Reparto de la nueva adaptación teatral de Reparto de la nueva adaptación teatral de "Amistades peligrosas"/ Crédito Lara Barreiro Creo

Un miriñaque a prueba de rock

El clásico literario “Las amistades peligrosas” se estrena en las tablas del Matadero de Madrid con una propuesta experimental que desafía a los encorsetados vestidos del siglo de las luces, diseñados por Guadalupe Valero, a resistir las potentes vibraciones del rock.

Esta nueva adaptación reta a los vestidos del siglo XVIII a resistir las embestidas de la música contemporánea. “El rococó es una época muy agradecida” declara a Efe Estilo Guadalupe Valero, directora de vestuario.

Valero añade que es “el sueño de todo estudiante de diseño” porque ofrece “la oportunidad de lucirse” y exteriorizar a través de su vestuario la pasión de una obra que define como “descarnada y simbólica”.

El concepto del vestuario se reinventó ya que en un primer momento la diseñadora planificó una serie de piezas limitadas para que los personajes se mostrasen más “desnudos” sobre el escenario pero Darío Facal, director de la obra, se enamoró del estilo y apostó por confeccionar los trajes al completo.

Una opción “arriesgada y chocante” dice la diseñadora, que confiesa haber disfrutado del proyecto y sobre la que explica que, en esta reinvención del clásico, optó por mostrar las estructuras internas del vestuario, como los miriñaques de los vestidos de época, para reflejar los sentimientos a flor de piel.

Carmen Conesa da la última nota / Crédito Javier López Villajos

Carmen Conesa da la última nota / Crédito Javier López Villajos

De rojo pasión

Valero señala que todos los figurines son fieles al contexto histórico de la obra menos el del personaje de la Marquesa cuyo miriñaque, a juego con su vestido rojo en forma de cortina, imita el decorado de un teatro.

“Un tono pastel no reflejaría la personalidad arrolladora, pasional y maléfica de la Marquesa” apunta Valero, que no duda al afirmar que es el personaje que da “más juego”.

Además, Chema Noci, responsable de maquillaje y peluquería, se encargó de hacer visible la desfiguración facial que sufre este personaje debido a una enfermedad.

Lo importante es el interior

La reproducción de la ropa interior ha sido uno de los aspectos más costosos porque no había “suficientes referencias” de la época. Así que la directora de vestuario reconoce que se ha concedido “la licencia creativa” de mezclar otros estilos.

Valero pone por ejemplo la lencería “caprichosa e impactante” que utiliza la actriz Iria del Río para interpretar a Madame de Tourvel. Diseñar su corsé fue “el reto más difícil” ya que incluye un arnés de seguridad, necesario para un momento de la función cuando elevan a la actriz unos metros por encima del escenario, que hay que camuflar para que “parezca una pieza más de la época”.

Costuras a prueba

Esta nueva adaptación reinventa la obra del siglo XVIII, escrita por Chordelos de Laclós, fusionando rock, heavy, ópera y jazz, donde los actores se vuelcan en la interpretación musical, cantando y ubicándose tras los instrumentos.

“No es lo mismo hacer una obra de teatro sin violencia que esta, que es como un concierto de rock”, comenta la diseñadora, que añade que “el vestuario es delicado y sufre mucho”.

Para ello, se han utilizado telas de tapicería que imitan los brocados y sedas de la época porque son materiales más duros ya que “si no, no durarían más de un asalto”.

Esta ropa “requiere un mantenimiento” y aunque las ballenas y las estructuras han resistido “bastante bien”, “con tanto movimiento siempre hay algún desgarro”, explica.

Para exprimir el limitado presupuesto se ha apostado por comprar zapatos modernos, que después tiñeron y vistieron con lazos, ya que la confección de éstos se “comería” gran parte de la partida destinada al vestuario, comenta Valero.

La confección de este montaje ha recibido la ayuda del Centro de Tecnología del Espectáculo (CTE), donde la propia directora estudió y que ha empleado las prácticas de sus alumnos para materializar el vestuario. Otra colaboradora de la confección fue Eva San Miguel, profesora del taller de vestuario del CTE y ex-profesora de Valero.

Reinventarse o morir

Edu Soto corteja a Iria del Río / Crédito Lara Barreiro Creo

Edu Soto corteja a Iria del Río / Crédito Lara Barreiro Creo

El director de la obra, Darío Facal, ha querido explotar el cinismo en esta historia de venganza y soledad donde la ecléctica banda sonora está compuesta por el actor Mariano Estudillo, que además interpreta a Danceny, es fundamental a la hora de sustituir las escenas de contenido sexual.

La historia de crueldad, publicada en 1782, retrata la decadencia de una alta sociedad que utiliza el sexo como arma de manipulación. Un juego de ambiciones personales que Stephen Frears llevó al cine en 1988 de la mano de Glenn Close como la Marquesa de Merteuil y John Malkovich como el Vizconde Velmont, versión de la que Facal ha querido “distanciarse”.

Facal, que sintió la necesidad de crear su propia adaptación ante el “hueco” que le han dejado adaptaciones previas, quiere mostrar a un Vizconde “libertino” y con “sentido del humor” que actúa sin “apelar a su conciencia”, al contrario que en la película. En su piel se mete Edu Soto quien busca “alejarse” de cualquier interpretación anterior ofreciendo también algo “nuevo”.

La obra se representará en la nave del español 2 de Matadero, en Madrid, hasta el próximo 8 de Marzo.

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