El feliz matrimonio come junto a algunos de sus amigos. EFE/ TaschenEl feliz matrimonio come junto a algunos de sus amigos. EFE/ Taschen

Más allá del “Je t,aime moi non plus”

El libro “Jane & Serge, a family album” reúne más de 150 fotografías sobre una de las parejas más magnéticas de los 60, Serge Gainsbourg y Jane Birkin

Madrid,  (EFE).- Su físico provocaba rechazo y, sin embargo, logró conquistar a las mujeres más bellas de la época. Serge Gainsbourg, el icono de la “chanson” que se inspiró en su amante, Brigitte Bardot, para componer la erótica canción “Je t,aime moi non plus”, tuvo otro amor más memorable y duradero.

Un álbum editado por Taschen recoge las fotografías más alegres y sensuales de la magnética pareja. EFE/ Taschen

Un álbum editado por Taschen recoge las fotografías más alegres y sensuales de la magnética pareja. EFE/ Taschen

Los “cameos” con actrices y cantantes, como Isabelle Adjani, Vanesa Paradis y Juliette Greco fueron frecuentes en la vida de Gainsbourg, aunque solo una mujer le tocó la fibra de verdad. Fue la inglesa Jane Birkin, con la que protagonizaría uno de los romances más míticos y magnéticos de finales de los años 60.

Birkin conoció a Serge durante el rodaje de una película, y aunque ella mostraba reiteradamente su rechazo a ese hombre “horrible” que le sacaba de quicio, lo cierto es que la actitud provocadora y rebelde de Gainsbourg logró enamorarla. Juntos formaron el dúo hechizante y cargado de sensualidad que refleja un álbum inédito, “Jane & Serge, a family album” (Taschen).

La bella y la bestia

El nacimiento de este fatuo romance tuvo en vilo a toda una generación que emuló a aquella ninfa rubia de mirada cálida y a aquella bestia varonil que escribía letras obscenas y torturadoras en un afán incansable por difamar lo políticamente correcto.

Las imágenes reflejan momentos alegres y familiares en viajes, cenas y momentos íntimos. EFE/ Taschen

Las imágenes reflejan momentos alegres y familiares en viajes, cenas y momentos íntimos. EFE/ Taschen

Pero, más allá de los focos, también vivieron como una familia normal rodeada de amigos, parientes y mascotas. “Jane & Serge, a family album” es un testimonio fotográfico de los momentos más felices, alegres y apasionados de aquella pareja idolatrada que, aparte de provocar con orgásmicas canciones como “Je t,aime moi non plus” (prohibida en España), también tuvo tiempo para la intimidad.

Más de 150 de imágenes en formato retro rememoran los instantes más “idílicos y alegres” del matrimonio bajo el objetivo de una de las personas que mejor les conocía, Andrew Birkin, hermano de la actriz que logró disipar de la mente de Serge el fantasma de la despampanante Brigitte Bardot, musa original de aquella sintonía.

Las fotografías que incluye el álbum han sido realizadas por el hermano de la actriz, Andrew Birkin, confidente del matrimonio

“No se trata de un libro biográfico, sino de un álbum de fotografías que relata una historia inolvidable de dos personas que nunca dejaron de quererse”, explica la directora de relaciones públicas de Taschen, María Eugenia Mariam.

Cada vez que aparecían en público, un halo de escándalo y erotismo les envolvía; la maledicencia de las clases más conservadoras se desataba como un huracán, y, entre los modernos de la década “hippie”, iban naciendo dos ídolos estéticamente disonantes con una compenetración desbordante, enternecedora y sin fisuras.

Su intimidad, al descubierto

“Jane & Serge, a family album”, editado originalmente por Alison Castle, recopila fotografías de la familia junto a su hija Charlotte y el fiel perro de Serge, Nana. La exploración de ese pequeño universo de risas, copas, cenas y viajes acerca una imagen más cotidiana y convencional de una pareja nada corriente que tuvo que separarse por los problemas con el alcohol de Gainsbourg.

Portada del libro-álbum editado originalmente por Alison Castle. EFE/ Taschen

Portada del libro-álbum editado originalmente por Alison Castle. EFE/ Taschen

El “enfant terrible” se destruyó tan épicamente como se había construido y, aunque otras mujeres pasaron por su cama tras la separación de Jane, en su corazón siempre retuvo ese fanatismo casi infantil por la joven de 21 años que le descompuso los esquemas un buen día del año 1968. Así lo demuestran casi todas sus canciones.

Y ella, por supuesto, tampoco olvidó al poeta atribulado y decadente de pluma descarnada que le convirtió en la musa de sus canciones y en la reina de sus castillos de arena, esos que soñaba el compositor francés de origen judío entre el humo de sus cigarrillos Gitanes.

Cuando Serge murió, en 1991, Birkin lloró junto a su tumba, firmando el punto y final a un amor de leyenda

Serge, Jane y su hermano Andrew eran “como un trío”, ironiza la inglesa en el prólogo de este álbum, que guarda la esencia de una vida irreverente y el transcurso de una época gloriosa que aún llamea en la memoria colectiva. Jane Birkin agradece a Andrew estas fotos, un fármaco contra la nostalgia: “Gracias por reflejar las bromas y los momentos en los que Serge nos hacía reír hasta llorar”.

Cuando Serge Gainsbourg murió a los 63 años, en 1991, alguien más creyó ser “enterrada” en ese cementerio de Montparnasse, donde hoy los poemas y los “grafitties” recuerdan al incorregible cantante. Jane Birkin lloró ese día junto a la tumba de la persona más importante de su vida y firmó el punto y final de un amor de leyenda que permanece intacto entre las páginas de este libro. EFE.

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