Jordi Roca, el chef que, junto con Alejandra Rivas, ha creado una colección de helados inspirados en la conducción. EFE/Imagen cedida por: CitroënJordi Roca, el chef que, junto con Alejandra Rivas, ha creado una colección de helados inspirados en la conducción. EFE/Imagen cedida por: Citroën

Helados para amantes de los coches, por Jordi Roca y Ale Rivas

Jordi Roca y Alejandra Rivas, creadores de Rocambolesc, han ideado una edición exclusiva de helados que harán las delicias de los amantes de los coches.

Madrid, oct 2017 (EFE).- ¿Qué tienen en común un helado y un coche? Que son totalmente personalizables, y así lo han demostrado Jordi Roca y Alejandra Rivas, dos ‘chefs’ de altura, creadores de la heladería Rocambolesc, que ahora se han inspirado en la carretera para diseñar un helado exclusivo con 85 combinaciones posibles.

“Ya nos habíamos inspirado en monumentos, libros o series de televisión, pero nunca en un coche”, ha explicado en una entrevista a Efe Estilo Jordi Roca, visiblemente contento con su nueva creación, una propuesta “muy divertida” que, asegura, le ha dado “mucho pie” para sacar su lado más creativo.

Una base de chocolate blanco y nata con tinte gris es el punto de partida de este especial helado, nacido de una colaboración con Citroën, con motivo del lanzamiento de su nuevo modelo, C3 “Aircross”.

Helados y coches, unidos en Rocambolesc

“El objetivo del coche es que cada persona lo pueda configurar a su gusto, y eso es precisamente lo que intentamos transmitir con el helado”, ha explicado Alejandra Rivas, directora de Rocambolesc, que ha trabajado junto a Jordi Roca, su marido y compañero de trabajo, para idear un postre “totalmente personalizable”.

helado coches jordi roca

Una de las creaciones de Rocambolesc en colaboración con Citroën. EFE/Imagen cedida por: Citroën

Para lograrlo, se han inspirado en cada uno de los 85 elementos adaptables del coche, que han trasladado a su terreno mediante “toppings”, fondos y coberturas, como un baño naranja brillante, inspirado en la carrocería “Naranja Spicy”, creado con chocolate blanco, naranja liofilizada, cúrcuma y guindilla.

Una base de yogur liofilizado con coco rallado, o tierra dulce imitan la nieve o la grava, dos de los terrenos en los que se desenvuelve este automóvil, mientras “toppings” como las semillas de sésamo negro simbolizan los distintos atributos estéticos, una obra de imaginación gastronómica que, al igual que el resto de la carta de Rocambolesc, se logra “a base de probar”.

“Muchas veces piensas una combinación y luego los sabores no encajan”, explicaba Rivas, que se encarga de hacer posibles de cara al cliente “todas las ideas locas de Jordi”, mientras Roca trabaja desde El Celler de Can Roca, el restaurante que comparte con sus dos hermanos donde, bajo la luz de tres estrellas Michelín y un título de “Mejor Restaurante del Mundo”, deja volar la mente para idear nuevos sabores y texturas.

Jordi Roca y Alejandra Rivas siguen innovando la heladería

“Uno de los principios de Rocambolesc es el de no tener límites”, una idea en la que ambos coinciden y que les ha permitido dar vida a creaciones de lo más originales, como el “Helado Làctic”, de dulce de leche, confitura de guayaba o algodón de azúcar, o “Velencoco“, un polo creado a imagen y semejanza del actor y modelo Andrés Velencoso.

Recetas que tienen cada vez más aceptación entre el público, gracias, en parte, a programas de “show cooking” como Masterchef, donde Roca ha ejercido de tutor en varias ocasiones, y que ayudan a que la gente sea “cada vez más exigente y más atrevida”, algo que, para el chef, “es fantástico”, porque le permite “probar cosas nuevas”.

Precisamente, ambos se encuentran enfrascados en la preparación de sus novedades para las estaciones de otoño e invierno, buscando sabores “que sean más cálidos, golosos y cremosos, para que resulten más apetecibles aunque haga frío”, ha explicado Rivas.

Mientras tanto, estos maestros de la heladería contemporánea planean llevar Rocambolesc a Alicante, para lo que crearán un nuevo polo inspirado en alguno de los monumentos de la ciudad.

Un gesto que ya forma parte de su tradición y que ha dado vida a “El oso de madroño”, un sorbete de ciruela de arbusto y melocotón creado con motivo de su llegada a Madrid, o “El culo de la leona” de Girona, que en Rocambolesc sabe a manzana y bergamota, sabores que demuestran que la heladería es mucho más que chocolate, nata y fresa. EFE

 

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