Durante la cena de gala en honor a los Reyes en Portugal, la Reina y Sara Carbonero mantuvieron un duelo de estilo, en el que las dos salieron victoriDurante la cena de gala en honor a los Reyes en Portugal, la Reina y Sara Carbonero mantuvieron un duelo de estilo, en el que las dos salieron victoriosas. EFE

La reina Letizia y Sara Carbonero, duelo de estilo

Durante la cena de gala en honor a los Reyes en Portugal, la Reina y Sara Carbonero mantuvieron un duelo de estilo, en el que las dos salieron victoriosas.

Madrid, (EFE).- Los Reyes de España fueron agasajados con una cena de gala celebrada en el Palacio de los Duques de Bragança de Guimaraes, tras una solemne bienvenida en la Plaza de la Libertad de Oporto, donde han comenzado su viaje de Estado a Portugal, una estancia de tres días.
Entre los 150 invitados a la cena de gala en honor de Felipe VI y la Reina Letizia, estaba el guardameta Iker Casillas y su esposa, Sara Carbonero, instalados desde hace más de un año en Oporto, donde el futbolista desarrolla su carrera profesional.

La Reina y Sara Carbonero mantuvieron un duelo de estilo,

Los Reyes de España fueron agasajados con una cena de gala celebrada en el Palacio de los Duques de Bragança de Guimaraes. EFE

Durante el acto, la Reina y Sara Carbonero mantuvieron un duelo de estilo, en el que las dos salieron victoriosas. Doña Letizia, se decantó por un vestido negro de manga corta y escote a la caja con una pequeña cola confeccionado en encaje firmado por Carolina Herrera.
Un modelo que estrenó durante la cena de gala en el Palacio Real de Madrid ofrecida en honor a Michelle Bachelet, presidenta de Chile.
La periodista Sara Carbonero optó por un vestido con cuerpo negro con manga larga de gasa y falda adornada con un vistoso motivo vegetal en vertical.
Felipe VI, con frac negro y pajarita blanca, lucía el Collar y la Cruz de la Orden de la Torre y la Espada, la máxima condecoración que concede el Estado portugués, así como la placa y la banda de Carlos III, máxima distinción española, y la venera del Toisón de Oro.Por su parte, la Reina Letizia exhibía una condecoración portuguesa, la Cruz de la Orden de Cristo.

La Reina Letizia y Sara Carbonero, optan por joyas discretas

 

Si la Reina optó por recoger su cabello con un moño bajo, Sara Carbonero prefirió lucir su melena suelta, ambos se decantaron por una maquillaje de noche, en el que llamaban la atención los labios rojos.
En cuanto a las joyas, la Reina lució los pendientes con filigranas florales realizados en platino y diamantes, regalo de Don Juan Carlos y doña Sofía por motivo de su boda, además de el brazalete de Cartier inspirado en las columnas griegas y un broche de brillantes sobre la banda de Portugal. Sara Carbonero únicamente lució unos pendientes en forma de lágrima.

La Reina y Sara Carbonero mantuvieron un duelo de estilo.

Doña Letizia, se decantó por un vestido negro de manga corta y escote a la caja con una pequeña cola confeccionado en encaje firmado por Carolina Herrera. EFE

Entre los 150 invitados, Iker Casillas, que visitó frac negro con camisa y pajarita blanca, y Sara Carbonero coincidieron con los Reyes de España por tercera vez, tras su encuentro en el Mundial de Sudáfrica y los Premios Príncipe de Asturias 2012.
La cena de gala culminó una jornada que había arrancado por la mañana en Oporto, con un solemne y vistoso recibimiento en la Plaza de la Libertad, ante el Ayuntamiento, que incluyó la escolta a los Reyes españoles de un escuadrón a caballo de la Guardia Republicana.
Tras recibir la Llave de la Ciudad de manos del alcalde Rui Moreira, Felipe VI se confesó impresionado por la transformación experimentada por Oporto en los últimos años.
Al acto en el Ayuntamiento, los Reyes de España contemplaron una exposición sobre el artista catalán Joan Miró, de cuya obra Felipe VI había dicho que esperaba que sirviera “para hacer aún más fuertes los lazos que unen a ambos países, para traer también nuestra mirada y sentimiento mediterráneos a este baluarte y gran puerto atlántico de Portugal”.
Ofrecida por el presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, la cena de gala tuvo especial significado simbólico, por cuanto Guimaraes está considerada por los portugueses la cuna de su Estado, ya que en este enclave nació y fue coronado el primer rey de la nación portuguesa, Alfonso Henriques, en 1139.

La Reina y Sara Carbonero mantuvieron un duelo de estilo,

La periodista Sara Carbonero optó por un vestido con cuerpo negro con manga larga de gasa y falda adornada con un vistoso motivo vegetal en vertical. EEFE

El palacio que acoge el acto fue construido en el siglo XV, pero con el correr de los siglos experimentó un proceso de degradación.
Fue cuartel militar entre 1807 y 1935 y posteriormente se acometió su restauración hasta que a comienzos de los años 60 se comenzó a utilizar como residencia de verano del jefe del Estado.
Los invitados a la cena accedieron al recinto, en lo alto de una colina, por una gran alfombra roja, entre el sonido de los tambores que hacía sonar un grupo folclórico de la zona, con niños que saludaban con banderas españolas y portuguesas en sus manos.
Los candelabros encendidos al final del recorrido realzaban el aspecto medieval del entorno, donde destaca una estatua del rey Alfonso.
Al final de la alfombra, ante un estrado donde había un grupo de de hombres y mujeres ataviados con trajes regionales, los convidados posaban para los medios gráficos.

La cena de gala consistió en un consomé, suprema de merluza con salsa de cebolla y puerro y pudin “Abade de Priscos” con helado de mandarina.

 

Ya dentro del palacio, en el Salón de los Pasos perdidos, antes de comenzar el banquete, los reyes Felipe y Letizia saludaron uno a uno a todos los comensales, representantes de las principales instituciones lusas, así como del mundo político, económico, social y cultural del país.
El menú servido en la cena de gala consistió en un consomé, suprema de merluza con salsa de cebolla y puerro y pudin “Abade de Priscos” con helado de mandarina.
La cena arrancó con la interpretación de los himnos nacionales de los dos países a cargo de un grupo clásico que amenizó la velada con piezas de Telemann, Bach, Mozart y Haydn.
Además, a su término, los comensales pudieron disfrutar con una interpretación de fados a cargo de la afamada artista Carminho.
Se trata del tercer viaje de Estado del reinado de Felipe VI tras el que realizó junto a la Reina Letizia a Francia y México, y el primero con el nuevo Gobierno; de hecho, el nuevo ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, les acompaña por vez primera fuera de España. EFE

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