Té-tonic y bombones, la merienda premium. EFE/Imagen cedida por: Mateo & CoTé-tonic y bombones, la merienda premium. EFE/Imagen cedida por: Mateo & Co

Bombones y té-tonics, la merienda premium hecha en casa

Ahora la comida más apetecible del día es la merienda, un momento para desconectar a base de bombones y tés en versión gintonic.

Madrid, nov 2017 (EFE).- Ni bocadillos de chorizo ni una pieza de fruta, ahora una buena merienda incluye bombones y té-tonics. Un maridaje de lujo que combina las propiedades energéticas del chocolate con el sabor de té hecho en ginebra, perfecto para acabar la jornada o para hacer la tarde más llevadera, también en casa.

Saborear un bombón de jazmín con cobertura de chocolate negro mientras se bebe té blanco siempre es un placer. Pero si se toma a media tarde, cuando las energías flaquean y uno solo piensa en meterse en la cama, la experiencia es inmejorable.

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Té-tonic y bombones, la merienda premium. EFE/Imagen cedida por: Mateo & Co

“Tanto los bombones como el té tienen algo de ritual y un componente emocional que hace que sean un maridaje perfecto”, explican Rubén Da Silva y Judit Ballesteros, los maestros chocolateros que en 2013 ganaron el Certamen Nacional de Gastronomía y, ahora, endulzan las tardes con sus delicados bombones.

Sus creaciones, compuestas por trufas de originales sabores y coberturas finas de hasta 28 variedades de cacao, han encontrado su mejor complemento en el té y los té-tonics de la marca británica Jing, bebidas que combinan el té en frío con ginebra.

Dos elaboraciones que son la apuesta principal de Suite&Tea, la nueva experiencia gastronómica de los hoteles NH Collection, como el situado en el madrileño Paseo del Prado. Allí, el equipo del obrador Da Silva y los expertos en té del grupo NH impartieron un taller para hacer un Suite&Tea casero, una opción bastante atractiva para renovar las meriendas navideñas.

Primero, los bombones

Da Silva y Ballesteros hicieron una demostración en directo de cómo lograr una cobertura perfecta para los bombones: fina, brillante y crujiente. La clave radica en la elección de un buen chocolate, controlar las temperaturas y ponerle mucho, mucho cariño.

Y es que en su obrador de Valladolid trabajan de manera artesanal, elaborando a mano cada bombón en una tarea que es mitad arte y mitad ciencia. En el caso de la cobertura, en lugar de usar máquinas modernas, extienden el chocolate calentado sobre una plancha de mármol, y lo mueven para atemperarlo.

Un paso que realizan por puro amor al oficio, porque como reconoció Da Silva “no aporta al chocolate nada que no se consiga con las máquinas”, pero sí logra mantener el carácter “romántico y artesano” de este trabajo.

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La colección de bombones Da Silva inspirados en las variedades de té. EFE/Imagen cedida por: Mateo & Co

En este gesto, además, reside la base científica de los bombones, cuyo chocolate tiene que alcanzar una temperatura correcta para que la manteca del cacao no se separe del resto: primero 45 grados, después se baja a 29, y finalmente se vuelve a subir a 31 antes de llenar los moldes.

Para reproducir esa “curva de temperatura” en casa, Da Silva recomienda acudir a robots de cocina. Una vez rellenados los moldes, se golpean sobre un bol para eliminar el exceso de chocolate, y se dejan reposar boca abajo.

Para acabar, un té más divertido

La segunda parte de la merienda, el té-tonic, tiene dos componentes: una ginebra seca, y el té que se quiera infusionar, dependiendo de si se busca una infusión frutal, ahumada o cítrica.

“Tanto los bombones como el té tienen algo de ritual y un componente emocional que hace que sean un maridaje perfecto”, explican Rubén Da Silva y Judit Ballesteros

Se vierte 80 mililitros de ginebra en un recipiente, donde se añade el té o la mezcla de variedades elegida. Algunos de los más comunes son el Lemongrass, muy cítrico y fresco, frutos rojos e hibisco, para lograr ese sabor a fruta con un toque amargo, o té negro con rosas, que recuerda más a un té tradicional.

A partir de los 20 minutos de reposo se puede filtrar el contenido y volcarlo en una botella de cristal, hasta que llegue el momento de disfrutar de un té-tonic “do it yourself”, que se puede mezclar con tónicas o con más ginebra si el sabor de la infusión resulta muy fuerte.

“Todo el chocolate contiene Teobromina, la molécula de la felicidad, que genera endorfinas y nos activa”, explicó Da Silva. Una dosis de felicidad potenciada con una copa de té-tonic, que promete hacer de las meriendas de Navidad la mejor sobremesa, ya sea en casa o en un hotel. EFE

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