• mas infoR.UNIDO CINE:FMA0038. LONDRES (REINO UNIDO), 23/10/2012.- El actor español Javier Bardén posa para los medios a su llegada a la presentación de la película "Skyfall" en Londres, Inglaterra, hoy, martes 23 de octubre de 2012. La cinta se estrenará en los cines británicos el 26 de octubre. EFE/Facundo Arrizabalagaantonio banderas, javier bardem y penelope cruz estrellas de una enciclopedia de cine de hollywoodJavier Bardem, ejemplo de hombre retrosexual EFE/Facundo Arrizabalaga
  • mas infoEEUU CINE:EFE/EUA CARIBE SHM29 - LOS ÁNGELES (CA, EEUU), 08/11/2012.- Fotograma en donde aparece el actor Javier Bardem en el papel de Silva, durante una escena de la nueva entrega de la saga más larga de la historia del cine, "Skyfall", de James Bond, que llega este fin de semana a la cartelera de EE.UU. avalada por la crítica. La cinta fue dirigida por Sam Mendes con un presupuesto de 200 millones de dólares y cuenta en su reparto con Judi Dench y Ralph Fiennes. EFE/MGM/Sony/Columbia/SÓLO USO EDITORIAL/NO VENTAS[SÓLO USO EDITORIAL/NO VENTAS]
Javier Bardem, ejemplo de hombre retrosexual EFE/Facundo Arrizabalaga
Bardem un hombre con mil recursos

Bardem, imagen poliédrica

A pesar de sus generosas facciones, Javier Bardem logra transformar su aspecto en cada película. Una imagen que poco tiene que ver con el “look” informal con el que pasea por Madrid

Fotograma de la película "El Consejero". Fox

Fotograma de la película “El Consejero”. Fox

Madrid,  nov (EFE).- A pesar de un físico portentoso, dominado por unas generosas facciones, Javier Bardem ha conseguido transformar su aspecto en cada película. Una imagen que poco tiene que ver con el “look” informal con el que pasea por Madrid.

Lucir una nariz rota y sin el menor deseo de arreglarla podía haber condicionado su carrera, pero sin embargo no ha sido así. El maquillaje y los diseñadores de vestuario han sabido cómo sacarle el mayor partido.

El rugby, deporte que practicaba en su juventud y una pelea callejera cincelaron un físico que ha contribuido a que sus interpretaciones hayan sido galardonadas con dos Goya, un Oscar, un Bafta de la Academia de Cine británica, un Globo de Oro y dos Copas Volpi de Venecia, además de otras nominaciones que no alcanzaron su objetivo final.

El pelo, la piedra angular

Después de “Vicky-Cristina Barcelona” (2008), Javier Bardem y Penélope Cruz vuelven a coincidir ahora de manera ocasional en una película, “El consejero” (“The Counselor”), donde cuesta reconocer al actor con un atrevido y moderno corte de pelo con las puntas hacia arriba, y luciendo unas gafas con cristales semitransparentes rosas.

“Cuesta reconocer al actor con un atrevido y moderno corte de pelo con las puntas hacia arriba”

Precisamente, el pelo es la piedra angular de sus transformaciones. Largo, rapado, con un tono diferente al suyo, con gorro proletario o “megafashion” como el “Reiner” de “El Consejero”, lo cierto es que Bardem sabe exprimir su imagen.

De aquel casi adolescente Bardem de “Jamón, Jamón” poco queda. Su ansia de llamar la atención, de lucir cuerpo “serrano” a la mínima ocasión, ha ido poco a poco adaptándose y sabiendo crear en cada interpretación visualmente una persona distinta.

Psicótico y excesivo

Una labor que no solo tiene que ver con el diseño de vestuario, sino en su calidad como actor y su capacidad de transmutarse en aquel a quien da vida y le presta su piel, su gesto, y adopta sus andares y su mirada.

El actor junto a Rosie Pérez en un fotograma de "Perdita Durango".

El actor junto a Rosie Pérez en un fotograma de “Perdita Durango”.

El psicótico y excesivo “Romeo Dolorosa”, de “Perdita Durango”, con la mirada enloquecida y el pelo largo, pegado a unos pantalones de cuero y a una escopeta hacían de él un preludio de lo que sin tanto aderezo, pero con un gesto y una mirada igual de terrorífica, conseguía en “No es país para viejos” (“No country for all men”) por cuya interpretación consiguió el Oscar como mejor actor secundario.

Su interpretación del poeta cubano Reinaldo Arenas en “Antes que anochezca” (“Before de night falls”) cambió su vida y supuso un momento de inflexión en su carrera después de conseguir en Venecia, la Copa Volpi como mejor actor.

Un irreconocible Bardem pasó a ser Ramón Sampedro en “Mar adentro”, la historia real de un marino tetrapléjico postrado en la cama durante 25 años en la que aparece como un clon del personaje real, esta vez calvo.

Bardem en una imagen de "Mar Adentro".

Bardem en una imagen de “Mar Adentro”.

Mientras que en “Skyfall”, donde interpretaba al antagonista del siempre deslumbrante 007, Bardem supo llevar con determinación una peluca completamente rubia platino y pegada al cráneo que convertía a “Silva” en un ser aún más detestable y repulsivo.

Nada que ver con el inocente “Víctor Ventura” de “Boca a boca” o con el dulce “Felipe” de “Come, Reza, Ama” (“Eat Pray Love”) donde con un borsalino y una mágica sonrisa seduce a Julia Roberts.

Un actor que en la pantalla se atreve con todo para lograr un fin, la mejor interpretación.EFE

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Fotograma de la película "El Consejero". Fox

Fotograma de la película “El Consejero”. Fox

Madrid,  nov (EFE).- A pesar de un físico portentoso, dominado por unas generosas facciones, Javier Bardem ha conseguido transformar su aspecto en cada película. Una imagen que poco tiene que ver con el “look” informal con el que pasea por Madrid.

Lucir una nariz rota y sin el menor deseo de arreglarla podía haber condicionado su carrera, pero sin embargo no ha sido así. El maquillaje y los diseñadores de vestuario han sabido cómo sacarle el mayor partido.

El rugby, deporte que practicaba en su juventud y una pelea callejera cincelaron un físico que ha contribuido a que sus interpretaciones hayan sido galardonadas con dos Goya, un Oscar, un Bafta de la Academia de Cine británica, un Globo de Oro y dos Copas Volpi de Venecia, además de otras nominaciones que no alcanzaron su objetivo final.

El pelo, la piedra angular

Después de “Vicky-Cristina Barcelona” (2008), Javier Bardem y Penélope Cruz vuelven a coincidir ahora de manera ocasional en una película, “El consejero” (“The Counselor”), donde cuesta reconocer al actor con un atrevido y moderno corte de pelo con las puntas hacia arriba, y luciendo unas gafas con cristales semitransparentes rosas.

“Cuesta reconocer al actor con un atrevido y moderno corte de pelo con las puntas hacia arriba”

Precisamente, el pelo es la piedra angular de sus transformaciones. Largo, rapado, con un tono diferente al suyo, con gorro proletario o “megafashion” como el “Reiner” de “El Consejero”, lo cierto es que Bardem sabe exprimir su imagen.

De aquel casi adolescente Bardem de “Jamón, Jamón” poco queda. Su ansia de llamar la atención, de lucir cuerpo “serrano” a la mínima ocasión, ha ido poco a poco adaptándose y sabiendo crear en cada interpretación visualmente una persona distinta.

Psicótico y excesivo

Una labor que no solo tiene que ver con el diseño de vestuario, sino en su calidad como actor y su capacidad de transmutarse en aquel a quien da vida y le presta su piel, su gesto, y adopta sus andares y su mirada.

El actor junto a Rosie Pérez en un fotograma de "Perdita Durango".

El actor junto a Rosie Pérez en un fotograma de “Perdita Durango”.

El psicótico y excesivo “Romeo Dolorosa”, de “Perdita Durango”, con la mirada enloquecida y el pelo largo, pegado a unos pantalones de cuero y a una escopeta hacían de él un preludio de lo que sin tanto aderezo, pero con un gesto y una mirada igual de terrorífica, conseguía en “No es país para viejos” (“No country for all men”) por cuya interpretación consiguió el Oscar como mejor actor secundario.

Su interpretación del poeta cubano Reinaldo Arenas en “Antes que anochezca” (“Before de night falls”) cambió su vida y supuso un momento de inflexión en su carrera después de conseguir en Venecia, la Copa Volpi como mejor actor.

Un irreconocible Bardem pasó a ser Ramón Sampedro en “Mar adentro”, la historia real de un marino tetrapléjico postrado en la cama durante 25 años en la que aparece como un clon del personaje real, esta vez calvo.

Bardem en una imagen de "Mar Adentro".

Bardem en una imagen de “Mar Adentro”.

Mientras que en “Skyfall”, donde interpretaba al antagonista del siempre deslumbrante 007, Bardem supo llevar con determinación una peluca completamente rubia platino y pegada al cráneo que convertía a “Silva” en un ser aún más detestable y repulsivo.

Nada que ver con el inocente “Víctor Ventura” de “Boca a boca” o con el dulce “Felipe” de “Come, Reza, Ama” (“Eat Pray Love”) donde con un borsalino y una mágica sonrisa seduce a Julia Roberts.

Un actor que en la pantalla se atreve con todo para lograr un fin, la mejor interpretación.EFE

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