• Moda que salta de la pasarela al cine
Moda que salta de la pasarela al cine

Moda que salta de la pasarela al cine

Chanel cede su glamur al filme “Sils Maria” un “affaire” que se suma a la larga nómina de colaboraciones entre moda y cine

Madrid, 29 may (EFE).- Para suerte de la moda, su flirteo con el mundo del cine no acaba en la alfombra roja. Las firmas han encontrado en la gran pantalla una ventana en la que dar continuidad a sus experimentos sobre la pasarela y un nuevo tapiz en el que derrochar toda la imaginación que no cabe en un desfile.

La última en apuntarse a este carro de las colaboraciones cine y moda ha sido Chanel, que se ha encargado de vestir a Juliette Binoche en “Sils Maria”, un filme dirigido por Olivier Assayas, que se presentó la semana pasada en Cannes y que reflexiona sobre el paso del tiempo a través de la figura de una actriz.

Entre todas las aportaciones de la firma francesa, destaca un diseño de “chifón” de seda negro petróleo, perteneciente a la colección de alta costura de la firma, aunque este no ha sido el único flirteo del todopoderoso Karl Lagerfeld con el cine.

Una de las escenas de Tacones Lejanos/EFE

Una de las escenas de Tacones Lejanos/EFE

Tiene el honor de aparecer en los títulos de crédito de filmes clásicos como “El festín de Babette” y ha puesto el toque de elegancia a títulos más contemporáneos como “Tacones Lejanos” (Pedro Almodovar), donde se encargó de los trajes de Victoria Abril.

Pero hay muchos más casos de “affaires” entre moda y cine: Prada protagonizó el año pasado uno de los más sonados con el vestuario de “El gran Gatsby” (Baz Luhrmann), todo un derroche de lujo y color, al servicio de otra reinterpretación del clásico de la literatura norteamericana, que contó con medio centenar de vestidos de noche y de coctel inspirados en distintas colecciones de Miu Miu y Prada.

Carey Mulligan y Leonardo Di Caprio en una secuencia de la película. Warner

Carey Mulligan y Leonardo Di Caprio en una secuencia de la película. Warner

Desde prácticamente los albores del séptimo arte, los diseñadores han encontrado en el cine un lugar para dar rienda suelta a sus creaciones, ayudando así al apartado de vestuario a ganar caché frente al resto de austeras y habitualmente minusvaloradas categorías técnicas.

Uno de los diseñadores más prolíficos en colaboraciones con la gran pantalla ha sido Jean Paul-Gaultier, un inclasificable diseñador que ha compartido con el director Pedro Almodóvar amistad y trabajo (“Kika” y “La piel que habito”), aunque su incursión más conocida en el cine fue la que hizo para “El quinto elemento”, de Luc Besson, en la que pudo dar rienda suelta a su imaginación.

Mucho antes, en la etapa dorada de Hollywood, el histórico Hubert de Givenchy rubricó, para el lucimiento de la actriz Audrey Hepburn, una de las colaboraciones más duraderas en el tiempo.

Varias generaciones tienen grabadas en la retina el vestido negro que la actriz llevó en “Desayuno con diamantes”, diseñado por el francés, una colaboración que se extendió a “Sabrina“, “Charada” y “Encuentro en París“.

Hepburn le convirtió en su modisto de cabecera, sentando las bases de una tendencia sobria y elegante que la auparon como el icono que permanece hoy en día.

Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes". EFE/Por cortesía de Paramount

Audrey Hepburn en “Desayuno con diamantes”. EFE/Por cortesía de Paramount

Pero este no ha sido el único de los diseñadores históricos que quiso dar el salto a la gran pantalla: la pasión por el cine de Christian Dior le llevó a colaborar en numerosos proyectos cinematográficos y hasta a ganar un Óscar (1953) por sus diseños para “Estación Termini”, de Vittorio de Sica.

Probablemente, es en Pierre Balmain en el que mejor se puede leer la poderosa relación entre cine y moda. Su pasión por el cine le llevó a confeccionar los vestuarios de una veintena de filmes (“La millonaria”, con Sofía Loren, o “Los felinos”, con Alain Delon, entre otros).

Un cuarto de siglo después de su muerte, en la ceremonia de los Óscar de 2007, la alfombra roja de estos premios volvió a ver desfilar uno de sus diseños, enfundado en el cuerpo de Penélope Cruz: un vestido drapeado en blanco roto de más de sesenta años, que precisamente esa noche subió a recoger la primera estatuilla de la actriz española. EFE

La actriz española Penélope Cruz sobre la alfombra roja a su llegada en 2009, a la edición 81 de los Premios Óscar de la Academia de Hollywood, EFE/Adrián Sánchez-González/yv

La actriz española Penélope Cruz sobre la alfombra roja a su llegada en 2009, a la edición 81 de los Premios Óscar de la Academia de Hollywood, EFE/Adrián Sánchez-González/yv

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Madrid, 29 may (EFE).- Para suerte de la moda, su flirteo con el mundo del cine no acaba en la alfombra roja. Las firmas han encontrado en la gran pantalla una ventana en la que dar continuidad a sus experimentos sobre la pasarela y un nuevo tapiz en el que derrochar toda la imaginación que no cabe en un desfile.

La última en apuntarse a este carro de las colaboraciones cine y moda ha sido Chanel, que se ha encargado de vestir a Juliette Binoche en “Sils Maria”, un filme dirigido por Olivier Assayas, que se presentó la semana pasada en Cannes y que reflexiona sobre el paso del tiempo a través de la figura de una actriz.

Entre todas las aportaciones de la firma francesa, destaca un diseño de “chifón” de seda negro petróleo, perteneciente a la colección de alta costura de la firma, aunque este no ha sido el único flirteo del todopoderoso Karl Lagerfeld con el cine.

Una de las escenas de Tacones Lejanos/EFE

Una de las escenas de Tacones Lejanos/EFE

Tiene el honor de aparecer en los títulos de crédito de filmes clásicos como “El festín de Babette” y ha puesto el toque de elegancia a títulos más contemporáneos como “Tacones Lejanos” (Pedro Almodovar), donde se encargó de los trajes de Victoria Abril.

Pero hay muchos más casos de “affaires” entre moda y cine: Prada protagonizó el año pasado uno de los más sonados con el vestuario de “El gran Gatsby” (Baz Luhrmann), todo un derroche de lujo y color, al servicio de otra reinterpretación del clásico de la literatura norteamericana, que contó con medio centenar de vestidos de noche y de coctel inspirados en distintas colecciones de Miu Miu y Prada.

Carey Mulligan y Leonardo Di Caprio en una secuencia de la película. Warner

Carey Mulligan y Leonardo Di Caprio en una secuencia de la película. Warner

Desde prácticamente los albores del séptimo arte, los diseñadores han encontrado en el cine un lugar para dar rienda suelta a sus creaciones, ayudando así al apartado de vestuario a ganar caché frente al resto de austeras y habitualmente minusvaloradas categorías técnicas.

Uno de los diseñadores más prolíficos en colaboraciones con la gran pantalla ha sido Jean Paul-Gaultier, un inclasificable diseñador que ha compartido con el director Pedro Almodóvar amistad y trabajo (“Kika” y “La piel que habito”), aunque su incursión más conocida en el cine fue la que hizo para “El quinto elemento”, de Luc Besson, en la que pudo dar rienda suelta a su imaginación.

Mucho antes, en la etapa dorada de Hollywood, el histórico Hubert de Givenchy rubricó, para el lucimiento de la actriz Audrey Hepburn, una de las colaboraciones más duraderas en el tiempo.

Varias generaciones tienen grabadas en la retina el vestido negro que la actriz llevó en “Desayuno con diamantes”, diseñado por el francés, una colaboración que se extendió a “Sabrina“, “Charada” y “Encuentro en París“.

Hepburn le convirtió en su modisto de cabecera, sentando las bases de una tendencia sobria y elegante que la auparon como el icono que permanece hoy en día.

Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes". EFE/Por cortesía de Paramount

Audrey Hepburn en “Desayuno con diamantes”. EFE/Por cortesía de Paramount

Pero este no ha sido el único de los diseñadores históricos que quiso dar el salto a la gran pantalla: la pasión por el cine de Christian Dior le llevó a colaborar en numerosos proyectos cinematográficos y hasta a ganar un Óscar (1953) por sus diseños para “Estación Termini”, de Vittorio de Sica.

Probablemente, es en Pierre Balmain en el que mejor se puede leer la poderosa relación entre cine y moda. Su pasión por el cine le llevó a confeccionar los vestuarios de una veintena de filmes (“La millonaria”, con Sofía Loren, o “Los felinos”, con Alain Delon, entre otros).

Un cuarto de siglo después de su muerte, en la ceremonia de los Óscar de 2007, la alfombra roja de estos premios volvió a ver desfilar uno de sus diseños, enfundado en el cuerpo de Penélope Cruz: un vestido drapeado en blanco roto de más de sesenta años, que precisamente esa noche subió a recoger la primera estatuilla de la actriz española. EFE

La actriz española Penélope Cruz sobre la alfombra roja a su llegada en 2009, a la edición 81 de los Premios Óscar de la Academia de Hollywood, EFE/Adrián Sánchez-González/yv

La actriz española Penélope Cruz sobre la alfombra roja a su llegada en 2009, a la edición 81 de los Premios Óscar de la Academia de Hollywood, EFE/Adrián Sánchez-González/yv

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