Cristina Pedroche con su vestido de Pronovias para despedir 2016. EFECristina Pedroche con su vestido de Pronovias para despedir 2016. EFE

Transparencias, sí pero ¿cómo, cuándo y dónde?

Con estas normas de protocolo y consejos sabrás cómo, cuándo y dónde lucir las transparencias. Una tendencia de moda odiada y amada a partes iguales

Madrid, (EFE).- Está demostrado que las transparencias son una apuesta segura para el reclamo de audiencia, como demostró Cristina Pedroche con el vestido con el que despidió 2016. Una elección que batió récords televisivos e incendió las redes sociales al mostrar casi todo su cuerpo. ¿Apropiado o inapropiado?

Las transparencias son una apuesta segura para el reclamo de audiencia

El experto en Protocolo Social y Etiqueta, Miguel Del Amo, explica a Efe Estilo que “no es sencillo llevar una prenda de estas características”. Las transparencias constituyen una manera de vestir “insinuante” y simboliza la seducción “en su máxima expresión”, pero -advierte- se puede caer en la vulgaridad “si se muestra más de la cuenta”.

El uso de transparencias también debería obedecer a las normas de protocolo, que afectan de manera desigual, a ellos y a ellas.

En la etiqueta masculina, las transparencias “no tienen cabida”. “Con ninguna de las prendas que contempla la etiqueta en nuestro país, se pueden llevar transparencias. Ni el traje oscuro, ni el chaqué, ni el esmoquin o frac”, aclara Del Amo.

Doña Letizia, se decantó por un vestido negro de manga corta y escote a la caja con una pequeña cola confeccionado en encaje firmado por Carolina Herrera. EFE

Doña Letizia, se decantó por un vestido negro de manga corta y escote a la caja con una pequeña cola confeccionado en encaje firmado por Carolina Herrera. EFE

En etiqueta femenina, hay dos opciones: “el vestido de cóctel y el de noche”, ilustra el experto en protocolo. El primero está confeccionado con telas muy enriquecidas, como gasas o encajes, y adornos como la pedrería. Por lo que, es “muy habitual” que este tipo de vestido “lleve aberturas y transparencias en espalda o brazos”.

Una apuesta por la que la Reina suele abogar. Doña Letizia ha lucido en varias ocasiones, de forma “impecable”, vestidos de cóctel y de noche con partes como la espalda y los brazos en transparencia y encajes. Una combinación “perfecta”, en opinión de Del Amo.

El traje de noche también puede llevar encajes o transparencias bordadas con lentejuelas y plumas colocadas en “lugares estratégicos”. Porque, como apunta el profesor de Protocolo de la Escuela Superior de Marketing y Moda de Madrid, “más que enseñar, hay que tratar de insinuar”.

Con las transparencias más que enseñar, hay que tratar de insinuar

Esta lección de estilo se lleva a rajatabla en las alfombras rojas con actrices como Cate Blanchet. La intérprete ha sido alabada en varias ocasiones por lucir con total naturalidad y de forma muy acertada vestidos con transparencias y encajes.

Pero como advierte Miguel Del Amo, los vestidos con transparencias, son una “segunda piel” por lo que “no a todo el mundo le sientan bien”, de ahí el peligro de cometer errores: “Muchas veces se cae en el error y el exceso lo que es igual a ir desnudo”.

Algo que Rosa López sabe bien. Las transparencias le jugaron un mala pasada en el programa de televisión “Tu cara me suena” (2016). La cantante, que posee un busto prominente, acudió a la gala con un vestido negro que llevaba un generoso escote transparente que dejó al descubierto parte de su pecho.

Lo ideal en estos casos, según Del Amo, sería “un término medio”. Algo semi-transparente, “puede resultar más sexy y menos vulgar”. Hay que comprender que las transparencias están dirigidas a un determinado tipo de mujer.

Razón por la que esta moda no llega al gran público y solo, cada cierto tiempo, los diseñadores recurren a ella. Una manera de resurgir, provocar y transgredir con nuevas creaciones.

Usa transparencias pero sin excesos

Mostrar más centímetros de piel de los que cabría esperar hace caer en la vulgaridad. “En la mayoría de los casos es preferible lucirlas con una abertura colocada estratégicamente en el vestido que abusar de ellas”, insiste el experto en protocolo de etiqueta.

Un término medio puede resultar más sexy y menos vulgar

Uno de los ejemplos más ilustrativos es el vestido elegido por Jennifer López en la gala de los Oscars de 2001. La cantante, una de las pioneras en llevar esta tendencia a la alfombra roja, lució un vestido beige de Chanel que tapaba su busto con un tejido de gasa que dejaba entrever la totalidad de su anatomía femenina. Un atuendo muy criticado y por el que la puertorriqueña fue censurada en televisión.

Otro ejemplo de porqué no hay que abusar de las transparencias es el de Kim Kardashian. La integrante del clan armenio suele dejar poco lugar a la imaginación en las alfombras rojas que pisa, como hizo en la de la fiesta posterior a la Gala Met de 2015.

La modelo "curvy" Ashley Graham en la 33 edición de "MTV Video Music Awards" 2016. EFE/JASON SZENES

La modelo “curvy” Ashley Graham en la 33 edición de “MTV Video Music Awards” 2016. EFE/JASON SZENES

La más mediática de las hermanas Kardashian se enfundó una creación en blanco terminada en plumas de Roberto Cavalli. Una pieza que acentuaba sus curvas y dejaba a la vista de todos su fisonomía con excesiva opulencia.

Lo que no indica que las curvas estén reñidas con las transparencias, como demostró en la 33 edición de “MTV Video Music Awards”, donde la modelo “curvy”Ashley Graham exhibió un vestido en azul marino con transparencias que dejaba al descubierto sus curvas sin perder elegancia.

Las transparencias, una tendencia “trending topic”

En términos generales, la finalidad de las transparencias es “acaparar portadas y comentarios”. Una elección que suele tener respuesta inmediata, sobre todo, en las redes sociales, que convierten la imagen en viral y en “trending topic”.

El caso más reciente lo protagonizó Cristina Pedroche. La presentadora de televisión despidió el año en Antena 3 con una creación de Pronovias. Una pieza con cuerpo corsé, escote corazón en terciopelo azul, acabado con un delicado “placement” de estrellas y falda de tul con degradé de cristal de bohemia, que dejaba al descubierto más piel de la que cubría.

La pieza de Pronovias con la que Pedroche despidió el año 2016 granjeó a A3 un 17,3% de cuota de pantalla

Un estilismo que le aseguró un 17,3% de cuota de pantalla. Un total de 2.319.000 espectadores,el mejor dato de las campanadas del canal de Atresmedia de los últimos 12 años, con una subida de 0,9 % de cuota.

Sin embargo, este año el debate no estuvo en si llevaba o no ropa interior. Asunto que Del Amo no cuestiona. “No pasa nada”, pero sí aconseja “evitar los tonos fuertes o los nude”, el color siempre debe ser parecido al del atuendo.

El “look” de Pedroche demostró, una vez más, cómo una mujer con poca ropa sigue siendo un reclamo de audiencia, “sobre todo masculina”, asegura el experto.

Por si fuera poco el revuelo que causó el vestuario de la presentadora, a día de hoy, el estilismo elegido sigue dando de qué hablar. El joven diseñador Lord Ralph Frew ha acusado a Pronovias de plagiar el vestido creado para Pedroche de un corsé de Mister Pearl que lució la modelo Helena Christensen en 1997. La polémica está servida. EFE

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