Método Kimmon o cómo cambiar tu escritura para ser más feliz

Método Kimmon o cómo cambiar tu escritura para ser más feliz

“Somos lo que pensamos y somos lo que nos decimos”, dice uno de los apartados del libro “Manual-mente” del doctor Joaquim Valls, presidente del Instituto de Programación Neurológica y coach Neuro-Caligráfico

Madrid, abr (EFE).- Las palabras que utilizamos para hablar con nosotros mismos poseen la cualidad de poder transformar nuestra realidad. Utilizar un lenguaje positivo puede producir grandes cambios en nuestro estado emocional y en nuestra manera de percibir el mundo. “La letra es un álbum de fotos de nuestra mente y del inconsciente, nos sale de forma automática y muestra quienes somos” afirma Joaquim Valls, autor de “Manual-mente”.

Valls describe la grafología como “el análisis que permite conocer el carácter de un individuo a partir del estudio de aquello que escribe a mano”. Por eso, el método grafotrasformador tiene el objetivo de mejorar la vida de las personas modificando su escritura. Valls explica en una entrevista con Efe Estilo que “podemos hacer un entrenamiento para que nuestra letra y nuestra mente envejezcan de forma positiva, con ilusión y con ganas”.

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“Manual-mente” el libro del Dr. Joaquim Valls. EFE

Aprender a controlar las emociones

Al escribir a mano se proyecta, sin apreciarse, la personalidad sobre el papel, dejando al descubierto planos inconscientes “sorprendentes”. “Manual-mente” es un libro para aprender a entrenar la inteligencia emocional a través de la caligrafía.

El método se llama Kimmon y consiste en un entrenamiento de nueve meses en los que se realizan diferentes actividades para lograr un objetivo: reeducar la escritura y la inteligencia emocional. Invertir 15 minutos al día en realizar ejercicios de escritura o redactar frases autosugestivas y escucharlas antes de dormir son algunos de los pasos a seguir en este método.

El método utiliza la Programación Neuro Caligráfica (PNC ), que destaca por tratar a las personas como alumnos y no como pacientes. Valls explica que los instructores “no son terapeutas, son entrenadores o formadores”, convirtiendo al PNC en un proceso de educación. El doctor continúa explicando que “este coaching trabaja con la psicología positiva y es una reeducación del inconsciente de las personas, es decir, aquello que hacemos con el piloto automático y que constituye hasta el 90% de lo que hacemos cada día”.

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La actriz Gwyneth Paltrow junto a su caligrafía y firma. EFE

Una buena firma para mejorar nuestra autoestima

La firma también representa nuestra forma de ser y de ver el mundo. Una de las más analizadas es la de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos tiene una firma que manifiesta valores “dominantes” y con un concepto “exagerado” de sí mismo, según los grafólogos. Valls explica que “la firma refleja nuestro yo íntimo y cómo nos vemos a nosotros mismos”.

Esto se ve en las iniciales: “una inicial grande nos habla de una gran autoestima, pero cuando es el doble o el triple de la letra normal de esa persona ya hablamos de vanidad”. Sin embargo, según el estudio del doctor, cuando el tamaño es menor al habitual es un síntoma de “mala autoestima”.

Reestructurar la firma es el primer paso del método, ya que motiva al alumno en el primer mes, dónde es importante mostrar cambios “espectaculares” para que las personas no abandonen el entrenamiento y se sientan “con ganas” para continuar los ocho meses restantes. “Nuestros alumnos también nos dicen que andan más erguidos, algo evidente ya que cuando ganas autoestima tu postura corporal cambia, un buen ejemplo es Barack Obama, que camina perfectamente erguido”, comenta Valls.

La firma como espejo del éxito

Pero no solo es llamativo el análisis de los autógrafos de los políticos, también personas de éxito como Andreu Buenafuente, Ferran Adrià o Irene Villa comparten una caligrafía con características similares: buen autoconcepto, buena gestión emocional, proactividad y perseverancia entre otras.

En el libro, el autor analiza una gran variedad de caligrafías y explica cómo el tamaño, la dirección, el espacio entre texto y firma o las tachaduras dan una caracterización concreta a la persona y dejan al descubierto parte de su personalidad. Cómo se agrupan las letras y su legibilidad también son factores importantes, que pueden mostrar desde sociabilidad y buena capacidad de asimilación hasta introversión o dificultad de pensamiento lógico estructurado.

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Andreu Buenafuente y Ferran Adrià comparten una caligrafía similar que remite al éxito. EFE/Alejandro García

Nunca es tarde para cambiar la escritura

Mucha gente puede pensar que ya es tarde para modificar su modo de escribir. Joaquim Valls opina que este pensamiento es erróneo, ya que “ con el paso de los años la letra va cambiando como nuestro cuerpo, y al igual que intentamos envejecer cuidándonos físicamente también podemos hacerlo mentalmente a través de la escritura.”

Aunque el método no está dirigido a pacientes con problemas psicológicos, Valls afirma que “personas que han llevado a cabo el método han experimentado cambios de ánimo positivos y les ha ayudado a salir de la depresión”, aunque insiste en que este coaching no pretende curar sino que busca que “una persona ordinaria se convierte en extraordinaria, que tenga liderazgo y una vida más plena.”

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Cómo se agrupan las letras y su legibilidad también son factores importantes, que pueden mostrar desde sociabilidad hasta introversión. EFE/ Isabel Díaz

El método Kimmer: un paso adelante para los jóvenes del futuro

A partir de sus investigaciones y con el nacimiento de su hija como inspiración, Valls está desarrollando un nuevo método enfocado a la educación.

“La educación tradicional falla porque funciona sobre el consciente, creando alumnos obedientes pero poco creativos”. El autor considera que es fundamental que se apliquen estos nuevos descubrimientos grafológicos en la educación actual. “Nosotros proponemos una escritura con renglones ligeramente ascendentes que dan lugar a niños alegres, optimistas, emprendedores, en lugar de horizontales, que se vinculan con la obediencia”.

El método Kimmer consiste en enseñar a leer y escribir a niños y niñas pequeños, pero subliminalmente introducir recursos que reeduquen su inteligencia emocional. “En el siglo XXI lo que se busca, en una empresa por ejemplo, son empleados innovadores, que sean creativos, y lo que enseña la escritura horizontal se da de bruces con la realidad”. EFE

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