Imagen de Imagen de "la Reina Victioria y Abdul", un momento para conocer el protocolo en palacio. UIP/EFE

Protocolo, una solemnidad que cambia, ¿o no?

El protocolo sigue estando vigente, aunque algunas reglas han cambiado. Conocer el de la época victoriana nos recuerda que la etiqueta no ha cambiado tanto ¿o sí?

Madrid,  sep (EFE).- Una nueva película basada en la vida de la reina Victoria de Inglaterra, “La Reina Victoria y Abdul”, vuelve a poner de manifiesto las solemnes reglas del protocolo cuando nos adentramos en palacio. Sin embargo, aunque los tiempos han cambiado, lo cierto es que hay normas, en especial en la mesa, que siempre es bueno conocer.

La etiqueta siempre nos ayuda

El palacio de Fernán Nuñez en Madrid ha sido el marco en el que recrear la historia y donde el embajador británico en España, Simon Manley, ha desvelado que la Casa Real Británica y su protocolo sigue siendo “estricto”, lo que no impide que siempre ofrezca divertidas anécdotas.

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Una mesa de reyes que recrea la que aparece en “La Reina Victoria y Abdul”, un momento para conocer el protocolo en palacio. IT/EFE

La periodista, Marta Robles, autora del libro “Usted primero. Buenas maneras, rituales secretos, todas las reglas no escritas, entre otros”, ha reconocido en la reina Victoria a una mujer capaz de imponer sus normas e incluso la moda.

“Fue ella, la que una vez fallecido su marido se vistió de negro, en señal de luto, hasta el final de sus días”, explica Marta Robles, precisamente por ello, aclara, no es conveniente ir a una recepción de negro si “no quieres que piensen que estás de duelo”.

La directora de relaciones institucionales de la Escuela Internacional de Protocolo, Marina Fernández, argumenta que la etiqueta no existe para “hacernos la vida imposible. Al contrario, nos ayuda a no meter la pata”.

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Imagen de “la Reina Victioria y Abdul”, un momento para conocer el protocolo en palacio. UIP/EFE

Protocolo, normas a seguir

Recuerda que la etiqueta marca la hora del día, y es el caballero quien también es el que la “marca”, pues en las invitaciones basta con decir cómo debe ir él vestido para que una mujer asista en concordancia.

El escalón más bajo lo ocupa el traje oscuro y ella de corto; el siguiente es el chaqué, con chaleco gris o negro, y ella acudirá en vestido corto; el esmoquin es el tercero en el escalafón, bien con chaqueta negra o blanca, ésta más tradicional en sitios de mucho calor. La pajarita solo blanca en el caso de chaqueta negra. Aquí las damas acompañan con vestido largo.

Y por último, el frac, y para ella vestido largo de gran gala. “Difícil de llevar porque cubre los pies ni los zapatos”, indica Fernández.

Explica que en la época victoriana la etiqueta era un “yugo” para las mujeres de la época. “Las que pertenecían a la alta sociedad, se podían cambiar hasta cuatro y cinco veces. Desayuno, paseo, visitas, opera, cena o recepciones, cada momento requería un vestuario”.

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Normas de protocolo, la etiqueta a seguir. IT/EFE

Recuerda que en aquella época tampoco se podía mirar a los ojos a la reina, algo muy distinto a hoy en día, aunque como ahora es el rey o la reina quien inicia el saludo y no al revés.

En la mesa

No es necesario ir a una cena en el Palacio Real para sentir las dudas de Julia Roberts en “Pretty Woman” sobre qué tenedor utilizar . “No hay que complicarse mucho, se empieza a comer con los de los extremos y así sucesivamente con los platos siguientes”, dice Fernández.

Los cubiertos no deben convertirse en un problema en ningún momento. “Cuando es necesario soltarlos durante el almuerzo o la cena, descansan sobre el plato con el filo hacia abajo, tanto el tenedor como el cuchillo. Para indicar que hemos terminado, se dejan en posición de “las 6:30 o 5:40 de las agujas del reloj”.

La tan común cucharita de postre “hay que desterrarla”, apunta la periodista. El postre, salvo que sea muy líquido, se toma con tenedor.

Marina Fernández cuenta que en la época victoriana era a la reina a quien primero se servía y acto seguido comenzaba. “No esperaba a que el resto de comensales tuvieran su plato”, y se les retiraba cuando ella terminaba. Muy distinto a lo que ocurre hoy, donde un batallón de camareros sirve al mismo tiempo “para que los reyes no coman frío”.

El protocolo marca que durante el primer plato se habla con el comensal de la derecha y sin dejarle con la palabra en la boca, cuando llega el segundo se habla con el de la izquierda. En ambos momentos las normas indican evitar tres temas concretos: “política, religión y sexo”, advierte el embajador.

Marina Fernández argumenta que saber de protocolo en la mesa nunca está de más conocerlo. Una cena con amigos en casa o un restaurante pueden servirnos de ejemplo, “porque se puede aplicar en todos los ámbitos”.

Sobre la mesa el “móvil fuera”. “No hay nada tan importante que nos impida atender a las personas con las que compartimos mantel”, y si lo hubiera es suficiente con levantarse atender y la llamada “sin mencionar quien era o de qué se trataba”.

¿Dónde coloco el bolso?

El bolso recomienda dejarlo en el perchero, pero en el caso de un clutch de noche se coloca en el respaldo, justo en los “riñones” o bien bajo la servilleta. “Al fin y al cabo nadie se pinta los labios durante la cena”.

La copa del aperitivo no se lleva a la mesa

Un error evitable: la copa del aperitivo no se lleva a la mesa.

A evitar: las filigranas con las servilletas. ¿Cuánto se ha manoseado hasta alcanzar la forma final? Hay que destacar que tampoco se dobla la servilleta al terminar el almuerzo o la cena. “Se deja, tal cual, al lado del plato, un signo de que ha sido usada”, indica Marta Robles.

El vino solo llega a la mesa cuando la comida ya está servida, mientras que la copa de agua ya está servida y el pan, siempre ambos en el lado izquierdo, también, recordarlo es la mejor manera de no equivocarse.

Normas de etiqueta que siempre conviene tener en cuenta. EFE

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