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Convertir el amor en arte y después borrarlo de la piel

La muestra más reciente es la de Melanie Griffith y el gran corazón que lleva en el brazo con el nombre de Antonio dentro. El amor se ha muerto pero el corazón de tinta sigue vivo y ¿qué parece que ha hecho de momento la actriz?

Madrid (EFE).- Ya lo decía Concha Piquer cuando cantaba su famosa canción “Tatuaje”: “Mira mi brazo tatuado con este nombre de mujer, es el recuerdo del pasado que nunca más ha de volver”…Recuerdo, símbolo, compromiso, arte, ritual, el taladrarse la piel o pintarla como si ésta fuera un lienzo iba siempre asociado a una idea, la de: “jamás se borra”.

La actriz Melanie Griffith durante la II edición de la Starlite Gala EFE/Jorge Zapata

La actriz Melanie Griffith durante la II edición de la Starlite Gala EFE/Jorge Zapata

Y con ese compromiso de perpetuidad con algo importante, con una persona, una creencia, una ideología o una imagen simbólica, nació el tatuaje hace miles de años; y, aunque los sentimientos luego cambiasen y las circunstancias también, la tinta seguía amarrada y esculpida en la piel de por vida, con menos color, más arrugas, pero ahí siempre presente, “forever”.

Del “hasta siempre” al “hasta nunca”

Sin embargo, hoy, con las nuevas técnicas, como el láser, el tatuaje sí se puede travestir, camuflar o atenuarse, y romper con ello la maldición del hasta siempre en mi cuerpo.

La muestra más reciente es la de Melanie Griffith y el gran corazón que lleva en el brazo con el nombre de Antonio dentro. El amor se ha muerto pero el corazón de tinta sigue vivo y ¿qué parece que ha hecho de momento la actriz? pues meterlo en la maleta para olvidarlo y taparlo o maquillarlo para que, al menos, no se vea el nombre del actor malagueño.

Angelina Jolie en febrero de 2012/ EFE Mike Nelson

Angelina Jolie en febrero de 2012/ EFE Mike Nelson

Otros famosos del celuloide del espectáculo o el deporte que han querido borrar las huellas de la dermis, o cualquier vestigio de algún amor que en su día parecía eterno, han sido Johnny Depp y su tatuaje “Winona forever”; Angelina Jolie con Billy Bob Thornton o Pamela Anderson y su exmarido, el multitatuado Tommy Lee Jones.

También la actriz Megan Fox mandó eliminar el tatuaje que llevaba en el antebrazo del rostro de Marilyn Monroe porque consideraba que la rubia de América al final le daba mala suerte.

 La actriz estadounidense Megan Fox, con un tatuaje de Marilyn Monroe en el antebrazo en junio de 2009/ EFE Franck Robichon

La actriz estadounidense Megan Fox, con un tatuaje de Marilyn Monroe en el antebrazo en junio de 2009/ EFE Franck Robichon

La lista de los arrepentidos es larga pero ahí quedan los ejemplos de la búsqueda de la amnesia en la piel de Heidi Klum, Brad Pitt, Amy Winehouse, Dani Martin, Eva Longoria, Rihanna, el futbolista Guti o el éxitoso rapero Pharrell Williams.

La etimología de tatuaje remite al vocablo “ta”, proveniente de los indígenas de la isla Tahití, en la Polinesia, que significa “golpear”, de ahí “tau-tau”. A Occidente pasó por vía marítima, como algo de marineros, con camiseta de rayas raídas, pipa y pecho bronceado; luego fue algo de presos, de marginales y de prostitutas.

En el antiguo Egipto se le daba al tatuaje un carácter sobrenatural con función protectora y en Japón, con una de las tradiciones en tatuadores más importantes del mundo, aún hoy es considerado por algunos como algo tabu, porque se asocia a los yakuza, a los miembros de la mafia.

Pequeñas obras de arte

En la actualidad, los tatuajes suelen ser pequeñas obra de arte que cubren los cuerpos como señal de modernidad y algo identitario.

Pero sí se quiere echar una mirada poética sobre la perfección en el tatuaje, se acaba de publicar un bellísimo libro: “Tatuaje”, de Junichiro Tanizaki, con ilustraciones del pintor Manuel Alcorlo, en la editorial Rey Lear.

Fotografía de Manuel Arcorlo, cedida por la editorial Rey Lear

Fotografía de Manuel Arcorlo, cedida por la editorial Rey Lear

En él se narra la historia de un joven tatuador japonés llamado Seikichi, experto en transformar el dolor en arte, y destacado tatauador entre todos los demás por la perfección y delicadeza que ponía en sus voluptuosos dibujos, “excentricos y sensuales”.

Solo los cuerpos más privilegiados podían tener acceso a sus agujas, y tras buscar durante años a la mujer ideal para tatuarla, al fin la halló a través de los pies desnudos de una desconocida, que pasó a ser su obra de arte definitiva.EFE

 

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