líneas. El ejemplo es su líder, Jeannine (Kate Winslet)”.

“Fue un gran reto, tuvimos que inventarlo todo. Es la primera película que hago en la que he tenido que hacerlo todo, desde los zapatos, a los pantalones, las chaquetas o los accesorios”, dice el diseñador Carlo Poggioli

“Lo más importante para ‘abnegación’ es no mostrar la piel. Así que al principio Beatrice está totalmente cubierta; cuando llega a ‘osadía’ es todo lo contrario; se convierte en ‘Tris’, empieza el adiestramiento y la lucha y su cuerpo se transforma. La ropa la ayudará mucho. Descubrimos su cuerpo”, dice Poggioli.

El diseñador viajó a talleres de Roma, Budapest, Bucarest, Chicago y Los Ángeles y allí se produjeron miles de prendas, para lo que emplearon más de 45.000 metros de tela.

“Fue un gran reto, tuvimos que inventarlo todo. Es la primera película que hago en la que he tenido que hacerlo todo, desde los zapatos, a los pantalones, las chaquetas o los accesorios. Cada conjunto es completamente nuevo. Este proyecto fue una oportunidad para inventar un mundo totalmente distinto”, indica el diseñador.

Y, desde luego, lo ha conseguido. EFE

 

 

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Madrid (EFE).- Después de varias guerras aniquiladoras, el mundo ha cambiado radicalmente: adaptarse a una nueva situación, a un nuevo orden y a otras costumbres, incluso, a nuevos horarios, requiere fortaleza de grupo, decisión y, sobre todo, no desentonar. El mundo ya no es lo que era, y uno ya no sabe qué ponerse.

Veronica Roth es una de esas personas que piensa en todo. Tiene 25 años y es la autora de una nueva saga literaria basada en un futuro distópico que ha saltado al celuloide: “Divergente”, de la que ya se han vendido más de 20 millones de ejemplares en el mundo, “Insurgente” y “Leal” componen una metáfora en tres tomos de cómo las angustias de la adolescencia acaban por trascender hasta lo más íntimo de un adulto.

De ahí el profundo interés del mundo del cine en esta historia.

La sociedad, dividida en virtudes

La película, que refleja fielmente el argumento literario, está ambientada en un futuro postapocalíptico en el que la población ha quedado dividida en cinco facciones diferenciadas según las virtudes que más se acercan a su forma de ser -erudición, abnegación, verdad, cordialidad y osadía-, un sistema aceptado por todos como medio de mantener la paz.

La ropa debía aportar explicaciones psicológicas, apunta la autora del libro, Veronica Roth; la de Shailene resalta la gran transformación que sufre su personaje, el paso de “abnegación” a “osadía”

Los miembros de cada comunidad, a los que se distingue de un vistazo gracias a sus atuendos, pasan un examen que les ayuda a elegir el grupo al que mejor se acoplarían, pero algunos, como la protagonista, Beatrice Prior (Shailene Woodley), no encaja en ningún lado: es “divergente”, tiene una forma de pensar propia y la comunidad entiende que puede ser un peligro para el resto.

“El libro lo define todo completamente, pero para mi, como director, el desafío era hacerlo real”, explica el realizador de la cinta Neil Burger en una entrevista con Efe, realizada en Madrid con motivo del lanzamiento de la película.

“Quería que el público supiera a qué facción pertenece, pero sin uniformes, les dejé que se individualizaran con pequeños detalles, sin convertir sus ropas en uniformes, hice que cada uno llevase un poco lo que quisiera, reforzando la idea de que se parecen, o no”, detalla Burger.

Maggie Q and Shailene Woodley en Divergent/ eOne Films

Maggie Q y Shailene Woodley en una secuencia de Divergent/ eOne Films

Y para hacerlo creíble, se contrató a Carlo Poggioli, “un diseñador de vestuario asombroso”, asegura Burger.

“A Carlo se le ocurrió un estilo muy individual, casi para cada persona, ya fuera un personaje principal o un extra de fondo”, apunta el realizador.

Además, la ropa debía aportar explicaciones psicológicas, apunta la autora del libro, Veronica Roth; la de Shailene resalta la gran transformación que sufre su personaje, el paso de “abnegación” a “osadía”.

 Del recato a la voluptuosidad

Los miembros de “abnegación” son funcionarios que anteponen sin dudar las necesidades ajenas a las propias; dado ese altruismo -apunta Poggioli- “no hacía falta dotar de color a su ropa, así que los vestimos en tonos grises y tejidos naturales, es ropa sin vanidad”.

Sin embargo, los de “osadía”, los protectores del orden, son gente sin miedo que demuestra su preparación y fortaleza física y mental con tejidos tridimensionales y técnicos; visten en los tonos más oscuros de negro, burdeos, ladrillo y ciruela, que “resaltan la atención al detalle y la funcionalidad de su vestuario”.

Del mismo modo, ‘cordialidad’, que representa a gente que personifica la alegría de vivir, debía vestir “una gama de colores bañada por el sol, del rojo al amarillo”, añade Poggioli.

Miles de prendas con 45.000 metros de tela

“‘Verdad’ es gente brutalmente sincera que ve el mundo en blanco y negro, y de esos colores los vestimos; y para ‘erudición’ -los intelectuales y científicos- combinamos tonos de azul; además, para estimular la mente, llevan cortes elegantes que recuerdan a las típicas batas blancas y largas líneas. El ejemplo es su líder, Jeannine (Kate Winslet)”.

“Fue un gran reto, tuvimos que inventarlo todo. Es la primera película que hago en la que he tenido que hacerlo todo, desde los zapatos, a los pantalones, las chaquetas o los accesorios”, dice el diseñador Carlo Poggioli

“Lo más importante para ‘abnegación’ es no mostrar la piel. Así que al principio Beatrice está totalmente cubierta; cuando llega a ‘osadía’ es todo lo contrario; se convierte en ‘Tris’, empieza el adiestramiento y la lucha y su cuerpo se transforma. La ropa la ayudará mucho. Descubrimos su cuerpo”, dice Poggioli.

El diseñador viajó a talleres de Roma, Budapest, Bucarest, Chicago y Los Ángeles y allí se produjeron miles de prendas, para lo que emplearon más de 45.000 metros de tela.

“Fue un gran reto, tuvimos que inventarlo todo. Es la primera película que hago en la que he tenido que hacerlo todo, desde los zapatos, a los pantalones, las chaquetas o los accesorios. Cada conjunto es completamente nuevo. Este proyecto fue una oportunidad para inventar un mundo totalmente distinto”, indica el diseñador.

Y, desde luego, lo ha conseguido. EFE

 

 

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