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Todo empezó en las noches de aburrimiento en una estación de esquí

El fenómeno Myboshi: enganchados al ganchillo

La aventura de dos jóvenes estudiantes alemanes de ingeniería y magisterio, Thomas y Félix, ha conseguido poner de moda un gorrito de ganchillo por el que se pirran las nuevas generaciones

Barcelona (EFE).- La aventura de dos jóvenes estudiantes alemanes de ingeniería y magisterio, Thomas y Félix, ha conseguido poner de moda un gorrito de ganchillo por el que se pirran las nuevas generaciones, el MyBoshi, (gorro, en japonés), que se alía con el fervor del “hazlo tu mismo”, tendencia en todo el mundo.

Los creadores de Myboshi, Thomas y Félix/ MYBOSHI

Los creadores de Myboshi, Thomas y Félix/ MYBOSHI

Estos jóvenes se iniciaron en las habilidades del ganchillo en la estación japonesa de esquí de Hachi-Kopgen hace cuatro años, en la que estaban dando un curso como monitores y, animados por una española que les enseñó el arte de tejer para soportar el aburrimiento nocturno, alumbraron allí su primer “boshi”.

Ahora, Thomas y Félix se dedican “en cuerpo y alma” a su negocio, como lo demuestran las 160 toneladas de lana vendidas en 2.500 tiendas, los 25.000 “fans” de su página de Facebook o los 400.000 manuales vendidos en Alemania, más que las ventas del segundo tomo de la saga Harry Potter.

Más allá del snowboard

Porque el MyBoshi no es tan solo un gorro de ganchillo para los snowboards de Australia, EEUU o Chile, sino que se ha convertido en una nueva filosofía de vida y de respeto al medio ambiente propio de las generaciones más jóvenes, que optan por “customizar” su ropa y elaborar e sus propias prendas, frente al consumismo.

Thomas y Félix comenzaron vendiendo sus gorros de ganchillo en la Universidad de Baviera por 15 euros, ante la cara de estupor de los estudiantes de ingeniería, que pasaron de la incredulidad a la sorpresa para después animarse a participar, pedir el manual de instrucciones y entusiasmarse con su nueva labor.

Tras abandonar sus respectivas carreras en el 2009 y crear un clima de simpatía y ayuda mutua entre abuelas y madres, pese a la extravagancia del proyecto, Thomas y Félix tomaron las riendas del negocio, mientras que parte de sus familia se encargaron de la organización y de las finanzas.

Desde octubre, en España

Desde el pasado mes de octubre, el proyecto MyBoshi, un kit con la aguja de ganchillo, las madejas y el manual de instrucciones, se distribuye en Europa de la mano de la firma de hilos centenaria francesa DMC, líder mundial en hilo de bordar y ganchillo en más de 85 países en todo el mundo, que cada año fabrica madejas de hilo suficientes como para ir y volver a la luna.

El estilo "Mybhosi"/ MYBHOSI

El estilo “Mybhosi”/ MYBHOSI

Porque sus artífices, que envían un gran número de gorros para los que practican snowboard en Australia, EE.UU y Chile, intentan que el MyBoshi se extienda como una filosofía de vida en la que la pasión y el respeto por el hombre y el medio ambiente sean las palancas para ponerse a prueba a si mismo, con alegría y sencillez.

¡En tres horas, listo!

“Con tres ovillos de lana de una paleta de 36 colores, los puntos básicos del ganchillo del manual de instrucciones, colocar la aguja entre el pulgar y el dedo índice de la mano derecha, como si se tratara de una pluma, y dar rienda suelta a tu creatividad por espacio de tres horas, ¡tu My Boshi” es una realidad”, afirman sus creadores.

Para Thomas, el ganchillo es un hermoso pasatiempo, muy fácil, que relaja y te hace feliz y más sexy, ya que, según sus palabras “he encontrado que los hombres que saben cómo hacer un MyBoshi despiertan la admiración y el respecto de las chicas”.

“Los hombres que saben cómo hacer un MyBoshi despiertan la admiración y el respecto de las chicas”, dice uno de sus creadores

Para Félix “es como andar en bicicleta, que una vez aprendido, no se olvida; y, además, relaja al estudiante más inquieto, por lo que está despertando también entusiasmo entre los padres y profesores”, recalca.

De la ingeniería a la lana

Mientras que Thomas ha pasado de ser un futuro ingeniero al “hombre del gorro, algo que me hace mucho más feliz”, Félix no ha abandonado su pasión como profesor, “pero, ahora, enseñando ganchillo, es más divertido estar con los chicos porque paso unos momentos muy hermosos”, sostiene.

Para Thomas y Félix, el ganchillo les ha abierto un nuevo mundo de ideas y emociones, del que se sienten satisfechos, orgullosos y sorprendidos de sus habilidades, y que les relaja del estrés diario, algo que suscriben todos los “enganchados” a la fiebre del fenómeno MyBoshi. EFE

 

 

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