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Jon Hamm y “Mad Men”, vuelve la oscura atracción

Jon Hamm y “Mad Men”, vuelve la oscura atracción

“Mad Men”, la reina de los dramas, vuelve a la televisión con Jon Hamm convertido en el oscuro objeto de deseo de una ingente legión de seguidores.

Madrid, mar (EFE).- Desligar a Jon Hamm de la imagen de Don Draper es imposible. Cerca de una década de brillantes campañas publicitarias, pelo engominado, traje impoluto y elegantes bocanadas de humo le han impreso un halo vintage y un estatus de icono sexual que rehuye: “La idea de ser una sex symbol me parece absurda.

Muy a pesar de la personalidad autodestructiva y el malhumor de su personaje, el actor estadounidense ha cosechado con su trabajo una imagen de icono sexual y sex symbol que, según asegura, poco o nada tienen que ver con su verdadero yo.

“Si me pudierais ver ahora mismo en chándal, con mi perra mirándome y preguntándose cuándo voy a ponerle el desayuno y sacarle a pasear no me llamarías de ese modo”, bromea Hamm en una entrevista telefónica con medios de todo el mundo para presentar la séptima y última temporada de “Mad Men“, que se estrena el próximo lunes, 14 de abril, en España.

Reparto de Mad Men al completo, séptima temporada /AMC/EFE

Reparto de Mad Men al completo, séptima temporada /AMC/EFE

 

“No conozco a nadie que utilice el concepto de sex-symbol desde otro punto de vista que la curiosidad y el desconocimiento”, subraya un actor que tras nueve años encarnando a Don Draper se prepara para decirle adiós y enfrentar una nueva etapa profesional, con una parada en la película “Million Dollar Arm”.

Su relación con el atractivo de su personaje es más pintoresco si cabe, ya que estuvieron a punto de no darle el papel porque creían que no era “lo suficientemente sexy“, aunque su exquisita interpretación ha conseguido que un tipo “muchas veces detestable” desprenda un magnetismo que ha conquistado a una legión de seguidores.

“El público conecta con Don porque entiende su sensación de insatisfacción personal”, subraya el actor, que tampoco escatima elogios para Matthew Weiner -creador de la serie-. “Un actor está supeditado a la calidad de los guiones y seré muy afortunado si vuelvo a trabajar con alguien con tanto talento y creatividad”, añade.

Su éxito dentro de la pequeña y la gran pantalla -en breve estrenará el filme “Million Dollar Arm”-, emula a la de Draper, un brillante publicista que también ha ido recolectando fracaso tras fracaso en su vida personal y arrastra el peso de un oscuro secreto.

“Don recorre un camino muy áspero en su vida, su profesión y su existencia, y eso es muy duro”, explica Hamm.

Jon Hamm como Dron Draper en "Mad Men"/AMC/EFE

Jon Hamm como Dron Draper en “Mad Men”/AMC/EFE

“Mad Men” la época dorada de la televisión

La serie, ambientada en el glamour vintage de los sesenta, se ha convertido en el rey del drama de la televisión tras seis temporadas de campañas publicitarias y el drama cotidiano de unos personajes, entre los que Don Draper es la bisagra central.

Hombres como yo inventaron lo que tu llamas amor para vender panties“, dice su personaje a una de sus conquistas en la primera temporada, una frase que retrata a un personaje “complejo” y por lo tanto “muy interesante” para un actor.

“No ha cambiado demasiado, es quien es y quien siempre ha sido. Lo cual es trágico, fascinante, asqueroso y emocionante a la vez” señala el actor sobre un personaje de cuya imagen es difícil desligarle copa en mano, traje impoluto, pelo engominado y elegante bocanada de humo “ad hoc”.

Hamm es un actor de éxito tardío, consiguió este papel con 36 años tras un largo periplo trabajando como camarero y un puñado de roles pequeños de escaso relumbrón; probablemente por esta razón, no tenga la ansiedad del joven actor que coge lo primero que le ofrecen por miedo a encasillarse.

“Interpretar no es una competición, no siento ninguna presión por superar a Don” señala un profesional con una humildad inusitada para el brillo y la pompa de Hollywood.

 Último asalto

El final de la sexta temporada dejó muchos interrogantes abiertos sobre su personaje, que acaba de ser despedido de su empresa y emprende lo que parecía una nueva vida en Los Ángeles, aunque a Peter Campbell y Roger Sterling tampoco les va mejor.

Tan solo Joan Holloway y Peggy Olson siguen su carrera ascendente -a un alto coste eso sí-, mientras Betty Francis se encuentra de nuevo estancada en un matrimonio tradicional.

Escena de la séptima temporada de "Mad Men"/AMC/EFE

Escena de la séptima temporada de “Mad Men”/AMC/EFE

La homofobia, el machismo o los derechos civiles, han sido abordados a lo largo de las seis temporadas de “Mad Men”, y la última, ubicada en el convulso final de la década de los sesenta, promete.

“Los sesenta es una década lo suficientemente lejana como para parecer un tiempo diferente, y lo suficientemente cercana como para parecer familiar. Es un escenario que nos permite preguntarnos cuánto hemos cambiado”, argumenta.

Mad Men” se ha propuesto exprimir al máximo su estertor final y, al estilo “Breaking Bad“, divide su última temporada en dos etapas de siete episodios cada una, por lo que acabará en la primavera de 2015, para desazón de sus seguidores.

“Todas las cosas buenas acaban (…) Hemos preparado la serie para el final, forma parte de la experiencia de contar historias, hay un principio, una mitad y un final”, argumenta Hamm. EFE

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Madrid, mar (EFE).- Desligar a Jon Hamm de la imagen de Don Draper es imposible. Cerca de una década de brillantes campañas publicitarias, pelo engominado, traje impoluto y elegantes bocanadas de humo le han impreso un halo vintage y un estatus de icono sexual que rehuye: “La idea de ser una sex symbol me parece absurda.

Muy a pesar de la personalidad autodestructiva y el malhumor de su personaje, el actor estadounidense ha cosechado con su trabajo una imagen de icono sexual y sex symbol que, según asegura, poco o nada tienen que ver con su verdadero yo.

“Si me pudierais ver ahora mismo en chándal, con mi perra mirándome y preguntándose cuándo voy a ponerle el desayuno y sacarle a pasear no me llamarías de ese modo”, bromea Hamm en una entrevista telefónica con medios de todo el mundo para presentar la séptima y última temporada de “Mad Men“, que se estrena el próximo lunes, 14 de abril, en España.

Reparto de Mad Men al completo, séptima temporada /AMC/EFE

Reparto de Mad Men al completo, séptima temporada /AMC/EFE

 

“No conozco a nadie que utilice el concepto de sex-symbol desde otro punto de vista que la curiosidad y el desconocimiento”, subraya un actor que tras nueve años encarnando a Don Draper se prepara para decirle adiós y enfrentar una nueva etapa profesional, con una parada en la película “Million Dollar Arm”.

Su relación con el atractivo de su personaje es más pintoresco si cabe, ya que estuvieron a punto de no darle el papel porque creían que no era “lo suficientemente sexy“, aunque su exquisita interpretación ha conseguido que un tipo “muchas veces detestable” desprenda un magnetismo que ha conquistado a una legión de seguidores.

“El público conecta con Don porque entiende su sensación de insatisfacción personal”, subraya el actor, que tampoco escatima elogios para Matthew Weiner -creador de la serie-. “Un actor está supeditado a la calidad de los guiones y seré muy afortunado si vuelvo a trabajar con alguien con tanto talento y creatividad”, añade.

Su éxito dentro de la pequeña y la gran pantalla -en breve estrenará el filme “Million Dollar Arm”-, emula a la de Draper, un brillante publicista que también ha ido recolectando fracaso tras fracaso en su vida personal y arrastra el peso de un oscuro secreto.

“Don recorre un camino muy áspero en su vida, su profesión y su existencia, y eso es muy duro”, explica Hamm.

Jon Hamm como Dron Draper en "Mad Men"/AMC/EFE

Jon Hamm como Dron Draper en “Mad Men”/AMC/EFE

“Mad Men” la época dorada de la televisión

La serie, ambientada en el glamour vintage de los sesenta, se ha convertido en el rey del drama de la televisión tras seis temporadas de campañas publicitarias y el drama cotidiano de unos personajes, entre los que Don Draper es la bisagra central.

Hombres como yo inventaron lo que tu llamas amor para vender panties“, dice su personaje a una de sus conquistas en la primera temporada, una frase que retrata a un personaje “complejo” y por lo tanto “muy interesante” para un actor.

“No ha cambiado demasiado, es quien es y quien siempre ha sido. Lo cual es trágico, fascinante, asqueroso y emocionante a la vez” señala el actor sobre un personaje de cuya imagen es difícil desligarle copa en mano, traje impoluto, pelo engominado y elegante bocanada de humo “ad hoc”.

Hamm es un actor de éxito tardío, consiguió este papel con 36 años tras un largo periplo trabajando como camarero y un puñado de roles pequeños de escaso relumbrón; probablemente por esta razón, no tenga la ansiedad del joven actor que coge lo primero que le ofrecen por miedo a encasillarse.

“Interpretar no es una competición, no siento ninguna presión por superar a Don” señala un profesional con una humildad inusitada para el brillo y la pompa de Hollywood.

 Último asalto

El final de la sexta temporada dejó muchos interrogantes abiertos sobre su personaje, que acaba de ser despedido de su empresa y emprende lo que parecía una nueva vida en Los Ángeles, aunque a Peter Campbell y Roger Sterling tampoco les va mejor.

Tan solo Joan Holloway y Peggy Olson siguen su carrera ascendente -a un alto coste eso sí-, mientras Betty Francis se encuentra de nuevo estancada en un matrimonio tradicional.

Escena de la séptima temporada de "Mad Men"/AMC/EFE

Escena de la séptima temporada de “Mad Men”/AMC/EFE

La homofobia, el machismo o los derechos civiles, han sido abordados a lo largo de las seis temporadas de “Mad Men”, y la última, ubicada en el convulso final de la década de los sesenta, promete.

“Los sesenta es una década lo suficientemente lejana como para parecer un tiempo diferente, y lo suficientemente cercana como para parecer familiar. Es un escenario que nos permite preguntarnos cuánto hemos cambiado”, argumenta.

Mad Men” se ha propuesto exprimir al máximo su estertor final y, al estilo “Breaking Bad“, divide su última temporada en dos etapas de siete episodios cada una, por lo que acabará en la primavera de 2015, para desazón de sus seguidores.

“Todas las cosas buenas acaban (…) Hemos preparado la serie para el final, forma parte de la experiencia de contar historias, hay un principio, una mitad y un final”, argumenta Hamm. EFE

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