Maribel Verdú, poca carne

Maribel Verdú, poca carne

La actriz estrena en España “Sin hijos”, un taquillazo argentino: “Me encantan los niños, pero no para tenerlos; es una opción, no ninguna obligación solo por ser mujer”.

Madrid, 14 ago (EFE).- La actriz madrileña Maribel Verdú presta a Vicky, la protagonista de su última película, la comedia argentina “Sin hijos”, un físico envidiable: pelo perfecto, piel estupenda, aspecto relajado y una creciente elegancia que subraya su fibrosa delgadez: “La carne no me gusta nada, pero nada”, afirma.

Se ríe la artista al intentar convencer a Efe de que “come como una lima, mayonesa y todo”, a pesar de que su aspecto la desmienta, aunque asegura que no engorda, porque su constitución no se lo permite.

Confiesa que, no obstante, no deja de cuidarse; se alimenta de forma equilibrada y hace bastante ejercicio. Eso sí, la carne no le gusta “nada nada”, incluso le sienta mal, asegura poniendo cara de desagrado solo de pensar en un bistec.

Maribel Verdu/EFE /Víctor Lerena

Maribel Verdu/EFE /Víctor Lerena

Por eso, ahora que piensa volver a Argentina para rodar una nueva película, esta vez en Península Valdés donde viven las protagonistas de su próxima cinta (“El faro de las orcas”, de Gerardo Olivares), comerá “salmón”, que le “encanta”.

“Me encantan los niños, pero no para tenerlos”

Verdú, que toma café con leche sin lactosa y sacarina, acaba de estrenar en España el último éxito de la taquilla argentina, esta “Sin hijos”, que dirige Winogard” y protagoniza junto a Diego Peretti (“Maktub”, “No sos vos, soy yo”) donde da vida a una mujer independiente y sin ataduras que aborrece a los niños porque piensa que son el modo definitivo de perder la libertad.

“A mí me encantan los niños, pero no para tenerlos; es una opción, no ninguna obligación solo por ser mujer”, aclara la actriz (Madrid, 1970) en una entrevista con Efe.

Una madre de cine

“He hecho (en el cine) de madre buena, de sufridora siempre y, de repente, me dan la madrastra de ‘Blancanieves’. Esta película es solo una casualidad: Vicky (su personaje) no tiene hijos, y yo tampoco”, comenta.

La actriz, ganadora de dos Goya, concede que “todos los personajes tienen siempre algo de uno (…), pero esta es una mujer libre, sin ataduras de ningún tipo, sin responsabilidad alguna”. “No tiene nada que ver conmigo o muy poco. No soy así para nada: me responsabilizo absolutamente con todo en mi vida, muy pragmática”. recalca.

Cualquiera en su lugar estaría harto de responder una y otra vez a la misma pregunta, pero Verdú lo hace sonriendo: “Cuando te gusta una película, aguantas todas esas cosas”.

Y sonríe también cuando se le recuerda que el director Ariel Winograd (“Mi primera boda”, 2011) la eligió, porque sabía de su forma de pensar.

Maribel Verdu en la Gala de los Goya poco antes de recibir su premio por "Blancanieves"/EFE /Víctor Lerena

Maribel Verdu en la Gala de los Goya poco antes de recibir su premio por “Blancanieves”/EFE /Víctor Lerena

“Y la verdad es que se lo agradezco porque desde ‘La buena estrella’ me toca ser madre todo el rato, y esta peli en la que no lo soy me gusta. Y ha sido tan divertido rodar con Diego y con esa niña…”.

Una de las carreras más prolíficas del cine español

Verdú (Madrid, 1970) llegó al mundo de la imagen como adolescente modelo publicitaria (posó para fotógrafos como Michael Wray o Peter Müller), y a los trece años hizo su primer trabajo como actriz: fue en un episodio de la serie “La huella del crimen”, que dirigía Vicente Aranda.

Después colaboró en series como “Vida privada”, “Los jinetes del alba”, “Turno de oficio” o “Canguros” y, luego, llegó el saltó a la gran pantalla. Ha trabajado con numerosos directores Gonzalo Suárez, Carlos Saura, José Luis Garci, Montxo Armendáriz o Fernando Trueba, el francés Eric Barbier, los mexicanos Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro o el estadounidense Francis Ford Coppola.

Pero fueron los “Amantes” (1991) de Aranda los que marcaron “un antes y un después” en su carrera cinematográfica, según la propia Verdú. Esto es sólo una muestra de una filmografía que incluye cerca de ochenta títulos, además de una veintena de obras de teatro.

Sus grandes aficiones confesadas, al margen del cine, son “las flores, los cosméticos y los libros”; sigue sin tener Twitter, dice, porque las personas tan abiertas como ella pueden decir cosas de las que luego se arrepientan y jamás escatima una sonrisa que merezca la pena. Tampoco regala palabras huecas. Es Maribel Verdú. EFE

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Madrid, 14 ago (EFE).- La actriz madrileña Maribel Verdú presta a Vicky, la protagonista de su última película, la comedia argentina “Sin hijos”, un físico envidiable: pelo perfecto, piel estupenda, aspecto relajado y una creciente elegancia que subraya su fibrosa delgadez: “La carne no me gusta nada, pero nada”, afirma.

Se ríe la artista al intentar convencer a Efe de que “come como una lima, mayonesa y todo”, a pesar de que su aspecto la desmienta, aunque asegura que no engorda, porque su constitución no se lo permite.

Confiesa que, no obstante, no deja de cuidarse; se alimenta de forma equilibrada y hace bastante ejercicio. Eso sí, la carne no le gusta “nada nada”, incluso le sienta mal, asegura poniendo cara de desagrado solo de pensar en un bistec.

Maribel Verdu/EFE /Víctor Lerena

Maribel Verdu/EFE /Víctor Lerena

Por eso, ahora que piensa volver a Argentina para rodar una nueva película, esta vez en Península Valdés donde viven las protagonistas de su próxima cinta (“El faro de las orcas”, de Gerardo Olivares), comerá “salmón”, que le “encanta”.

“Me encantan los niños, pero no para tenerlos”

Verdú, que toma café con leche sin lactosa y sacarina, acaba de estrenar en España el último éxito de la taquilla argentina, esta “Sin hijos”, que dirige Winogard” y protagoniza junto a Diego Peretti (“Maktub”, “No sos vos, soy yo”) donde da vida a una mujer independiente y sin ataduras que aborrece a los niños porque piensa que son el modo definitivo de perder la libertad.

“A mí me encantan los niños, pero no para tenerlos; es una opción, no ninguna obligación solo por ser mujer”, aclara la actriz (Madrid, 1970) en una entrevista con Efe.

Una madre de cine

“He hecho (en el cine) de madre buena, de sufridora siempre y, de repente, me dan la madrastra de ‘Blancanieves’. Esta película es solo una casualidad: Vicky (su personaje) no tiene hijos, y yo tampoco”, comenta.

La actriz, ganadora de dos Goya, concede que “todos los personajes tienen siempre algo de uno (…), pero esta es una mujer libre, sin ataduras de ningún tipo, sin responsabilidad alguna”. “No tiene nada que ver conmigo o muy poco. No soy así para nada: me responsabilizo absolutamente con todo en mi vida, muy pragmática”. recalca.

Cualquiera en su lugar estaría harto de responder una y otra vez a la misma pregunta, pero Verdú lo hace sonriendo: “Cuando te gusta una película, aguantas todas esas cosas”.

Y sonríe también cuando se le recuerda que el director Ariel Winograd (“Mi primera boda”, 2011) la eligió, porque sabía de su forma de pensar.

Maribel Verdu en la Gala de los Goya poco antes de recibir su premio por "Blancanieves"/EFE /Víctor Lerena

Maribel Verdu en la Gala de los Goya poco antes de recibir su premio por “Blancanieves”/EFE /Víctor Lerena

“Y la verdad es que se lo agradezco porque desde ‘La buena estrella’ me toca ser madre todo el rato, y esta peli en la que no lo soy me gusta. Y ha sido tan divertido rodar con Diego y con esa niña…”.

Una de las carreras más prolíficas del cine español

Verdú (Madrid, 1970) llegó al mundo de la imagen como adolescente modelo publicitaria (posó para fotógrafos como Michael Wray o Peter Müller), y a los trece años hizo su primer trabajo como actriz: fue en un episodio de la serie “La huella del crimen”, que dirigía Vicente Aranda.

Después colaboró en series como “Vida privada”, “Los jinetes del alba”, “Turno de oficio” o “Canguros” y, luego, llegó el saltó a la gran pantalla. Ha trabajado con numerosos directores Gonzalo Suárez, Carlos Saura, José Luis Garci, Montxo Armendáriz o Fernando Trueba, el francés Eric Barbier, los mexicanos Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro o el estadounidense Francis Ford Coppola.

Pero fueron los “Amantes” (1991) de Aranda los que marcaron “un antes y un después” en su carrera cinematográfica, según la propia Verdú. Esto es sólo una muestra de una filmografía que incluye cerca de ochenta títulos, además de una veintena de obras de teatro.

Sus grandes aficiones confesadas, al margen del cine, son “las flores, los cosméticos y los libros”; sigue sin tener Twitter, dice, porque las personas tan abiertas como ella pueden decir cosas de las que luego se arrepientan y jamás escatima una sonrisa que merezca la pena. Tampoco regala palabras huecas. Es Maribel Verdú. EFE

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