• El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante uno de sus aclamados discursos. EFE/KAMIL KRZACZYNSKIEl expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante uno de sus aclamados discursos. EFE/KAMIL KRZACZYNSKI
  • La líder de facto del Gobierno birmano, Aung San Suu Kyi, pronuncia su discurso durante una ceremonia por el séptimo aniversario del Parlamento. EFE/ Hein Htet
  • El Rey Felipe VI durante su discurso tras imponer el Collar del Toisón de Oro a la Princesa de Asturias. EFE/Mariscal
El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante uno de sus aclamados discursos. EFE/KAMIL KRZACZYNSKILa líder de facto del Gobierno birmano, Aung San Suu Kyi, pronuncia su discurso durante una ceremonia por el séptimo aniversario del Parlamento. EFEEl Rey Felipe VI durante su discurso tras imponer el Collar del Toisón de Oro a la Princesa de Asturias. EFE/Mariscal

Cómo hablar en público o el poder de la oratoria

Enfrentarse a un discurso en público no suele ser plato de buen gusto para nadie. Sin embargo, la oratoria es una competencia necesaria para cualquiera, que nos ayuda a triunfar en todos los ámbitos.

Madrid, feb 2018 (EFE).- Más allá de los discursos de boda y las reuniones de empresa, saber hablar en público es básico para triunfar y relacionarse tanto en lo personal como en lo profesional. Por eso y porque la oratoria es una asignatura pendiente en España, dos expertas nos explican cómo tener éxito a través de la palabra.

El poder de la oratoria

Cuando tenía 15 años, Mónica Galán experimentó uno de los momentos más estresantes de su vida: como castigo por distraerse durante la clase de matemáticas, el profesor le hizo salir a la pizarra para explicar a sus compañeros cómo resolver una derivada. La experiencia fue tan mala que, asegura, aún recuerda la vergüenza que sintió y no tanto por su desconocimiento de matemáticas sino por el apuro que sintió al explicarse.

como hablar publico

Mónica Galán no tuvo un buen comienzo con los discursos públicos, y ahora es toda una experta. EFE/Imagen cedida por: Mónica Galán

Curiosamente, 20 años más tarde, Galán vive precisamente de eso. No de las matemáticas, sino de enseñar oratoria, ya sea en sus clases presenciales o con “Método BRAVO” (Alienta), su primer libro, que acaba de llegar a las librerías y es el resultado de años ayudando a ponentes de TED, periodistas, políticos y profesionales de cualquier sector a mejorar su comunicación oral.

Y es que, como señala Galán: “A día de hoy la vara de medir profesionales implica nuestra capacidad para comunicar en púbico. Da igual a lo que te dediques, vas a necesitar saber defenderlo con eficacia”.

Una idea con la que coincide Isabel Albar, docente del centro de formación en técnicas de voz y comunicación EduVoz, quien asegura que “si sabes persuadir y convencer, la vida te va a ser mucho más fácil”, tanto en lo personal como en lo profesional.

Por eso, “Método BRAVO” no está orientado a profesionales de la comunicación, sino que ofrece explicaciones y técnicas fácilmente aplicables por cualquiera. De hecho, el nombre es un acrónimo, un recurso nemotécnico muy empleado en oratoria que Galán utiliza para establecer los cinco principios de un buen discurso: bienvenida, reconocimiento, autoridad, valor y ovación.

“A día de hoy la vara de medir profesionales implica nuestra capacidad para comunicar en púbico. Da igual a lo que te dediques, vas a necesitar saber defenderlo con eficacia”, afirma Galán

Esos mismos principios componen los capítulos de su libro, donde las explicaciones teóricas se mezclan con ejercicios prácticos orientados a mejorar todos los ingredientes de una ponencia exitosa, desde la imagen que se proyecta de uno mismo hasta el tratamiento del público, pasando por el control del tiempo y la respiración o la superación del miedo escénico.

Claves para hablar en público y triunfar

Precisamente, los nervios y el pánico son las sensaciones más comunes a la hora de enfrentarse a una charla, y en el libro de Galán no faltan claves para hacerles frente. Uno “rápido y facilón” es hacer una respiración de yoga 4-7-8: respirar en 4 tiempos, retener el aire durante 7, y soltarlo en 8.

“Con esta cadencia, repetida 4 o 5 veces, podemos reducir los nervios incluso a la mitad”, explica Galán, aunque sostiene que “no hay nada como preparar bien el discurso”. De hecho, tanto ella como Albar aseguran que en realidad no hay trucos para triunfar, “la clave del éxito es ensayar”.

Las dos expertas coinciden en que la mejor manera de enfrentarse a una ponencia es practicar con una grabadora para darnos cuenta de los “tics” que tenemos al hablar y hacerlo delante de un espejo para tomar conciencia de nuestro lenguaje corporal.

“Cuando se está preparando lo que más importa es el material.Si el qué no vale, el cómo no es suficiente”, señala Galán

Y es que controlar el gesto y la palabra es fundamental porque, sorprendentemente, el lenguaje no verbal supone el 55% del “impacto” que recibe la persona que escucha, tal como señalan numerosas investigaciones en las que se apoyan tanto Galán como Albar.

Otro 38% del impacto está determinado por el uso de la voz (pausas fónicas, modulación, tics, transmitir entusiasmo) y por último, el contenido llega a quedarse en un 7%.

Si bien, los porcentajes reflejan que para el público es mucho más importante la forma que el contenido, a la hora de preparar la exposición las tornas cambian.

“Cuando se está preparando lo que más importa es el material.Si el qué no vale, el cómo no es suficiente”, señala Galán, aunque Albar añade que “muchas veces hay materiales buenísimos que se quedan en nada porque la manera de comunicarlos es nefasta”.

Los errores más comunes

Aunque si hay un fallo que la recién estrenada autora detecta con más frecuencia en sus alumnos, es que “no quieren ser oradores”, que responde a un rechazo cultural, en total oposición a lo que ocurre en otras culturas como la norteamericana.

“Cuando hablamos en público tenemos que transmitir al espectador la sensación de que ese es el único lugar del mundo donde queremos estar en ese momento, y muchas veces eso no se cumple porque el orador está allí por obligación”, explica Galán. Una sensación que se puede combatir con la práctica.

Mónica Galán durante una de sus charlas. EFE/Imagen cedida por: Mónica Galán

A pesar de la relevancia que tiene saber comunicarse adecuadamente, la oratoria es una de las grandes asignaturas pendientes de España. Un problema que Galán identifica con el hecho de que aquí “salir a hablar en público siempre ha sido un castigo”, tal como demuestra su propia experiencia adolescente.

Mientras en países como Estados Unidos la educación en comunicación se trabaja desde niños, aquí las clases de sevillanas infantiles siguen siendo mucho más populares que las de “speech”, que ahora empiezan a entrar tímidamente en la oferta educativa de algunos centros.

“El ‘speech’ te da habilidades que no te da el estudio, te convierte en una persona más comunicativa y humana, y eso te ayuda a triunfar”, remarca Albar, quien afirma que la oratoria mejora incluso la capacidad de hacer amigos.

Cómo hablar (bien) en público puede mejorar tu vida

De hecho, en las clases de “speech”, al igual que en los cursos de EduVoz y en “Método BRAVO”, no solo se aprende a estructurar el relato y hacerlo atractivo (con el famoso “storytelling”) o a controlar las manías comunicativas que todos tenemos como los “tics” o gestos involuntarios. También se trabaja la programación neurolingüística o PNL.

Las técnicas de PNL fueron desarrolladas en 1970 y buscan mejorar nuestra postura frente al discurso público, tanto literalmente a través del control físico del cuerpo como en el sentido figurado, haciendo que enfrentarse a la audiencia no resulte paralizante.

“El ‘speech’ te da habilidades que no te da el estudio, te convierte en una persona más comunicativa y humana, y eso te ayuda a triunfar”, remarca Albar

Para ello, se trabaja desde el plano físico con la postura, respiraciones o meditación; desde el cognitivo-emocional, controlando nuestro diálogo interno; y desde el conductual implementando acciones positivas antes, durante y después de la charla.

Una de las claves más básicas es beber agua o comer algo para calmar los nervios, pues eso remite a nuestros instintos más primitivos y lleva al cerebro a la conclusión lógica de que no existe ningún peligro acechándonos, porque si lo hubiera, estaríamos corriendo en lugar de echando un trago.

Pero hay estrategias que requieren algo más de tiempo y nos dan un control más férreo sobre nuestra mente. Una de ellas es “el círculo de excelencia”, pensado para empoderarse.

La técnica es sencilla. El primer paso es recordar una situación real del pasado en la que nos sintiéramos seguros, capaces, creativos. Después se imagina un círculo en el suelo frente a uno mismo, visualizándolo con un color y una forma determinados, y nos situamos sobre él, evocando ese momento y rememorando las percepciones sensoriales que acompañan al recuerdo, como olores o sonidos.

Tras este ejercicio de imaginación, se hace un gesto pequeño, como apretar el puño, anclando ese momento y esas sensaciones a la realidad física de nuestra mano ejerciendo presión sobre sí misma, para finalmente abandonar el círculo. Con un poco de práctica, ese gesto evocará esas sensaciones positivas, que quedan así a nuestra disposición con solo cerrar el puño.

Un entrenamiento que, tal como remarcan estas dos expertas en el arte de conquistar con la palabra, no sirve solo para lucirse en un momento puntual, sino que ofrece herramientas útiles para brillar cualquier día, en cualquier momento y triunfar a largo plazo.EFE

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