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Lydia Valentín, la halterofilia hecha mujer

Hay veces en la vida en la que el destino no deja que nadie le lleve la contraria. Así es el caso de Lydia Valentín desde que era niña y corría, saltaba y practicaba cualquier tipo de deporte en el pueblo que la vio nacer y crecer, Camponaraya (León)

Madrid (EFE).- Y es ahí donde hay que empezar cualquier historia que aborde la vida de Lydia Valentín, la campeona olímpica de halterofilia. Porque esta leonesa apellidada Valentín (curiosa conjunción de palabras) antes de dedicarse en cuerpo y alma a la halterofilia, disciplina a la que llegó por “casualidad” ya despuntaba en cualquier deporte que se le pusiera por delante.
“Era una niña deportista -cuenta en la entrevista-; hacía baloncesto, atletismo, todos los deportes, y todos los entrenadores querían entrenarme, porque era un talento desde niña. Tenía potencial físico, era la que más corría, saltaba, a la que realmente le gustaba y sentía el deporte”.

“Era una niña deportista; hacía baloncesto, atletismo, todos los deportes, y todos los entrenadores querían entrenarme, porque era un talento desde niña. Tenía potencial físico, era la que más corría, saltaba, a la que realmente le gustaba y sentía el deporte”

Y entonces, según relata, el entrenador de halterofilia del Club de Camponaraya se fijó en ella cuando tenía once años y le dijo que la tenía que “fichar” para que fuera al gimnasio y conociera de cerca este deporte, que en el presente le ha hecho “quedarse sin sueños”, porque este año los ha “cumplido todos”, hasta el punto de sentirse felizmente “desbordada”.

Tras ese primer contacto, Lydia Valentín se “enganchó”, dejó el resto de deportes que practicaba y comenzó una carrera que la hizo entrar en la Residencia Blume de Madrid, la casa de los campeones.
Ese lugar donde vive desde que tiene quince años, y en el que se ha entrenado para conseguir la medalla de bronce en Río 2016, la plata de Pekín 2008 y el oro de Londres 2012 (estas dos últimas tras confirmarse que las deportistas que quedaron por delante de ella en medallero habían dado positivo).

 

Lydia Valentín

EFE/FOTO EXTRAIDA DEL FACEBOOK DE LYDIA VALENTÍN

Pero también donde deja claro, día a día, que la “limpieza” en este deporte es lo “más importante”, porque, como enfatiza al hilo del dopaje de sus compañeras, “es imposible no asombrarse” cuando todo un podium se cae por dopaje.

Lydia Valentín, todo un físico deportivo

Con 1,70 metros de estatura y 75 kilos, esta española, de 31 años, con la mirada puesta en Tokio 2020, donde cree que se retirará, disfruta de la vida como cualquier mujer: sale con sus amigas, baila y sube fotos a su cuenta de Instagram. Una red social donde la podemos ver tanto entrenando, como compitiendo, divirtiéndose en sus viajes o junto a sus amigas de toda la vida.

“Siempre he tenido un físico muy deportivo, se notaba marcado, fibrado, y a mí me gustaba. La gente de la que me rodeaba también, porque eran deportistas, y nunca sentí diferencia, porque la adolescencia la pasé con otros grandes deportistas y estábamos en igual condición. Me gustaba y me gusta el físico deportivo”

Porque nuestro buque insignia del deporte femenino es, ante todo, una mujer joven que se bebe la vida a sorbitos, para que dure más.
Y no le importa si sus cuádriceps son más fuertes o si sus brazos lucen unos bíceps más acentuados, porque ese es el físico que la ha acompañado desde siempre.
“Siempre he tenido un físico muy deportivo, se notaba marcado, fibrado, y a mí me gustaba. La gente de la que me rodeaba también, porque eran deportistas, y nunca sentí diferencia, porque la adolescencia la pasé con otros grandes deportistas y estábamos en igual condición. Me gustaba y me gusta el físico deportivo”, confiesa.

Corazones, rosa y Hello Kitty, sus “must”

Aunque no fue nada “planeado”, que Valentín haya llamado la atención de tantas mujeres se debe también a la feminidad que ha traído a este deporte tan lleno, tradicionalmente, de testosterona.
Y es que, si levantar pesas parece un deporte solo para hombres, gracias a ella se ha convertido en una disciplina a la que muchas mujeres miran con otros ojos más cercanos.
¿Los motivos? Su actitud, tanto interior como exterior. Porque a la fortaleza mental y física que se necesita para practicar halterofilia, Lydia Valentín ha aplicado de manera natural y “espontánea” el rosa, los corazones y la siempre alegre imagen de la muñeca Hello Kitty.

 

Lydia Valentín

EFE/FOTO EXTRAÍDA DEL FACEBOOK DE LYDIA VALENTÍN

Es decir, para todas aquellas que no la conozcan, sepan que las tan necesarias muñequeras de Lydia Valentín son rosas, su cinturón luce la más famosa creación de la compañía japonesa Sanrio, y tras cualquier levantada ella regala un corazón que fabrica juntando sus dos manos. Y, siempre, con una gran sonrisa, una melena rubia en coleta o trenza y unos llamativos pendientes de perlas en sus orejas.
“Está claro que antes de ser una deportista soy una chica, hago un deporte de fuerza pero mi esencia es por cómo me he criado, somos tres hermanas y ¡soy una chica! Soy así, me gusta y no me molesta que lo marquen tanto. Me da igual, es como una anécdota”, destaca acerca de estos comentarios que siempre la acompañan tras cualquier competición.
Eso sí, si ninguna marca se anima a hacerle unas pesas rosas, ella misma se las hará: “¡Y a levantar con ellas!”, bromea.

Lydia Valentín, la mejor embajadora

Por todas estas características, Valentín ha conseguido que la halterofilia haya crecido en nuestro país como nunca antes lo había hecho.
“Se lo debemos a Lydia”, destaca a Efe Emilio Estarlik Lozano, el presidente de la Federación Española de Halterofilia. Un profesional que le achaca también a Lydia que sea la culpable de que cada vez llegue más gente a los gimnasios, así como que haya más interés mediático en esta disciplina.

Y para todos los que aún no sepan de lo que va la halterofilia, la deportista destaca que se trata de un deporte muy completo: “Son pesas, que te dan una fuerza explosiva y te aportan muchas cosas buenas”

Una afirmación que “halaga” a la deportista, quien también reconoce su éxito a todo el equipo deportivo que la acompaña en su carrera. Aunque no duda en detallar qué hace falta para que este deporte siga creciendo: “Falta una inyección económica para que los clubes puedan sacar deporte base y se puedan dedicar a captación de talento en los colegios”.
“Los entrenadores lo hacen de manera altruista, de segunda opción. Necesitamos más profesionales que puedan dedicarse al 100 % a entrenar niños, a captar talentos en las escuelas para fomentarlo como deporte de base”, enfatiza.
Y para todos los que aún no sepan de lo que va la halterofilia, destaca que se trata de un deporte muy completo: “Son pesas, que te dan una fuerza explosiva y te aportan muchas cosas buenas”. EFE

.-Efeestilo

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