• Lanvin, 125 años de estilo
Lanvin, 125 años de estilo

Lanvin, 125 años de estilo

La casa francesa cumple 125 años sin una arruga en su historial, y en pleno auge a manos de Alber Elbaz

Madrid, abr (EFE).- Aunque la arruga no es bella en el mundo de la moda, la opinión pública aplaude a aquellas firmas capaces de aguantar el paso del tiempo. El aplauso de este año es para Lanvin, la más decana de las marcas francesas, que cumple 125 años intacta en lo que a glamour y estilo se refiere.

Más de un siglo han dado tiempo a Lanvin para pasar por una amplia variedad de estados de ánimo, desde unos efervescentes comienzos cuando Jeanne Lanvin -su fundadora- abrió su propia tienda tras el éxito de los vestidos que realizaba a su hija, pasando por el adormecimiento tras su muerte o la segunda juventud que el diseñador Alber Elbaz le ha dado los últimos años sobre la pasarela.

Humildes orígenes

Jean Lanvin es uno de esos personajes históricos que inspiran tanta ternura como vitalidad. Fue la mayor de once hermanos y no tuvo vocación especialmente creativa, hasta que comenzó a trabajar como aprendiza en una sombrerería; una experiencia que, http://www.lanvin.com/#/en/news, le llevaría a abrir su propio taller de sombreros en 1889.

El nacimiento de su única hija, Marguerite (más conocida como Marie Blanche), hizo que se volcara en su familia y dedicara parte de su tiempo a diseñar un completo y imaginativo armario, que hubiera envidiado cualquier princesa europea.

 

Lanvin, Otoño-Invierno 2013-2014/EFE/GUILLAUME HORCAJUELO

Lanvin, Otoño-Invierno 2013-2014/EFE/GUILLAUME HORCAJUELO

 

Las madres de sus compañeras de escuela comenzaron a pedirle copias para sus hijas y luego, diseños para ellas mismas. Este fue el verdadero origen de la firma que hoy desfila en la pasarela de París y que, en 1909, consiguió el reconocimiento del gremio con su ingresó en la Chambre Syndicale de Haute Couture.

La fundadora y su hija permanecen hoy en día en la firma con el logo, una imagen con tintes art-decó que muestran a una mujer y a una niña cogidas de las manos. Su emporio creativo -abarcó diseño, perfumes y decoración- ha legado al mundo de la moda algo tan perdurable como un color, el azul Lanvin.

“Tenemos la suerte de contar con un patrimonio antiguo y vivo, complejo, rico, lo que nos da legitimidad y hace que nos planteemos el futuro con la misma serenidad, retrazando la historia, mezclando pasado y futuro. Vamos hacia adelante para afrontar esa exposición con seguridad y orgullo”, explicó recientemente a Efe Estilo, la responsable de ese patrimonio, Laure Harivel.

Que su personalidad se haya visto eclipsada por figuras con mucha más fuerza como Coco Chanel -con quien comparte orígenes como diseñadora de sombreros-, según Harivel, no implica que Lanvin no haya dejado su huella con un estilo propio.

“Chanel se presentaba en todas las veladas de la alta sociedad. Jeanne, al contrario, era alguien discreta, que se entregó completamente a la moda y a su hija, aunque sí estuvo bien rodeada de grandes personalidades, muy influenciada por el mundo del arte, de la literatura”, añade.

Tras morir Jeanne Lanvin, su hija se hizo cargo de la dirección creativa, y una vez que ella desapareció, el diseñador español Antonio Cánovas del Castillo tomó el mando la firma y su éxito fue tal, que las etiquetas de la firma aparecieron como Lanvin-Castillo.

Poco después la firma comienza un etapa de adormecimiento que se intensificaría con su adquisición por parte del emporio L’Oreal, el cual primó el negocio de los perfumes por encima del diseño; hasta que otra mujer, esta vez venida del otro lado del mundo, le insuflaría nuevos aires.

La llegada de Madame Wang

Shaw Lan Wang, o Madame Wang como le gusta ser llamada, es una mujer de negocios taiwanesa de medios de comunicación que decidió comprar la firma y contratar al entonces poco conocido Alber Elbaz -recién despedido de Yves Saint Laurent-, un creador que ha sabido dar a prendas y accesorios una pátina de elegancia y creatividad, a la par que comercial.

Temporada tras temporada se ha inspirado en la esencia del diseño de la fundadora para subir a la pasarela majestuosos vestidos con faldas abullonadas y cuerpos ajustados, telas con apliques de pedrería, y adornar mangas y vestidos con sinuosos volantes. Una potente inspiración que ha hecho las delicias de “it-girls”, crítica y revistas de moda.

Lanvin Colección Otoño-Invierno 2013/14 EFE/GUILLAUME HORCAJUELO

Lanvin Colección Otoño-Invierno 2013/14 EFE/GUILLAUME HORCAJUELO

Sus desfiles -de hombre y mujer- son ahora cita obligada del apretado calendario de París, y sus bolsos y diseños no faltan en toda alfombra roja que se precie, ni en portadas de revistas.

La última y más controvertida ha sido en el Vogue estadounidense, en la que “socialité” Kim Kardashian lleva un majestuoso palabra de honor en blanco roto con escote corazón de la casa francesa. Una de las más controvertidas elecciones de Anna Wintour, que el tiempo pondrá en su sitio, aunque el traje, al igual que el aniversario de la firma, sí ha conseguido congregar el favor de crítica y público general. EFE

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