• Cedida por Cafe Racer Dreams/ EFE.Cedida por Cafe Racer Dreams/ EFE.
  • cafe racer dreamsPedro García (izquierda) y su socio, Efraon Triana. Cedida por Cafe Racer Dreams/ EFE.
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Cedida por Cafe Racer Dreams/ EFE.Pedro García (izquierda) y su socio, Efraon Triana. Cedida por Cafe Racer Dreams/ EFE.Cedida por Cafe Racer Dreams/ EFE.Cedida por Cafe Racer Dreams/ EFE.
Motos de moda

Cafe Racer Dreams, motos con aire “vintage”

Pedro García, uno de los gerentes del taller Cafe Racer Dreams, explica cómo rehabilitan motos hasta convertirlas en joyas exclusivas de dos ruedas

Madrid,  nov (EFE).- Las motos personalizadas con aire “vintage” que salen del taller de rehabilitación Cafe Racer Dreams, en Madrid, son únicas. “No hay dos iguales, porque lo que buscan nuestros clientes es la absoluta exclusividad”, dice uno de los gerentes, Pedro García, un amante del arte y del motor.

En los 50, los cafés ponían canciones: antes de que acabara la música, el motorista debía llegar al bar siguiente

Pieza por pieza, de forma totalmente artesanal y durante más de tres meses, así se personaliza cada una de las motos que entra por la puerta del taller Cafe Racer Dreams, cuyo nombre se inspira en el estilo de motociclismo popularizado en Reino Unido en los años 50.

“Ahora, lo que menos importa es la velocidad”, aclara Pedro García

Entonces, los motoristas, ansiosos de velocidad y riesgo, manipulaban sus vehículos para correr de bar en bar. “Los establecimientos ponían canciones, y antes de que acabase la música el motorista debía llegar al café siguiente”, relata García.

Personalizar el color, lo más demandado

Ahora, los gustos han cambiado, y “lo que menos importa es la velocidad”, aclara. Los clientes personalizan sus motos por pura pasión estética, y con la pretensión de llevar a la carretera una pieza única, con guiños al estilo “retro” de otras décadas.

cafe racer dreams

Cedida por Cafe Racer Dreams/ EFE.

El color es lo primero que un apasionado de estas motos desea cambiar. También la piel de los asientos, que puede elegirse más curtida o con efecto desgastado; “los colores que más triunfan se sitúan en la gama de grises”, explica Pedro García.

Los clientes piden motos con estilo clásico

El depósito, el chasis, los intermitentes, la horquilla delantera, los faros o el guardabarros son otras partes de la moto que cambian sustancialmente cuando se trata de personalización.

La moda en este sector -dice- es conseguir un vehículo potente por dentro, “pero con aire clásico por fuera”.

Lavado de imagen en Cafe Racer Dreams

Las Honda, BMW, Triumph, Yamaha o Harley Davidson con las que trabaja entran en el taller con un aspecto, y salen con otro totalmente distinto, más minimalista, porque lo primero que tienen en cuenta para crear una joya del motor es que “menos es más”.

“Eliminamos lo que produce sobrecarga visual, nuestro lema es: menos es más”

Así, “quitamos todo lo que sobra en una moto, que es lo que estéticamente produce sobrecarga visual”, afirma Pedro García, quien fundó en solitario la empresa en 2010. Hoy, cuenta con un socio, Efraon Triana, a la vez jefe de taller.

Su buen hacer les ha granjeado una imagen de marca sólida en otros países, como Francia, Alemania, Austria, Inglaterra o Bélgica, donde la pasión por este tipo de motos se puede vivir en carne propia al no haber tantas restricciones legales como en España.

A pesar de tratarse de un artículo de lujo, muchos clientes compran por internet una moto personalizada

“Aquí hay un problema de burocracia; algunas de estas motos tan personalizadas afrontan problemas a la hora de pasar ciertos controles, como la ITV (Inspección Técnica de Vehículos)”, explica Pedro García.

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Cedida por Cafe Racer Dreams/ EFE.

Una moto personalizada es un artículo de lujo, exclusivo, que, sin embargo, algunos compran por internet sin haber comprobado físicamente el resultado. ¿Cómo se atreve un cliente a desembolsar una cantidad económica relativamente elevada sin palpar el producto?

El boca a boca, la clave

“Muy fácil”, responde Pedro García, “se fían de nosotros, porque este negocio funciona con el boca a boca. Nos conceden credibilidad, porque siempre realizamos buenos trabajos y eso consigue eco en foros y medios especializados que hablan bien de nuestra marca“.

Las motos viajan desde el taller de Cafe Racer Dreams -ubicado en Alcalá de Henares (Madrid), a países de la Unión Europea y otros próximos como Rusia, donde ya han conseguido clientes.

Las redes sociales -en Facebook les siguen casi 200.000 usuarios– también les ayudan a conseguir encargos, aunque en su filosofía de empresa “no todo es vender”, matiza Pedro García.

El cliente, en Cafe Racer Dreams, no siempre tiene la razón: “Nunca haríamos una personalización o un trabajo que no nos guste”.

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