Sienna Miller pondría un restaurante como El Bulli en el ático de “High Rise”

Sienna Miller pondría un restaurante como El Bulli en el ático de “High Rise”

La neoyorquina Sienna Miller ha puesto hoy el punto divertido al Festival de Cine de San Sebastián al sugerir que el mejor ocupante para el ático del rascacielos donde transcurre su película “High Rise” sería “un restaurante de tapas, o mejor -ha dicho con un guiño-, El Bulli”

San Sebastián, 22 sep (EFE).- La actriz, que se encontraba en el salón de actos del Kursaal respondiendo a la prensa sobre los detalles de la película de Ben Wheatley que hoy se pasó en el Zinemaldia para competir en la Sección Oficial, puntualizó a su compañero Luke Evans sobre su “vecino ideal” para un edificio tan conflictivo como el rascacielos de la película.

Evans dijo que “Jeremy Irons (el arquitecto del edificio), desde luego, no” y que probablemente pondría un restaurante.

 “Pero, ¿qué tipo de restaurante?. Ten cuidado que estás en San Sebastián, así que piensa en tapas, o mejor, yo pondría uno como El Bulli”, dijo Miller entre las risas de sus compañeros.

“Pero, ¿qué tipo de restaurante?. Ten cuidado que estás en San Sebastián, así que piensa en tapas, o mejor, yo pondría uno como El Bulli”, dijo Miller entre las risas de sus compañeros.

Vestida de Victoria Bechham

Impactante con su modelo a cuadros blancos y negros de Victoria Beckham y mucho más rubia que en la película, la actriz indicó que era ‘fan’ de la novela de J.G. Ballard publicada a mediados de los setenta con el mismo título y ‘fan’ de Wheatly desde su primer largometraje, “Kill List” (2011), por lo que “no podía perdérselo”

La película, que es un reflejo más que fiel del libro de Ballard, ha gustado mucho al público treintañero del Zinemaldía que agradecieron a Wheatley su trabajo, si bien buena parte del público más entrada en edad no entendió mucho su entusiasmo.

“High Rise” cuenta un futuro extraño, distópico, en el que todo ocurre en un rascacielos caótico como metáfora de una sociedad cerrada y enferma, cuando el doctor Robert Laing (Tom Hiddleston) se traslada al edificio y empieza a sospechar ese orden utópico que gobierna en la torre no es tal, y pronto se dará cuenta de que tiene razón.

 

SIENA MILLER EN SAN SEBASTIAN

EFE/JUAN HERRERO

Wheatley explicó que desde que se publicó el libro se intentó llevarlo al cine, pero finalmente la versión que se presenta ahora y que ha escrito su esposa Amy Jump “no tiene nada que ver con otros intentos ni otras versiones, sino que es completamente fiel al libro”.

El director también ha indicado que ni a él le gusta incluir en sus películas un contexto que ayude al espectador a entender, ni el libro lo contenía; de todos modos, dijo, “no creo que una explicación hubiera dado como resultado una película diferente”.

No obstante, añadió, algunos detalles como la cita a Margaret Thatcher se incluyeron para dar la impresión de que aquellas personas “formaban parte de una vida que continuaba y no que era simplemente gente que se había vuelto loca”.

De viaje por la locura

“High Rise” es, sin paliativos, un verdadero viaje a la locura y un compendio de excesos donde los personajes encadenan desorbitadas fiestas regadas de alcohol, drogas, sexo y violencia.

A pesar de ello, Hiddleston, que ha confesado haberse divertido de lo lindo en el rodaje, considera que “hay algo increíblemente valiente en el guion de Amy”.

“Creo que Ballard estaba prediciendo el futuro, al menos preveía algunos comportamientos -ha agregado Wheatley- y, cuanto más alocado parece ese futuro que inventa, más acierta. Lo único que digo es que Dios nos ayude si todo esto se convierte en realidad”.

Evans discrepó con su compañero sobre lo bien que lo pasaron rodando porque, dijo, con lo contento que estaba porque le habían ofrecido un papel “tan dramático y con tantos extremos” porque “estaba deseando que Ben me llevara al límite, y lo hizo”, ha dicho el galés, se pasó todo el rodaje empapado en sangre.

“Estuve veinte días cubierto de sangre, pero me porté como un auténtico profesional y no me quejé”, ha bromeado.

Más serio, Hiddleston ha confesado que su personaje fue “un desafío” que puso a prueba su capacidad de interpretar “a alguien tan distinto a mi…o quizá no tanto”, y luego ha desvelado que se apoyó en el actor británico Oliver Reed para componer a Laing, hasta en el físico.

Ha reconocido que se siente incómodo haciendo el amor en escena y que, por primera vez, le ha pasado que, después de ver la película, vio “cinco o seis momentos que no recuerdo haber rodado”.

Una locura, la de “High Rise” que parece contagiarse. EFE

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San Sebastián, 22 sep (EFE).- La actriz, que se encontraba en el salón de actos del Kursaal respondiendo a la prensa sobre los detalles de la película de Ben Wheatley que hoy se pasó en el Zinemaldia para competir en la Sección Oficial, puntualizó a su compañero Luke Evans sobre su “vecino ideal” para un edificio tan conflictivo como el rascacielos de la película.

Evans dijo que “Jeremy Irons (el arquitecto del edificio), desde luego, no” y que probablemente pondría un restaurante.

 “Pero, ¿qué tipo de restaurante?. Ten cuidado que estás en San Sebastián, así que piensa en tapas, o mejor, yo pondría uno como El Bulli”, dijo Miller entre las risas de sus compañeros.

“Pero, ¿qué tipo de restaurante?. Ten cuidado que estás en San Sebastián, así que piensa en tapas, o mejor, yo pondría uno como El Bulli”, dijo Miller entre las risas de sus compañeros.

Vestida de Victoria Bechham

Impactante con su modelo a cuadros blancos y negros de Victoria Beckham y mucho más rubia que en la película, la actriz indicó que era ‘fan’ de la novela de J.G. Ballard publicada a mediados de los setenta con el mismo título y ‘fan’ de Wheatly desde su primer largometraje, “Kill List” (2011), por lo que “no podía perdérselo”

La película, que es un reflejo más que fiel del libro de Ballard, ha gustado mucho al público treintañero del Zinemaldía que agradecieron a Wheatley su trabajo, si bien buena parte del público más entrada en edad no entendió mucho su entusiasmo.

“High Rise” cuenta un futuro extraño, distópico, en el que todo ocurre en un rascacielos caótico como metáfora de una sociedad cerrada y enferma, cuando el doctor Robert Laing (Tom Hiddleston) se traslada al edificio y empieza a sospechar ese orden utópico que gobierna en la torre no es tal, y pronto se dará cuenta de que tiene razón.

 

SIENA MILLER EN SAN SEBASTIAN

EFE/JUAN HERRERO

Wheatley explicó que desde que se publicó el libro se intentó llevarlo al cine, pero finalmente la versión que se presenta ahora y que ha escrito su esposa Amy Jump “no tiene nada que ver con otros intentos ni otras versiones, sino que es completamente fiel al libro”.

El director también ha indicado que ni a él le gusta incluir en sus películas un contexto que ayude al espectador a entender, ni el libro lo contenía; de todos modos, dijo, “no creo que una explicación hubiera dado como resultado una película diferente”.

No obstante, añadió, algunos detalles como la cita a Margaret Thatcher se incluyeron para dar la impresión de que aquellas personas “formaban parte de una vida que continuaba y no que era simplemente gente que se había vuelto loca”.

De viaje por la locura

“High Rise” es, sin paliativos, un verdadero viaje a la locura y un compendio de excesos donde los personajes encadenan desorbitadas fiestas regadas de alcohol, drogas, sexo y violencia.

A pesar de ello, Hiddleston, que ha confesado haberse divertido de lo lindo en el rodaje, considera que “hay algo increíblemente valiente en el guion de Amy”.

“Creo que Ballard estaba prediciendo el futuro, al menos preveía algunos comportamientos -ha agregado Wheatley- y, cuanto más alocado parece ese futuro que inventa, más acierta. Lo único que digo es que Dios nos ayude si todo esto se convierte en realidad”.

Evans discrepó con su compañero sobre lo bien que lo pasaron rodando porque, dijo, con lo contento que estaba porque le habían ofrecido un papel “tan dramático y con tantos extremos” porque “estaba deseando que Ben me llevara al límite, y lo hizo”, ha dicho el galés, se pasó todo el rodaje empapado en sangre.

“Estuve veinte días cubierto de sangre, pero me porté como un auténtico profesional y no me quejé”, ha bromeado.

Más serio, Hiddleston ha confesado que su personaje fue “un desafío” que puso a prueba su capacidad de interpretar “a alguien tan distinto a mi…o quizá no tanto”, y luego ha desvelado que se apoyó en el actor británico Oliver Reed para componer a Laing, hasta en el físico.

Ha reconocido que se siente incómodo haciendo el amor en escena y que, por primera vez, le ha pasado que, después de ver la película, vio “cinco o seis momentos que no recuerdo haber rodado”.

Una locura, la de “High Rise” que parece contagiarse. EFE

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