• Uno de los fotogramas de Uno de los fotogramas de "Yves Saint Laurent". EFE/ Yves Saint Laurent Facebook
  • Un momento del "film", que ya se ha estrenado en Francia. EFE/ Yves Saint Laurent Facebook
Uno de los fotogramas de Un momento del "film", que ya se ha estrenado en Francia. EFE/ Yves Saint Laurent Facebook
La vida y obra de un maestro, al cine

El tormento y la genialidad de unas iniciales, YSL

El actor francés Pierre Nimey interpreta al genio de la moda Yves Saint Laurent en la primera película sobre su vida, dirigida por Jalil Lespert

Madrid,  (EFE).- Unas grandes gafas de pasta escondían al genio y una nariz prominente denotaba físicamente la fuerza que su personalidad contrariada y tímida se resistía a exhibir. La mirada perdida del que fuera el joven sucesor de Christian Dior fulgura ahora en la gran pantalla con el estreno de “Yves Saint Laurent“.

Yves Saint Laurent sufrió problemas con las drogas y el alcohol, fruto de su estancia en un psiquátrico. EFE/ Reginald Gray

Yves Saint Laurent sufrió problemas con las drogas y el alcohol, fruto de su estancia en un psiquátrico. EFE/ Reginald Gray

Interpretado por un genial Pierre Nimey, que utiliza en esta película biográfica de Jalil Lespert unas monturas originales del diseñador francés y una prótesis nasal, Yves Saint Laurent revive más íntimo que nunca, a través de una historia de amor, éxitos y fracasos que se centra en el periodo que va desde 1956 hasta 1976.

Durante esta época, “el hombre visionario para el que la moda era una bisagra que se conjugaba en el presente”, según describió a Efe quien mejor le conocía, su pareja sentimental y profesional Pierre Bergé, y la firma Yves Saint Laurent impusieron grandes hitos en el vestuario femenino, como el pantalón bombacho y el esmoquin.

De príncipe a loco

La estancia en el ejército y la pérdida de su puesto en Dior sumieron a Saint Laurent en una profunda depresión

“Mi príncipe”, así le llamaba su gran mentor, Christian Dior, quien deslumbrado por sus dibujos pronto le incorporó a su taller, hasta nombrarle su “digno” sucesor. Con tan solo 21 años, el joven Yves Henri Donat Mathieu Saint Laurent (1936-2008), procedente de una familia acomodada que vivió en la Argelia francesa, se convirtió en el modisto más joven de la gran liga de la moda, la alta costura.

La película ha contado con el visto bueno del que fuera amante y socio de Saint Laurent,  Pierre Bergé. EFE/ Yves Saint Laurent Facebook

La película ha contado con el visto bueno del que fuera amante y socio de Saint Laurent, Pierre Bergé. EFE/ Yves Saint Laurent Facebook

Pero el destino le tenía reservado algunos planes antes de su consagración como uno de los grandes. Llamado a prestar el servicio militar francés, Marc Bohan aprovechó para derrocar al “príncipe” de Dior y le quitó el puesto, así que Saint Laurent tuvo que cargar a sus espaldas, además de con las vejaciones que sufrió en el ejército, con esta traición, que le sumió en una profunda depresión.

La tormenta de un espíritu maldito, incomprendido y solo se apaciguó con sedantes y drogas en un psiquiátrico, etapa que tuvo mucho que ver con los demonios que zarandearon la vida del artista, dispuesto a refundar su carrera a finales de los años 60 creando su propia marca, YSL. El ascenso, desde ese año, fue imparable.

El poder de unas siglas

“Elisabeth Taylor, Sofía Loren y Marlene Dietrich fueron algunas divas que lucieron habitualmente prendas YSL”

La salida a flote del francés, nacido en Orán, no hubiese sido posible sin ese apoyo llamado Pierre Bergé, que le sostuvo y guió en su titubeante camino y con quien mantuvo una tumultuosa relación que se desgrana al detalle en “Yves Saint Laurent”, un primer film que rivaliza con otro “biopic”, éste dirigido por Bertrand Boello, que se estrenará en mayo sin el visto bueno de Bergé.

El imperio YSL abarca hoy perfumería, complementos y moda, entre otros. EFE/ Yves Saint Laurent Facebook

El imperio YSL abarca hoy perfumería, complementos y moda, entre otros. EFE/ Yves Saint Laurent Facebook

El niño que vestía a las muñecas de las niñas y que suscitaba burlas en el colegio fue después la aguja más reclamada de grandes divas como Marlene Dietrich, Elisabeth Taylor o Sofía Loren.

Los grandes bloques geométricos y coloristas, inspirados en pintores que entusiasmaban a Saint Laurent, como Picasso, Mondrian y Braque, llenaron los diseños del modisto y dibujante, precursor del traje pantalón y “cuyo mayor legado es el fomento del clásico intemporal”, según recoge el libro “Moda, historia y estilos” (DK).

El mestizaje desfila

Los esmóquines de Stella McCartney guiñan a la estética del diseñador francés y los nuevos creadores lo tienen muy presente

En sus pasarelas desfilaron modelos negras y asiáticas por primera vez, y este amor por el mestizaje también impregnó algunas colecciones, en las siempre latía una búsqueda incansable por equilibrar comodidad y fantasía, feminidad y transgresión.

Pero una búsqueda más interior, quizá la que le alentaba la obra de su autor favorito, Marcel Proust, le devolvía a un estado apático y hermético que le abrazó hasta su último aliento, en junio de 2008.

Pereció el genio y con él, como un lastre casi innato, el miedo al fracaso, tan comprensible como desmedido. Así nació una leyenda que respira aún en los esmóquines de Stella McCartney y en las mentes de otros jóvenes creadores que ven imposible evadirse de la magia, o de la maldición, de unas iniciales, YSL. EFE.

 

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Madrid,  (EFE).- Unas grandes gafas de pasta escondían al genio y una nariz prominente denotaba físicamente la fuerza que su personalidad contrariada y tímida se resistía a exhibir. La mirada perdida del que fuera el joven sucesor de Christian Dior fulgura ahora en la gran pantalla con el estreno de “Yves Saint Laurent“.

Yves Saint Laurent sufrió problemas con las drogas y el alcohol, fruto de su estancia en un psiquátrico. EFE/ Reginald Gray

Yves Saint Laurent sufrió problemas con las drogas y el alcohol, fruto de su estancia en un psiquátrico. EFE/ Reginald Gray

Interpretado por un genial Pierre Nimey, que utiliza en esta película biográfica de Jalil Lespert unas monturas originales del diseñador francés y una prótesis nasal, Yves Saint Laurent revive más íntimo que nunca, a través de una historia de amor, éxitos y fracasos que se centra en el periodo que va desde 1956 hasta 1976.

Durante esta época, “el hombre visionario para el que la moda era una bisagra que se conjugaba en el presente”, según describió a Efe quien mejor le conocía, su pareja sentimental y profesional Pierre Bergé, y la firma Yves Saint Laurent impusieron grandes hitos en el vestuario femenino, como el pantalón bombacho y el esmoquin.

De príncipe a loco

La estancia en el ejército y la pérdida de su puesto en Dior sumieron a Saint Laurent en una profunda depresión

“Mi príncipe”, así le llamaba su gran mentor, Christian Dior, quien deslumbrado por sus dibujos pronto le incorporó a su taller, hasta nombrarle su “digno” sucesor. Con tan solo 21 años, el joven Yves Henri Donat Mathieu Saint Laurent (1936-2008), procedente de una familia acomodada que vivió en la Argelia francesa, se convirtió en el modisto más joven de la gran liga de la moda, la alta costura.

La película ha contado con el visto bueno del que fuera amante y socio de Saint Laurent,  Pierre Bergé. EFE/ Yves Saint Laurent Facebook

La película ha contado con el visto bueno del que fuera amante y socio de Saint Laurent, Pierre Bergé. EFE/ Yves Saint Laurent Facebook

Pero el destino le tenía reservado algunos planes antes de su consagración como uno de los grandes. Llamado a prestar el servicio militar francés, Marc Bohan aprovechó para derrocar al “príncipe” de Dior y le quitó el puesto, así que Saint Laurent tuvo que cargar a sus espaldas, además de con las vejaciones que sufrió en el ejército, con esta traición, que le sumió en una profunda depresión.

La tormenta de un espíritu maldito, incomprendido y solo se apaciguó con sedantes y drogas en un psiquiátrico, etapa que tuvo mucho que ver con los demonios que zarandearon la vida del artista, dispuesto a refundar su carrera a finales de los años 60 creando su propia marca, YSL. El ascenso, desde ese año, fue imparable.

El poder de unas siglas

“Elisabeth Taylor, Sofía Loren y Marlene Dietrich fueron algunas divas que lucieron habitualmente prendas YSL”

La salida a flote del francés, nacido en Orán, no hubiese sido posible sin ese apoyo llamado Pierre Bergé, que le sostuvo y guió en su titubeante camino y con quien mantuvo una tumultuosa relación que se desgrana al detalle en “Yves Saint Laurent”, un primer film que rivaliza con otro “biopic”, éste dirigido por Bertrand Boello, que se estrenará en mayo sin el visto bueno de Bergé.

El imperio YSL abarca hoy perfumería, complementos y moda, entre otros. EFE/ Yves Saint Laurent Facebook

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El niño que vestía a las muñecas de las niñas y que suscitaba burlas en el colegio fue después la aguja más reclamada de grandes divas como Marlene Dietrich, Elisabeth Taylor o Sofía Loren.

Los grandes bloques geométricos y coloristas, inspirados en pintores que entusiasmaban a Saint Laurent, como Picasso, Mondrian y Braque, llenaron los diseños del modisto y dibujante, precursor del traje pantalón y “cuyo mayor legado es el fomento del clásico intemporal”, según recoge el libro “Moda, historia y estilos” (DK).

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En sus pasarelas desfilaron modelos negras y asiáticas por primera vez, y este amor por el mestizaje también impregnó algunas colecciones, en las siempre latía una búsqueda incansable por equilibrar comodidad y fantasía, feminidad y transgresión.

Pero una búsqueda más interior, quizá la que le alentaba la obra de su autor favorito, Marcel Proust, le devolvía a un estado apático y hermético que le abrazó hasta su último aliento, en junio de 2008.

Pereció el genio y con él, como un lastre casi innato, el miedo al fracaso, tan comprensible como desmedido. Así nació una leyenda que respira aún en los esmóquines de Stella McCartney y en las mentes de otros jóvenes creadores que ven imposible evadirse de la magia, o de la maldición, de unas iniciales, YSL. EFE.

 

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