Amaia, su Helbig y Alfred, los representantes españoles en Eurovisión. EFE/Cedida por: RTVEAmaia, su Helbig y Alfred, los representantes españoles en Eurovisión. EFE/Cedida por: RTVE

Amaia y su Helbig, y otros idilios de música y moda en Eurovisión

Amaia Romero subirá al escenario de Eurovisión con un vestido negro de Teresa Helbig. Repasamos otros estilismos de españolas que marcaron un hito en el certamen, no siempre con su voz, pero sí con sus “looks”.

Madrid, may 2018 (EFE).- La intriga ha terminado: Amaia cantará en Eurovisión con su Helbig negro (y Alfred, claro). El vestido, con aires de princesa rebelde, ha cautivado a los seguidores de la pamplonica, que ya vive su propio idilio entre moda y música, como los icónicos que nos ha regalado el certamen a lo largo de los años.

El minivestido blanco con margaritas bordadas de Massiel firmado por Courrèges, el mono azul cubierto de flecos de Salomé diseñado por Pertegaz o el traje medieval en color turquesa de Antonio Nieto para Karina son algunos de los estilismos que Eurovisión ha dejado para el (buen) recuerdo.

Karina quedó segunda con el tema “En un mundo nuevo”. EFE/Archivo

Ahora es el turno de Alfred y Amaia, que van a por todas con sus voces y también con sus “looks”: él con un diseño de Paco Varela, y ella con una creación de Teresa Helbig, la estilista de las princesas “canallas”.

Amaia entra en la #HelbigGang

“Es un proyecto perfecto para nosotros, porque Amaia tiene los mismos valores que nosotros: vocación, pasión e ilusión”, explica a EFE Estilo Teresa Helbig, quien asegura que su aportación al certamen fue “fruto de una casualidad”.

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Este es el vestido que llevará Amaia en la gran final. EFE/J. J. Guillén

“Dos amigos nuestros periodistas nos hicieron comentarios sobre lo guapísima que estaría Amaia vestida de Teresa Helbig en Eurovisión; eso nos hizo pensar, y dijimos, ¿por qué no? Es espontánea, es inteligente, es dulce y es gamberra: la perfecta helbigirl”, cuenta.

Durante el primer ensayo celebrado en Lisboa, la pamplonica lució un mono color marfil que no acabó de convencer. La simpleza -más que sencillez- del estilismo recordaba vagamente al conjunto que vistió Rosa López allá por 2002. Un pantalón negro, casaca del mismo color y un cinturón y collar con una gran flor plateada fueron los adornos de la primera triunfita, que no ganó ni con su voz ni con su “look”.

De vuelta al presente, todo cambió en la segunda prueba de Amaia y Alfred, en la que ella se sacó su primer Helbig de la manga. Un impresionante vestido largo, negro, con rombos elaborados a partir de líneas doradas y plateadas y un escote en V, rematado con su melena suelta y un pintalabios rojo que, esta vez sí, cosechó numerosos halagos. Y ha sido el elegido para acompañar a la joven en su debut.

“Es un proyecto perfecto para nosotros, porque Amaia tiene los mismos valores que nosotros: vocación, pasión e ilusión”, explica Teresa Helbig

“Queremos que el atuendo escogido sea el acompañante perfecto para Amaia, un talismán que no la eclipse sino que la empodere”, explica la diseñadora, quien ha ofrecido a la cantante tres diseños “vistos en pasarela”.

El Helbig de Amaia y otros grandes “looks” de Eurovisión

El traje oscuro pertenece a la colección Primavera-Verano 2017, “Let’s Dance” (vamos a bailar) muy acorde con la ocasión. Sin embargo, aunque la elección cromática fue muy aplaudida en redes sociales, Helbig explica que Rosa Plana, estilista de Amaia, buscaba para ella “tonos que fuesen más bien claros”.

De hecho, los representantes de España en Eurovisión casi siempre han apostado por tonos luminosos para su gran noche, especialmente blancos rotos y colores fríos como el turquesa, el azul cielo o el lavanda.

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Paloma San Basilio con su “look” de Eurovisión. EFE//ct

Este último fue el color que vistió la peruana Betty Missiego en 1979, cuando representó a España en el certamen, celebrado en Jerusalén. Allí interpretó el tema “Su canción”, una composición alegre que anima a cantar para atraer la paz y el amor. Nada que ver con “Tu canción”, la balada romántica que ofrecerán Alfred y Amaia.

La hispana lució una larga túnica entre lila y celeste que ella misma compró a un modisto del que era clienta habitual. Según dijo, le costó mucho conseguirlo por ya estaba reservado “a una dama de la alta sociedad”, posiblemente atraída por las incrustaciones de plata y cristal que decoraban la prenda.

Precisamente los brillos -que son casi imprescindibles en los diseños de Helbig- también han sido un recurso muy común entre las cantantes españolas del concurso. Uno de los “looks” más deslumbrantes fue el de Paloma San Basilio, que en 1985 eligió un vestido blanco de gasa totalmente cubierto de pedrería.

“Queremos que el atuendo escogido sea el acompañante perfecto para Amaia, un talismán que no la eclipse sino que la empodere”, explica la diseñadora

El traje tenía un corte bastante parecido al vestido negro de Amaia, aunque San Basilio prefirió una falda más ajustada a las caderas y una blusa más amplia, al contrario que la joven.

Pastora Soler en 2012 y Ruth Lorenzo en 2014 volvieron a apostar por tonos claros, la primera con un vestido asimétrico de gasa verde aguamarina, enrollado alrededor del torso creando formas asimétricas de dudosa elegancia, y la segunda con un diseño de la firma danesa Karim Design de tirantes, con cola y cubierto de aplicaciones brillantes. Sencillo, pero favorecedor.

Contadas han sido las ocasiones en las que el color del estilismo (y no el de la iluminación) ha animado la participación española. La primera valiente fue Lydia, la madrileña que en 1999 interpretó su “No quiero escuchar” con un diseño de Agatha Ruiz de la Prada, largo, recto, compuesto por gruesas líneas verticales a modo arco iris.

Raquel cantaba en un llamativo traje amarillo. EFE/EPA/JESSICA GOW

En 2013, Raquel del Rosario, la voz de El sueño de Morfeo, viajó a Suecia con un vestido de Yolancris vaporoso, por la rodilla, en color amarillo limón y aderezado con cadenas y pinchos punk en los hombros. Y en la memoria colectiva aún sigue fresco el traje de Edurne (2015) al más puro estilo Caperucita Roja, pero con la melena al descubierto y mucho más brillo.

Finalmente, ni los brillos excesivos ni los tonos dulces han sido la elección de Amaia. Su “look”, junto a su voz inconfundible, sacará su lado más auténtico: dulce pero con un “punto canalla”, y puede que se convierta, así, en un nuevo hito estilístico de Eurovisión.EFE

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