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Joyas para contar la historia

La exposición “Vestir las joyas: Modas y modelos” permanecerá en el Museo del Traje hasta el 30 de marzo de 2014

Madrid, dic (EFE).- El Museo del Traje abre al público su rica y singular colección de joyas con una primera exposición temática, “Vestir las joyas: Modas y modelos“, que narra distintas etapas de la historia a través de pendientes, collares, pulseras, botones, alfileres, broches y un sinfín de valiosas piezas.

De las más importantes de España

Formado por 4.000 joyas y anterior a 1934, la colección del Museo del Traje es una de las más importantes de España, y como cualquier otro elemento de la vestimenta sirve como llave para explicar la evolución y los episodios más relevantes de las distintas etapas que ha vivido la sociedad española.

La intención de la comisaria y conservadora del Museo del Traje, María Antonia Herradón, ha sido abordar “la dicotomía entre joyería culta“, o de alto valor económico, y “la tradicional, o asociada al traje popular, que hasta ahora ha permanecido en la oscuridad”, ha explicado la historiadora a Efe Estilo sobre una exposición que permanecerá abierta al público hasta el 30 de enero.

Collar visigodo/ Imagen cedida por el Museo del Traje/EFE

Collar visigodo/ Imagen cedida por el Museo del Traje/EFE

“Más allá de su valor económico, una joya indica muchas cosas, es un elemento que se viste igual que se viste un traje”, añade la experta.

Una pieza de joyería puede tener muchas implicaciones, no solo es una “muestra de poderío” y de capacidad económica, sino también una manera de “significarse” y de decir “¡Aquí estoy yo!”.

Joyas que narran la historia

Entre otros capítulos históricos de los que “hablan” estas joyas se encuentran, por ejemplo, los botones hechos con reales que forman parte del chaleco de numerosos trajes regionales españoles.

Pendiente de filigrana de plata en dorado/ Imagen cedida por el Museo del Traje/EFE

Pendiente de filigrana de plata en dorado/ Imagen cedida por el Museo del Traje/EFE

Una curiosidad que “habla” sobre cómo la vestimenta masculina “se hizo más sobria” en el siglo XIX, por lo que este tipo de adornos quedó relegado al excepcional traje regional, y también relata el paso del real de plata en pos de la joven peseta.

A partir del siglo XIX también es cuando las joyas de filigrana hechas en plata se pintan en dorado, una técnica que demuestra “la importancia de la apariencia” en una sociedad sumida en la vergüenza internacional tras perder todas sus colonias, argumenta Herradón señalando un abanico de filigrana dorada perteneciente a la Reina Vitoria Eugenia, hecho en China.

Las piezas de joyería también arrojan luz sobre el siglo de las luces, una época de grandes revoluciones, que se reflejó en el brillo fulgurante de piedras preciosas y nuevas técnicas.

“Comienzan a llegar los diamantes de las Indias, y aparecen las primeras imitaciones como el ‘strass’, una novedosa técnica de talla de cristal, y también el acero pulido y los espejos cortados”, detalla.

A este apartado pertenecen piezas como una peineta hecha con apliques de acero pulido, que parecen auténticos brillantes y solo se aprecian de cerca, y que es la pieza preferida de las seleccionadas por la comisaria.

En el siglo XIX, la joya se populariza

Ya entrado el siglo XIX, la eclosión de modas y técnicas del universo de la joyería reflejan el descubrimiento de los nuevos métodos industriales, que estandarizan la producción, incorporan materiales y popularizan los objetos de valor como son las joyas.

“El pendiente es de las joyas que más fantasía ha desarrollado”, argumenta la conservadora ante un complemento que ha ido cambiando con la moda de los peinados y escotes.

El último apartado de la muestra está dedicado a la belleza, y que invita al visitante a reflexionar sobre “los parámetros que delimitan” y la flexibilidad ante joyas de distintas épocas.

Así, en esta vitrina se comparan collares similares correspondientes a distintas épocas y estilos, como uno de vidrio visigodo junto a un exquisito collar de Dior y un par de pendientes de Yves Saint Laurent, o uno moderno de oro del traje regional de Menorca en contraposición a otro de metal de una artista contemporánea alemana.EFE

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