Lo que no sabes del Hollywood ilustrado

Lo que no sabes del Hollywood ilustrado

“Hollywood en los años 30” aúna los trabajos del ilustrador Robert Nippoldt y del crítico de cine Daniel Kothenschulte que cuentan el origen de la meca del cine en clave de cómic.

Madrid, nov (EFE).- Hollywood es el pedazo de tierra con más estrellas por metro cuadrado del mundo, un complejo ecosistema que vio la luz en los años treinta, gracias a los todopoderosos estudios y el nacimiento del cine sonoro, cuyos entresijos e hilarantes anécdotas ven la luz en un manual para principiantes en clave cómic.

Portada de "Hollywood en los años 30"/ Imagen cedida por Taschen/EFE

Portada de “Hollywood en los años 30″/ Imagen cedida por Taschen/EFE

“Hollywood en los años 30” (Taschen) aúna los trabajos del ilustrador Robert Nippoldt y del crítico de cine Daniel Kothenschulte, dos autores alemanes que a través de ilustraciones y textos llenos de humor han elaborado una particular edición que acerca el origen del “star system” a ignorantes en la materia.

– Nueva estrella, nuevo nombre. Un actor comenzaba su carrera cuando era fichado por una gran productora (Metro Golden Mayer era lo más), que no solo consistía en rebautizarla, sino que le creaba una nueva imagen y biografía. Este peculiar proceso consiguió que Archival Alexander Leach fuera más conocido como Cary Grant, los pies del mejor bailarín del mundo fueron los de Fred Astaire y no los de Frederick Austerlitz; y fuera Judy Garland y no Frances Gumm, quien marchara sobre el camino de baldosas amarillas de “El mago de Oz”.

– Los estudios se reservan en exclusiva los rostros más populares e imponían condiciones leoninas: si una estrella rechazaba un papel su contrato quedaba en suspenso durante medio año, lo que condujo en la práctica a que un contrato de siete años durara doce. En 1946, la actriz Olivia de Havilland logró imponerse con una demanda ante el Tribunal Supremo y la práctica fue declarada ilegal.

 

Greta Garbo en "Hollywood en los años 30" /Imagen cedida por Taschen/EFE

Greta Garbo en “Hollywood en los años 30” /Imagen cedida por Taschen/EFE

– Hollywood era una aldea y los estudios familias. El patriarca era sin duda Louis B. Mayer, fundador de la Metro Golden Mayer. Nacido en condiciones de extrema pobreza en Minsk, tras llegar como inmigrante a Boston acabó gestionando un cine, con tal éxito, que acumuló varios más, hasta que tuvo dinero suficiente para financiar sus propias películas y se convirtió en el hombre de oro de Hollywood.

– Del Desierto de Arabia a Alasaka, pasando por Venecia. Rápidamente California se fue llenando de escenarios de los más remotos lugares del mundo: un pedazo de jungla del Amazonas en mitad de un bosque de abetos, castillos medievales y aldeas indias en mitad de la nada, un trozo de playa convertido en la Costa Azul o un río aprovechado como Venecia.

Imagen de "Hollywood en los años 30"/ Imagen cedida por Taschen/EFE

Imagen de “Hollywood en los años 30″/ Imagen cedida por Taschen/EFE

– “El silencio es la esencia del cine”, solía decir Charles Chaplin, que se negó a sucumbir al éxito del cine sonoro y se despidió de la gran pantalla con “Luces de Ciudad”. Para el filme escogió a Virgnia Cherril, una actriz que descubrió en un partido de boxeo, de cuya elección se arrepintió hasta el infinito, después de tener que repetir una escena 342 veces, en la que solo tenía que decir “¿una flor señor?”.

– Actrices – iconos de sexualidad y moda. Si algo ha llegado hasta nuestros días ha sido las miles de imágenes en blanco y negro de aquellas estrellas que mantuvieron su halo de glamour hasta el final. A Greta Garbo, ya retirada, le preguntó al final de su vida “¿Es usted Greta Garbo?”, a lo que ella respondió “Fui Greta Garbo”. O Catherine Hepburn que una vez dijo: “Nunca quise ser una gran actriz. Solo hacerme rápidamente rica y famosa”.

– Entre ellas se encontraba Jean Harlow, que además de su lunar andarín, fue uno de los grandes iconos sexuales de su época gracias a su melena rubio platino, sus facciones vampirescas y un sensual lunar que cambiaba de altura, y hasta de mejilla, dependiendo de la película. Este recorrido sin parangón cuenta en esta edición con su propio mapa para desentrañar el recorrido, película a película.

Jean Harlow y su lunar andarin/Imagen de "Hollywood en los años 30"/ Imagen cedida por Taschen/EFE

Jean Harlow y su lunar andarin/Imagen de “Hollywood en los años 30″/ Imagen cedida por Taschen/EFE

– Bienvenido el género de terror… y a los primeros maquilladores. Jack P Pierce fue una gran desconocido pero el autor de los monstruos más conocidos del primer capítulo histórico del cine de terror. Esta edición ilustra con imágenes sus monstruos más conocidos desde los icónicos Frankestein, King Kong, Conde Drácula o Quasimodo, junto a otros menos conocidos pero igual de terroríficos.

– El color, del mismo modo que el sonido, generó reticencias al principio, pero al poco, los vivos tonos del tecnicolor convencieron a público y técnicos, y es que un juramento de amor, tiene más fuerza sobre un cielo rojo como el de “Lo que el viento se llevó”.

Imagen de "Hollywood en los años 30" que representa el final de "Lo que el viento se llevó"/ Imagen cedida por Taschen/EFE

Imagen de “Hollywood en los años 30” que representa el final de “Lo que el viento se llevó”/ Imagen cedida por Taschen/EFE

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