El artista supo captar la psicología de los retratados

Manuel Benedito, el retratista de la aristocracia

El rey Alfonso XIII; el XVII Duque de Alba; Isabel de Moncada o la Duquesa de Dúrcal son algunos de los personajes de la realeza y la aristocracia que posaron ante Benedito

Madrid sep (EFE).- El rey Alfonso XIII; el XVII Duque de Alba; Pilar Landecho, Marquesa de Urquijo; Isabel de Moncada o la Duquesa de Dúrcal son algunos de los personajes de la realeza y la aristocracia que posaron ante Manuel Benedito (Valencia, 1976-Madrid,1963), el artista que retrató a los personajes de la sociedad de su tiempo.

Isabel de Moncada, retratada por Manuel Benedito. EFE/ Paco Campos

Isabel de Moncada, retratada por Manuel Benedito. EFE/ Paco Campos

Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, esta institución junto a la Fundación Manuel Benedito han querido recuperar en una exposición la figura del artista que supo captar la psicología de los retratados, pero que siempre tendió a la amabilidad, en opinión de Pascual Masiá, comisario de la muestra.

Pintor fructífero

Como retratista, se mostró “equilibrado, contenido y pulcro. Es como si la quietud del posar impregnara sus cuadros. A ello contribuye su pericia técnica, su virtuosismo por todos reconocido y que él consideraba fundamento imprescindible de la acción de pintar, una cierta búsqueda de lo inmaterial de la pintura, una atención exquisita para el detalle”, según el comisario.

Ejemplo de esta forma de pintar son los retratos de la “Condesa de Artal”, la “Señora de Donoso Cortés” el de “María Urquijo de Federico”, el de “Joaquín Sorolla”, el del “Conde de Yebes” o una de sus obras más emblemáticas, el retrato de la actriz “Cloe de Merode”, que conserva la Colección Grupo Santander.

A lo largo de su fructífera trayectoria, Benedito pintó más de seiscientos retratos, la mayor parte de ellos correspondientes a los personajes más relevantes de la vida social, económica o intelectual de España durante la primera mitad del siglo XX.

Un caché de 150.000 pesetas en 1953

Su reputación como retratista, dotado de una maestría excepcional y de una marcada personalidad, le llevó a alcanzar altas cotizaciones por sus trabajos como lo demuestra el hecho de que en 1953 llegó a cobrar 150.000 pesetas por un retrato, prácticamente el precio de un buen piso en madrileño Barrio de Salamanca.

Retrato pintado por Manuel Benedito de la Duquesa de Dúrcal.EFE/Paco Campos

Retrato pintado por Manuel Benedito de la Duquesa de Dúrcal.EFE/Paco Campos

Fruto de largos procesos de creación o de una única sesión, como fue el caso del “Retrato de la Sra. de Salinas” que se puede contemplar en la exposición, todos sus retratos comparten la característica de estar pintados del natural y con el modelo posando.

Dos en uno

En varias ocasiones, el artista pintó dos retratos del mismo modelo, “uno para cumplir con el cliente y otro para conservarlo él”, recordó a Efe el comisario. Así se puede apreciar en los retratos de la Duquesa de Dúrcal o de la actriz Mercedes Pérez de Vargas, con obras que se conservan en el Museo Reina Sofía y en la Fundación Manuel Benedito, o de Pastora Imperio.

Fiel a sus convicciones estéticas realizó a primeros de los años treinta una serie de cuadros que tienen como modelo a la actriz Florencia Becker, entre ellos “En el jardín”, “Reposo”, “Primavera” o “Florencia”, exhibidos en la exposición. EFE

 

 

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