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FOTOGRAMA DE "LA BELLA Y LA BESTIA"/DeAPlaneta

Léa Seydoux: Bella y bella

La actriz francesa es la “Bella” del cuento que enamora a “la Bestia” Vincent Cassel, otro ídolo del cine francés adorado también por el stardust holliwoodiense

Madrid (EFE).- La parisina Léa Seydoux era sólo estrella en el cine francés hasta que el mundo vio su versatilidad actoral -y su hermosísimo cuerpo- en “La vida de Adele”, una apuesta tan arriesgada como definitiva, que hacía todavía más sorprendente su transformación en Bella: inocente, sensual y arrebatadora.

Es, de nuevo, Léa Seydoux, la “Bella” del cuento que enamora a “la Bestia” Vincent Cassel, otro ídolo del cine francés adorado también por el stardust holliwoodiense.

FOTOGRAMA DE "LA BELLA Y LA BESTIA"/DeAPlaneta

FOTOGRAMA DE “LA BELLA Y LA BESTIA”/DeAPlaneta

“Tuve una especie de premonición mientras rodaba ‘Sister’, de Ursula Meier; me imaginé lo genial que sería trabajar en un cuento de hadas, me veía haciendo ‘La bella durmiente’, por ejemplo. Todavía no había empezado ‘La vie d’Adele’ cuando me propusieron ‘La bella y la bestia’. Acepté inmediatamente”, apunta la actriz en la web promocional de su nueva película.

 Alta costura, en un cuento

Y eso que aún no había visto los diseños del vestuario que la nueva versión del viejo cuento de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (1756) del que ya se estaba encargando el modisto Pierre-Yves Gayraud.

Según explica Gayraud, el director de la cinta, Christophe Gans le dio “toda” la libertad creativa y solo le pidió una cosa: “que fuera elegante, espectacular, maravilloso, rico en textura y colores. Vamos, ¡me dio una hoja de ruta genial!”, apunta.

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“El principal reto de ‘La bella y la bestia’ -dice- era cuadrar el deseo de crear diseños de alta costura con las restricciones de los efectos especiales”. Y, a la vista de los resultados, parece que esa presión no ha influido mucho en su trabajo.

 “El principal reto de ‘La bella y la bestia’ -dice- era cuadrar el deseo de crear diseños de alta costura con las restricciones de los efectos especiales”

“Teníamos un esquema de color muy definido para los vestidos que la Bestia le regala a Bella: el primero, de color marfil, tenía que ser como una camisa de fuerza, extremadamente virginal, como de geisha, con encaje y bordados muy detallistas, como de alta costura”.

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El vestido azul “debía brillar, el personaje lo lleva en muchas escenas de acción así que debía tener mucho movimiento, tanto en agua como sobre el hielo; y el verde de terciopelo, que lleva volantes -añade-, debía fundirse con la rica vegetación del dominio de la Bestia”.

Finalmente, el vestido rojo era “el más delicado y sofisticado: es el diseño que más se alteró y con el que más escenas de acción se rodaron”.

“Léa se mueve con total naturalidad con esos vestidos, con una elegancia innata, queda muy real, como si estuviera acostumbrada a llevarlos, y eso resulta muy importante para que no quede falso en la gran pantalla”, señala Gayraud.

Nacida en 1985 en París, Léa proviene de una familia de clase alta y relacionada con el mundo del cine; de hecho, su padre es hijo del presidente de la famosa productora de cine Pathé y su madre es Valérie Schlumberger, una activista política que solía vestir a su pequeña con ropa de segunda mano.

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Una mezcla de belleza, clase y dulzura que hacían de la francesa la actriz ideal para el trabajo.

“Siempre sentí gran afinidad con la Bella Durmiente y con Cenicienta. No voy a entrar en detalles, pero hay bastantes parecidos. El caso de Bella es diferente: ha perdido a su madre y vive con su padre. Me parece un personaje muy mágico, sin olvidar que es la historia de una joven que abandona su hogar en busca del amor”, comenta con un guiño Seydoux.

“Siempre sentí gran afinidad con la Bella Durmiente y con Cenicienta. No voy a entrar en detalles, pero hay bastantes parecidos”

Para la actriz, los vestidos son sencillamente “impresionantes”.

Esta joven, considerada heredera de Brigitte Bardot o Laetitia Casta, se ha convertido en la nueva ‘sexsymbol’ del momento gracias a su particular sonrisa de dientes separados, su mirada errática y, sobre todo, su estupendo escote.

Alcanzó la fama mundial gracias “La vida de Adele”, pero Hollywood ya puso los ojos en ella cuando Quentin Tarantino la contrató para un pequeño papel en “Malditos Bastardos”. Después llegarían los trabajos con Woody Allen y Ridley Scott y ahora la veremos en “El gran hotel Budapest”, de Wes Anderson. EFE

 

Léa Seydoux y Vincent Cassel

Léa Seydoux y Vincent Cassel

 

 

 

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Madrid (EFE).- La parisina Léa Seydoux era sólo estrella en el cine francés hasta que el mundo vio su versatilidad actoral -y su hermosísimo cuerpo- en “La vida de Adele”, una apuesta tan arriesgada como definitiva, que hacía todavía más sorprendente su transformación en Bella: inocente, sensual y arrebatadora.

Es, de nuevo, Léa Seydoux, la “Bella” del cuento que enamora a “la Bestia” Vincent Cassel, otro ídolo del cine francés adorado también por el stardust holliwoodiense.

FOTOGRAMA DE "LA BELLA Y LA BESTIA"/DeAPlaneta

FOTOGRAMA DE “LA BELLA Y LA BESTIA”/DeAPlaneta

“Tuve una especie de premonición mientras rodaba ‘Sister’, de Ursula Meier; me imaginé lo genial que sería trabajar en un cuento de hadas, me veía haciendo ‘La bella durmiente’, por ejemplo. Todavía no había empezado ‘La vie d’Adele’ cuando me propusieron ‘La bella y la bestia’. Acepté inmediatamente”, apunta la actriz en la web promocional de su nueva película.

 Alta costura, en un cuento

Y eso que aún no había visto los diseños del vestuario que la nueva versión del viejo cuento de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (1756) del que ya se estaba encargando el modisto Pierre-Yves Gayraud.

Según explica Gayraud, el director de la cinta, Christophe Gans le dio “toda” la libertad creativa y solo le pidió una cosa: “que fuera elegante, espectacular, maravilloso, rico en textura y colores. Vamos, ¡me dio una hoja de ruta genial!”, apunta.

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“El principal reto de ‘La bella y la bestia’ -dice- era cuadrar el deseo de crear diseños de alta costura con las restricciones de los efectos especiales”. Y, a la vista de los resultados, parece que esa presión no ha influido mucho en su trabajo.

 “El principal reto de ‘La bella y la bestia’ -dice- era cuadrar el deseo de crear diseños de alta costura con las restricciones de los efectos especiales”

“Teníamos un esquema de color muy definido para los vestidos que la Bestia le regala a Bella: el primero, de color marfil, tenía que ser como una camisa de fuerza, extremadamente virginal, como de geisha, con encaje y bordados muy detallistas, como de alta costura”.

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El vestido azul “debía brillar, el personaje lo lleva en muchas escenas de acción así que debía tener mucho movimiento, tanto en agua como sobre el hielo; y el verde de terciopelo, que lleva volantes -añade-, debía fundirse con la rica vegetación del dominio de la Bestia”.

Finalmente, el vestido rojo era “el más delicado y sofisticado: es el diseño que más se alteró y con el que más escenas de acción se rodaron”.

“Léa se mueve con total naturalidad con esos vestidos, con una elegancia innata, queda muy real, como si estuviera acostumbrada a llevarlos, y eso resulta muy importante para que no quede falso en la gran pantalla”, señala Gayraud.

Nacida en 1985 en París, Léa proviene de una familia de clase alta y relacionada con el mundo del cine; de hecho, su padre es hijo del presidente de la famosa productora de cine Pathé y su madre es Valérie Schlumberger, una activista política que solía vestir a su pequeña con ropa de segunda mano.

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Una mezcla de belleza, clase y dulzura que hacían de la francesa la actriz ideal para el trabajo.

“Siempre sentí gran afinidad con la Bella Durmiente y con Cenicienta. No voy a entrar en detalles, pero hay bastantes parecidos. El caso de Bella es diferente: ha perdido a su madre y vive con su padre. Me parece un personaje muy mágico, sin olvidar que es la historia de una joven que abandona su hogar en busca del amor”, comenta con un guiño Seydoux.

“Siempre sentí gran afinidad con la Bella Durmiente y con Cenicienta. No voy a entrar en detalles, pero hay bastantes parecidos”

Para la actriz, los vestidos son sencillamente “impresionantes”.

Esta joven, considerada heredera de Brigitte Bardot o Laetitia Casta, se ha convertido en la nueva ‘sexsymbol’ del momento gracias a su particular sonrisa de dientes separados, su mirada errática y, sobre todo, su estupendo escote.

Alcanzó la fama mundial gracias “La vida de Adele”, pero Hollywood ya puso los ojos en ella cuando Quentin Tarantino la contrató para un pequeño papel en “Malditos Bastardos”. Después llegarían los trabajos con Woody Allen y Ridley Scott y ahora la veremos en “El gran hotel Budapest”, de Wes Anderson. EFE

 

Léa Seydoux y Vincent Cassel

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