France Cannes Film Festival 2018. EFE/CLEMENS BILANFrance Cannes Film Festival 2018. EFE/CLEMENS BILAN

Marion Cotillard, más enigmática que nunca en su última película

La actriz, única mujer que ha ganado un Óscar a “Mejor actriz” por una película francesa, “La Vie en Rose”, estrena su último film: “Los fantasmas de Ismael”, un drama francés

París, nov (EFE).- A sus 43 años de edad, Marion Cotillard, que lleva trabajando en la industria cinematográfica desde los 7 años y hoy es musa indiscutible del cine francés, reconoce que, “por fin”, ha conseguido salir de los personajes una vez que los interpreta, algo que, asegura, “no ha sido fácil”.

“Hay roles que han sido muy fuertes en mi trayectoria y que me han llevado a profundidades de las que casi no supe salir. Ya no me pasa porque he aprendido a sumergirme en un personaje y a saber que también hay que salir”, dijo a EFE en la presentación en París de su último “film”, “Los fantasmas de Ismael”.

Sin miedo a salir de los personajes que interpreta

Dirigida por Arnaud Desplechin y protagonizada también por Mathieu Amalric y Charlotte Gainsbourg, la película, que este viernes se estrena en España, abrió el año pasado, fuera de competición, el septuagésimo Festival de Cannes.

En ella, Cotillard interpreta a Carlotta Bloom, una mujer desaparecida misteriosamente que 20 años después regresa junto a su entonces marido, cuyo universo mental y amoroso se ve trastocado por esa aparición en un momento en que intenta rehacer su vida.

marion cotillard

France Cannes Film Festival 2018. EFE/CLEMENS BILAN

Bloom es paradójica,una persona “profundamente anclada a la vida, que vive el presente y no engaña”, y que pese a contarlo todo sobre ella misma sigue siendo a ojos de los demás totalmente enigmática.

Su personaje es ese “fantasma” que descoloca al resto, pero Cotillard señala que en su propia vida evita ese tipo de relaciones tóxicas.

“Desde que me veo metida en una relación, aunque yo no la haya provocado, intento examinar mi responsabilidad. Cuando estás con una persona, sea de una manera buena, muy constructiva, o tóxica, se crea un vínculo, y ese vínculo hay que trabajarlo para sanearlo al máximo. No tengo fantasmas ni demonios”, dice.

Su última película , un drama francés

Cotillard, emparejada con el también actor Guillaume Canet desde hace una década, rodó esta película embarazada de su segundo hijo. Con este rol trabajó por segunda vez con Desplechin, tras una fugaz participación en 1996 en “Comment je me suis disputé? (ma vie sexuelle)”.

“Hemos cambiado los dos, pero teníamos las mismas ganas de vivir la historia y los personajes. Arnaud es alguien que vive los personajes como un actor. Tiene la humildad de hablar de ellos como si no los hubiera creado”, añade la actriz.

marion cotillard

France Cannes Film Festival 2018. EFE/FRANCK ROBICHON

Cotillard, conocida también por sus papeles en cintas de Hollywood como “The Dark Knight Rises”, de Christopher Nolan, “Midnight in Paris”, de Woody Allen, o “Public Enemies”, de Michael Mann, apunta que le resulta más fácil encarnar a alguien opuesto a ella.

“Me siento más cómoda con películas alejadas de mí. Me es más fácil llegar a un plató por la mañana y entrar en la piel de alguien totalmente diferente, con una manera diferente de hablar, de moverse”, cuenta.

En su presentación en el Festival de Cannes, señaló que comenzó a construir este último rol a partir de su manera de respirar, porque eso, en su opinión, “lo dirige todo, la forma de comportarse, de estar física y psicológicamente”.

“Tenía muchas ganas de trabajar con ella”, dijo sobre la hija de Serge Gainsbourgh, uno de los grandes iconos de la “chanson” francesa, y Jane Birkin, que interpreta a la pareja actual de Amalric. EFE

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París, nov (EFE).- A sus 43 años de edad, Marion Cotillard, que lleva trabajando en la industria cinematográfica desde los 7 años y hoy es musa indiscutible del cine francés, reconoce que, “por fin”, ha conseguido salir de los personajes una vez que los interpreta, algo que, asegura, “no ha sido fácil”.

“Hay roles que han sido muy fuertes en mi trayectoria y que me han llevado a profundidades de las que casi no supe salir. Ya no me pasa porque he aprendido a sumergirme en un personaje y a saber que también hay que salir”, dijo a EFE en la presentación en París de su último “film”, “Los fantasmas de Ismael”.

Sin miedo a salir de los personajes que interpreta

Dirigida por Arnaud Desplechin y protagonizada también por Mathieu Amalric y Charlotte Gainsbourg, la película, que este viernes se estrena en España, abrió el año pasado, fuera de competición, el septuagésimo Festival de Cannes.

En ella, Cotillard interpreta a Carlotta Bloom, una mujer desaparecida misteriosamente que 20 años después regresa junto a su entonces marido, cuyo universo mental y amoroso se ve trastocado por esa aparición en un momento en que intenta rehacer su vida.

marion cotillard

France Cannes Film Festival 2018. EFE/CLEMENS BILAN

Bloom es paradójica,una persona “profundamente anclada a la vida, que vive el presente y no engaña”, y que pese a contarlo todo sobre ella misma sigue siendo a ojos de los demás totalmente enigmática.

Su personaje es ese “fantasma” que descoloca al resto, pero Cotillard señala que en su propia vida evita ese tipo de relaciones tóxicas.

“Desde que me veo metida en una relación, aunque yo no la haya provocado, intento examinar mi responsabilidad. Cuando estás con una persona, sea de una manera buena, muy constructiva, o tóxica, se crea un vínculo, y ese vínculo hay que trabajarlo para sanearlo al máximo. No tengo fantasmas ni demonios”, dice.

Su última película , un drama francés

Cotillard, emparejada con el también actor Guillaume Canet desde hace una década, rodó esta película embarazada de su segundo hijo. Con este rol trabajó por segunda vez con Desplechin, tras una fugaz participación en 1996 en “Comment je me suis disputé? (ma vie sexuelle)”.

“Hemos cambiado los dos, pero teníamos las mismas ganas de vivir la historia y los personajes. Arnaud es alguien que vive los personajes como un actor. Tiene la humildad de hablar de ellos como si no los hubiera creado”, añade la actriz.

marion cotillard

France Cannes Film Festival 2018. EFE/FRANCK ROBICHON

Cotillard, conocida también por sus papeles en cintas de Hollywood como “The Dark Knight Rises”, de Christopher Nolan, “Midnight in Paris”, de Woody Allen, o “Public Enemies”, de Michael Mann, apunta que le resulta más fácil encarnar a alguien opuesto a ella.

“Me siento más cómoda con películas alejadas de mí. Me es más fácil llegar a un plató por la mañana y entrar en la piel de alguien totalmente diferente, con una manera diferente de hablar, de moverse”, cuenta.

En su presentación en el Festival de Cannes, señaló que comenzó a construir este último rol a partir de su manera de respirar, porque eso, en su opinión, “lo dirige todo, la forma de comportarse, de estar física y psicológicamente”.

“Tenía muchas ganas de trabajar con ella”, dijo sobre la hija de Serge Gainsbourgh, uno de los grandes iconos de la “chanson” francesa, y Jane Birkin, que interpreta a la pareja actual de Amalric. EFE

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