La aprendiz Anna. EFE/CEDIDA POR RTVELa aprendiz Anna. EFE/CEDIDA POR RTVE

Maestros de la Costura, aprendices de la compostura

El primer día después de la repesca de Eduardo, Maestros de la Costura arrancó con un “salseo” entre “Alicia de Calcuta” y “Eduardo Maléfica” que dejó claras filias y fobias y demostró que “ahora sí” empezaba la competición y se acababan amistades

Madrid, mar (EFE).- Posturas y composturas que se perdieron ante la expulsión de Anna, inundada de lágrimas.

La sexta edición de Maestros de la Costura comenzaba con una prueba complicada “el manejo de una tela viva, la seda”, según anunciaba el modista y jurado Lorenzo Caprile, quien también se sometió a crear, en tiempo real, un vestido con la técnica del modelaje, que él definió “como dibujar en tres dimensiones”.

El punto de partida eran los diseños del modisto Jorge Vázquez, que visitaba el taller y vaticinaba: “gana el que aguanta, es cuestión de ser tenaz”. Y así fue, porque la técnica de modelaje o “moulage”, que se trabaja directamente sobre el cuerpo, sin patrones, “como si fuera mercurio líquido”, en palabras de Galliano, que recordaba Palomo, presenta dificultades porque “se resbala más que los pescados”, exclamaba Mahi, y dejaba errores visibles, como el revés visto de la tela del modelo diseñado por Antonio, o frustraciones palpables, como la de Pa, que hizo y deshizo sin un buen resultado.

maestros de la costura aprendices

Jorge Vázquez visita el taller de Maestros de la Costura. RTVE

Con el aliciente del alfiler del oro como garante de inmunidad, que al final fue para Alicia, a pesar de la tensión que la joven modelo de 23 años acumulaba desde el comienzo del programa, enjuiciada por Eduardo, quien la acusaba de haber obrado mal con Anna en la prueba de grupo del programa pasado.

Maestros de la Costura: aprendices con postura e impostura a ratos

“Estoy orgullosa de ti” le decía María Escoté, tras evaluar su diseño y valorar su concentración y ejecución al crear la prenda solicitada. “Me sabe a tranquilidad, estoy contenta y orgullosa”, replicaba ella, mientras Eduardo reconocía con exageración gestual: “quizá me he puesto muy salsero”.

“Ahora sí estamos en una competición, se están acabando las amistades”, comentaba Antonio, quien en la prueba de equipos, valorada por el trabajo en cadena, decía con sorna: “trabajamos en cadena, encadenados”.

Una prueba para la que viajaron a los talleres de Custo Barcelona donde su director creativo, Custo Dalmau, que hace 30 años apostó por la camiseta como prenda fetiche y ha ubicado la firma en más de 50 países, animó a los aprendices a crear 5 camisetas diferentes.

Una trabajera que regaló imágenes como la de Eduardo subido a la mesa cortando los patrones de los 5 tejidos a la vez o parando su trabajo como jefe de equipo para besar a la modelo Judith Mascó, una enamorada de la marca catalana.

maestros de la costura aprendices

Custo Dalmau recibe en su taller a los aprendices de Maestros de la Costura junto a Judith Mascó y Raquel Sánchez Silva. RTVE/EFE

Y bajo la premisa de Coco Chanel: “En la moda solo es nuevo lo que no se recuerda”, llegó la prueba de expulsión en la que habituales de esta competición como Mahi y Antonio y nuevos, como Anna y Luisa se midieron con una reinterpretación de la chaqueta de “tweed” de Chanel.

Una prenda histórica que contrastaba con la inspiración de libertad que proporcionaba Ágatha Ruiz de la Prada, quien levantó pasiones entre los aprendices, sobre todo de Anna, quien le pidió un beso, emocionada.

Maestros de la costura aprendices

Ágatha Ruiz de la Prada visita el taller de Maestros de la Costura. RTVE

“No seáis tan crueles”, espetaba al jurado la diseñadora más internacional y más colorista de España para añadir antes de abandonar el taller: “El último día tenéis que hacer un ‘Ágatha’ que es muy fácil”.

Y llegaba “la decisión más difícil de todas las pruebas de expulsión”, como definió por unanimidad el jurado. La decisión final estaba entre Mahi y Anna, muy igualadas en su deficitaria ejecución de la icónica chaqueta.

“Tú no mires, piensa en cosas bonitas”, le decía Mahi a Anna avanzando ese emotivo ambiente que desbordó el taller de lágrimas, las de la propia Anna al conocer que abandonaba Maestros de la Costura, las de todos sus compañeros y, por primera vez, las del jurado.

“Ha sido un privilegio tenerte como aprendiz”, le decía entre lágrimas Caprile, mientras Anna, casi sin poder expresarse por el llanto, confesaba: “Me voy triste porque me hubiera gustado quedarme hasta el final, pero estoy súper contenta porque he aprendido muchísimo”.
“Estoy llorando hasta yo”, decía Palomo, mientras la joven de 21 años recogía su costurero, en un adiós digno de “Sonrisas y lágrimas”.EFE

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Madrid, mar (EFE).- Posturas y composturas que se perdieron ante la expulsión de Anna, inundada de lágrimas.

La sexta edición de Maestros de la Costura comenzaba con una prueba complicada “el manejo de una tela viva, la seda”, según anunciaba el modista y jurado Lorenzo Caprile, quien también se sometió a crear, en tiempo real, un vestido con la técnica del modelaje, que él definió “como dibujar en tres dimensiones”.

El punto de partida eran los diseños del modisto Jorge Vázquez, que visitaba el taller y vaticinaba: “gana el que aguanta, es cuestión de ser tenaz”. Y así fue, porque la técnica de modelaje o “moulage”, que se trabaja directamente sobre el cuerpo, sin patrones, “como si fuera mercurio líquido”, en palabras de Galliano, que recordaba Palomo, presenta dificultades porque “se resbala más que los pescados”, exclamaba Mahi, y dejaba errores visibles, como el revés visto de la tela del modelo diseñado por Antonio, o frustraciones palpables, como la de Pa, que hizo y deshizo sin un buen resultado.

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Jorge Vázquez visita el taller de Maestros de la Costura. RTVE

Con el aliciente del alfiler del oro como garante de inmunidad, que al final fue para Alicia, a pesar de la tensión que la joven modelo de 23 años acumulaba desde el comienzo del programa, enjuiciada por Eduardo, quien la acusaba de haber obrado mal con Anna en la prueba de grupo del programa pasado.

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“Estoy orgullosa de ti” le decía María Escoté, tras evaluar su diseño y valorar su concentración y ejecución al crear la prenda solicitada. “Me sabe a tranquilidad, estoy contenta y orgullosa”, replicaba ella, mientras Eduardo reconocía con exageración gestual: “quizá me he puesto muy salsero”.

“Ahora sí estamos en una competición, se están acabando las amistades”, comentaba Antonio, quien en la prueba de equipos, valorada por el trabajo en cadena, decía con sorna: “trabajamos en cadena, encadenados”.

Una prueba para la que viajaron a los talleres de Custo Barcelona donde su director creativo, Custo Dalmau, que hace 30 años apostó por la camiseta como prenda fetiche y ha ubicado la firma en más de 50 países, animó a los aprendices a crear 5 camisetas diferentes.

Una trabajera que regaló imágenes como la de Eduardo subido a la mesa cortando los patrones de los 5 tejidos a la vez o parando su trabajo como jefe de equipo para besar a la modelo Judith Mascó, una enamorada de la marca catalana.

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Custo Dalmau recibe en su taller a los aprendices de Maestros de la Costura junto a Judith Mascó y Raquel Sánchez Silva. RTVE/EFE

Y bajo la premisa de Coco Chanel: “En la moda solo es nuevo lo que no se recuerda”, llegó la prueba de expulsión en la que habituales de esta competición como Mahi y Antonio y nuevos, como Anna y Luisa se midieron con una reinterpretación de la chaqueta de “tweed” de Chanel.

Una prenda histórica que contrastaba con la inspiración de libertad que proporcionaba Ágatha Ruiz de la Prada, quien levantó pasiones entre los aprendices, sobre todo de Anna, quien le pidió un beso, emocionada.

Maestros de la costura aprendices

Ágatha Ruiz de la Prada visita el taller de Maestros de la Costura. RTVE

“No seáis tan crueles”, espetaba al jurado la diseñadora más internacional y más colorista de España para añadir antes de abandonar el taller: “El último día tenéis que hacer un ‘Ágatha’ que es muy fácil”.

Y llegaba “la decisión más difícil de todas las pruebas de expulsión”, como definió por unanimidad el jurado. La decisión final estaba entre Mahi y Anna, muy igualadas en su deficitaria ejecución de la icónica chaqueta.

“Tú no mires, piensa en cosas bonitas”, le decía Mahi a Anna avanzando ese emotivo ambiente que desbordó el taller de lágrimas, las de la propia Anna al conocer que abandonaba Maestros de la Costura, las de todos sus compañeros y, por primera vez, las del jurado.

“Ha sido un privilegio tenerte como aprendiz”, le decía entre lágrimas Caprile, mientras Anna, casi sin poder expresarse por el llanto, confesaba: “Me voy triste porque me hubiera gustado quedarme hasta el final, pero estoy súper contenta porque he aprendido muchísimo”.
“Estoy llorando hasta yo”, decía Palomo, mientras la joven de 21 años recogía su costurero, en un adiós digno de “Sonrisas y lágrimas”.EFE

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