Buena repostería para el mejor restaurante del mundo

Estilo fuera y dentro de la cocina

Alejandra Rivas es una repostera y “ice cream hunter” reconocida en México y en el Celler de Can Roca, el mejor restaurante del mundo

Alejandra Rivas no sólo es una joven de belleza llamativa sino un repostera y "ice hunter"

Alejandra Rivas no sólo es una joven de belleza llamativa sino un repostera y “ice cream hunter”

Madrid (EFE).- Si buscamos su nombre en Internet nos daremos cuenta de dos cosas: Alejandra Rivas no sólo es una joven de belleza llamativa sino un repostera y “ice cream hunter”, o buscadora de helados, reconocida por sus trabajos al frente de la pastelería en Pujol (México) o el Celler de Can Roca, el mejor restaurante del mundo.

En la actualidad esta tapatía de 26 años dirige desde hace más de un año junto a marido, el chef Jordi Roca, el pequeño de los hermanos Roca, “RRRocambolesc”, la marca bajo la que se han propuesto mostrar que los helados van más allá de los tradicionales de vainilla, fresa o chocolate.

Alejandra Rivas se define como “postrera”, heladera o cocinera

En los dos locales que tienen, en Gerona y en Platja d’Aro, el diseño se da la mano con la magia que transmiten estos helados de texturas, composición y sabores sorprendentes, como el de kikos, pimienta de Sichuan y café; o las creaciones hilarantes del más pequeño de los Roca como el bocadillo caliente de helado.

Al gusto de los clientes

Allí, en “RRRocambolesc”, los clientes se pueden encontrar a Ale Rivas, como así se la conoce, atendiendo al público. Porque así, según ha confesado, ella puede conoce de “primera mano” las tendencias del gusto de los clientes.

Al principio de mi carrera fui cocinera, no fui pastelera, pero siempre que fui a diferentes restaurantes me ponían en pastelería

Al principio de mi carrera fui cocinera, no fui pastelera, pero siempre que fui a diferentes restaurantes me ponían en pastelería

Pero la mexicana, más allá de dirigir dos heladerías, ha conseguido con el tiempo convertirse en una reconocida “postrera”, heladera o cocinera, como lo ha demostrado con creaciones dulces como la “piñata de caramelo soplado rellena de crema de guayaba”.

Y también se trata de una mujer que cree que en cocina tan importante es el plato como la imagen que proyecta el propio cocinero.

Como un espejo

“Si te gustas y te sientes bien contigo misma lo proyectas y así haces las cosas con más cariño y amor; si estás descuidada y no te sientes bien contigo misma lo reflejas con la gente”, ha contado a Efe Estilo.

Rivas gusta, y mucho, tal y como lo demuestran los más de 1.000 seguidores que tiene en de la red social “Instagram”, donde esta mujer de ojos de gata se suelta la melena rubia con la maestría de una modelo, oficio que también ejerció para la promoción en “RRRocambolesc” del perfume creado por Jordi Roca, “Núvol de Llimona” (Nube de limón).

“Para la producción de la fotografía se quería un lugar muy mágico, divertido, con aire de niñez así que pensamos que qué mejor lugar que la heladería”, ha contado.

Moda y diversión

Respecto a esta faceta de modelo, la mexicana ha reconocido que le “encantó” y lo pasó “genial”.

“Fue hacer otra cosa a lo habitual, combinar el trabajo con la moda y diversión me pareció increíble y lo disfrutamos mucho todos”, ha concretado.

Y es que, “con, o sin chaquetilla” Ale ha expresado que siempre está “implicada” en su trabajo pero además le “encanta” la moda, el interiorismo o “viajar si se puede”.

“Soy fanática de ir a lugares en los que nunca he estado para conocer, me gusta estar aprendiendo cosas nuevas, sea en moda, cultura o gastronomía”, ha apuntado esta amante de los zapatos de la firma Louboutin.

“Al principio de mi carrera fui cocinera, no fui pastelera, pero siempre que fui a diferentes restaurantes me ponían en pastelería”

El camino profesional de la mexicana, hasta llegar al momento “dulce” en el que se encuentra, ha sido un ascenso donde, a veces, ha tenido que reivindicar que no por ser mujer tiene que estar dedicada a la repostería, aunque su vida haya “finalizado” en este mundo donde, gracias a su marido, ha aprendido que “la pastelería no tiene límites”.

“Yo al principio de mi carrera fui cocinera, no fui pastelera, pero siempre que fui a diferentes restaurantes me ponían en pastelería. Creo que cuando llega una mujer a una cocina siempre la conducen más a esta partida”, ha dicho

En el currículum de Rivas además de Pujol y el Celler de Can Roca, su último destino, aparecen también nombres como el de Martín Berasategui y José Damián Azorín, en Valencia, aunque, tal y como ha concluido, ha sido con su marido con quien ha aprendido que “todo se puede, todo existe y para todo hay un por qué”. EFE

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