Los doce concursantes de Los doce concursantes de "Maestros de la Costura". RTVE/EFE

Maestros de la costura, coser y cantar y … llorar

“Maestros de la Costura” descubre sus hilos en el primer programa, que consiguió atrapar a más de 2.350.000 espectadores, y en el que se rindió homenaje a David Delfín y a la alta costura de Pertegaz

Madrid (EFE).- El “talent show” de TVE ha comenzado sin remiendos y con la primera expulsión de uno de sus doce concursantes: Shaoran, un gaditano de 32 años, que cambió su nombre original, por el actual que en chino significa “pequeño lobo”, al que los nervios le jugaron una mala pasada en la primera prueba y que en la última no consiguió llegar al objetivo marcado por el jurado.

Maestros Costura 1

Shaorán, primer expulsado de “Maestros de la Costura”. RTVE/EFE

Maestros de la costura

El programa comenzó con un recuerdo a David Delfín y el homenaje de la presentadora, Raquel Sánchez Silva, al diseñador malagueño luciendo un vestido de noche, azul eléctrico.

Dueña de la situación por su pasión por la moda y por su profesionalidad como presentadora, Raquel Sánchez Silva supo como dar continuidad y entusiasmo a cada minuto, donde el jurado formado por los modistas Lorenzo Caprile, María Escoté y Palomo Spain asumían su papel de jueces estrictos.

Dos gemelos, una profesora de religión otro de dibujo, dos amas de casa, una joven diseñadora que parece recién salida de “Los descendientes”; un ingeniero de caminos que decidió dejarlo por su pasión por el bordado, un estudiante de diseño con un punto de exhibicionismo; una estudiante de magisterio, nerviosa como un torbellino, y una modelo con vocación de costurera son los concursantes que esperan hacerse con el título de “Maestro de la costura”.

Un formato idéntico al de “MasterChef”, que llega importado de Inglaterra, y con el que la productora Shine Iberica pretende que vuelva el gusto por coser en casa, de ahí, los apuntes que se imprimen en la pantalla para aclarar algunos de los términos que se utilizan.

Cocina interna de un taller

La intención, además, es desvelar la cocina interna de un taller, con sus risas y sus llantos, momentos de tensión y la satisfacción del trabajo bien hecho antes de que el resultado final salga a una pasarela o se encuentre en las perchas de una tienda.

Maestros Costura 1

Lorenzo Caprile, María Escoté, Palomo Spain, Eugenia Silva, Raquel Sánchez Silva. RTVE/EFE

Bajo la atenta mirada de una madrina de excepción, la modelo y empresaria, Eugenia Silva, el programa dio comienzo poniendo la vista en Scarlett O’Hara y en cómo transformar una cortina en un vestido, tal y como hacía la protagonista de “Lo que el viento se llevó”.

El programa tiene previstas diez salidas fuera del taller de costura y la primera fue a la exposición de “Pertegaz”, tras la que estos doce modistas amateurs tuvieron que confeccionar uno de sus abrigos, por equipos, una prueba de la que ninguno salió bien parado.

Transformar una cazadora fue el tercer ejercicio de este primer programa, donde la creatividad de todos se ponía a prueba y de la que más de uno salió airoso, de ese taller de espacio enorme, donde la mercería es un lugar lleno de color y fantasía que invita a soñar con prendas, dibujos e historias detrás de cada puntada.

Tal y como se despidió Sánchez Silva, el colofón de cada programa será el refrán: “Coser y cantar, todo es empezar”, pero como quedó demostrado, para coser hay que tener ganas, acierto e hilar muy fino. EFE

Tagged with: , ,
Posted in Cine&tv

Lo más en EFE Estilo
  • Visto
  • Nube de tags

Madrid (EFE).- El “talent show” de TVE ha comenzado sin remiendos y con la primera expulsión de uno de sus doce concursantes: Shaoran, un gaditano de 32 años, que cambió su nombre original, por el actual que en chino significa “pequeño lobo”, al que los nervios le jugaron una mala pasada en la primera prueba y que en la última no consiguió llegar al objetivo marcado por el jurado.

Maestros Costura 1

Shaorán, primer expulsado de “Maestros de la Costura”. RTVE/EFE

Maestros de la costura

El programa comenzó con un recuerdo a David Delfín y el homenaje de la presentadora, Raquel Sánchez Silva, al diseñador malagueño luciendo un vestido de noche, azul eléctrico.

Dueña de la situación por su pasión por la moda y por su profesionalidad como presentadora, Raquel Sánchez Silva supo como dar continuidad y entusiasmo a cada minuto, donde el jurado formado por los modistas Lorenzo Caprile, María Escoté y Palomo Spain asumían su papel de jueces estrictos.

Dos gemelos, una profesora de religión otro de dibujo, dos amas de casa, una joven diseñadora que parece recién salida de “Los descendientes”; un ingeniero de caminos que decidió dejarlo por su pasión por el bordado, un estudiante de diseño con un punto de exhibicionismo; una estudiante de magisterio, nerviosa como un torbellino, y una modelo con vocación de costurera son los concursantes que esperan hacerse con el título de “Maestro de la costura”.

Un formato idéntico al de “MasterChef”, que llega importado de Inglaterra, y con el que la productora Shine Iberica pretende que vuelva el gusto por coser en casa, de ahí, los apuntes que se imprimen en la pantalla para aclarar algunos de los términos que se utilizan.

Cocina interna de un taller

La intención, además, es desvelar la cocina interna de un taller, con sus risas y sus llantos, momentos de tensión y la satisfacción del trabajo bien hecho antes de que el resultado final salga a una pasarela o se encuentre en las perchas de una tienda.

Maestros Costura 1

Lorenzo Caprile, María Escoté, Palomo Spain, Eugenia Silva, Raquel Sánchez Silva. RTVE/EFE

Bajo la atenta mirada de una madrina de excepción, la modelo y empresaria, Eugenia Silva, el programa dio comienzo poniendo la vista en Scarlett O’Hara y en cómo transformar una cortina en un vestido, tal y como hacía la protagonista de “Lo que el viento se llevó”.

El programa tiene previstas diez salidas fuera del taller de costura y la primera fue a la exposición de “Pertegaz”, tras la que estos doce modistas amateurs tuvieron que confeccionar uno de sus abrigos, por equipos, una prueba de la que ninguno salió bien parado.

Transformar una cazadora fue el tercer ejercicio de este primer programa, donde la creatividad de todos se ponía a prueba y de la que más de uno salió airoso, de ese taller de espacio enorme, donde la mercería es un lugar lleno de color y fantasía que invita a soñar con prendas, dibujos e historias detrás de cada puntada.

Tal y como se despidió Sánchez Silva, el colofón de cada programa será el refrán: “Coser y cantar, todo es empezar”, pero como quedó demostrado, para coser hay que tener ganas, acierto e hilar muy fino. EFE

Efe Estilo en Twitter