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El vestuario de Óscar 2018 fue para “El hilo invisible”

Cinco películas, cinco historias que definen a sus personajes por las prendas que lucen, momentos claves del cine que nos llevan a otra época y que recrean fantasías y solo una se ha llevado el Óscar

Madrid, mar (EFE).- Llegó la gran noche, la de los Óscar, donde todo el mundo está pendiente de lo que se luce, especialmente, ellas sobre la alfombra roja, pero no hay que olvidar que diseños fascinantes viajaron desde la gran pantalla hasta nuestra retina para adentrarnos en un mundo lejano gracias al vestuario.

Cinco diseñadores optaban al Óscar al mejor vestuario por haber conseguido con sus diseños un magnifica ambientación, acorde a la época en la que se desarrolla la película, pero solo uno alcanzó el éxito: Mark Bridges por “El hilo invisible”.

Y así fue el trabajo de vestuario de todos los nominados:

La Bella y la Bestia

Un cuento que pasó de la animación a personajes de carne y hueso, “La Bella y la Bestia”, donde el vestido del baile era el culmen del diseño de vestuario.
De cuento de hadas debía de ser el diseño del vestido de Emma Watson durante el baile con la Bestia (Dan Stevens), el icónico vestido amarillo que se ha encargado de confeccionar la figurinista Jacqueline Durran, y su equipo de encajeras, modistas y joyeros.

Un proceso de diseño largo para elegir materiales y que decidieron que seguiría siendo “amarillo en homenaje a la animación”, comenta Durran, aunque hizo una reinterpretación para darle más “cuerpo”, añadiendo textura para que pareciera “un vestido de verdad”.

Una percepción a la que contribuyeron múltiples capas de organza de raso ligero, teñido de color amarillo (55 metros en total), cortado de forma circular y con más de 914 metros de hilo.

oscar mejor vestuario 2018

Imagen de La Bella y la Bestia. Disney/EFE

Un diseño en el que las dos capas superiores se imprimieron con filigranas de pan de oro, con un motivo a juego con el suelo rococó del salón de baile y se adornó con 2.160 cristales de Swarovski.

“El vestido en sí es tan icónico porque forma parte de esa escena romántica de la historia”, dice Emma Watson

El vestido, que necesitó 12.000 horas para su confección y no llevaba corsé para facilitar los movimientos de Emma Watson.

El instante más oscuro

“El instante más oscuro” se inspira en las primeras semanas de Winston Churchill como primer ministro del Reino Unido al principio de la Segunda Guerra Mundial, una transformación que Gary Oldman hizo además de, a través del maquillaje, de la voz y el vestuario de Jaqueline Durran, habitual colaboradora de las películas que dirige Joe Wright.

Un trabajo que la diseñadora comenzó seis meses antes del rodaje y en los que estudio al político inglés detenidamente. “Copié con exactitud las prendas con las que se le ve en las fotografías y documentales”, ha dicho Durran.

Churchill encargaba sus sombreros a Lock & Co. Hatters, la sombrerería más antigua del mundo, fundada en 1676, y se decidió a hacer lo mismo porque “los sombreros son parte de la caracterización”.

Tiene un sombrero de fieltro, un sombrero Cambridge y uno de copa, aunque también compraron una gorra de marina y un fez, “pero no los usamos”.
Para los trajes se recurrió a la sastrería que vestía a Churchill, Henry Poole & Co, ubicada en Saville Row y fundada en 1806.

Jacqueline Durran diseñó un vestuario más amplio para los personajes femeninos. En el caso de la secretaria de Churchill, Elizabeth (Lily James) al principio lleva bonitos vestidos de colores suaves, pero a medida que el ambiente cambia y se hace más tenso, “cambia a trajes de chaqueta que no desentonan con el hombre con quien trabaja”.

El hilo invisible

Si una entre las cinco películas tiene que ver con la costura y con la moda es “El hilo invisible”, que cuenta la historia de un imaginario modisto británico inspirado en la historia de numerosos modistos, Reynolds Woodcock y su hermana, Cyril, autores de las prendas que lucía la realeza, las estrellas de cine y la alta sociedad británica.

Una historia en la que tanto el actor, Daniel Day-Lewis como el director Paul Thomas Anderson se adentran estudiando el mundo de la alta costura, la vida de Balenciaga, de Dior, de Charles James y la más reciente de Alexander McQueen, momento en el les fascinó la idea de una Inglaterra sobreponiéndose a los años de guerra a pesar de la austeridad.

oscar mejor vestuario 2018

Imagen de El hilo invisible. UIP/Efe

Las grandes casas como Dior tenían a cientos de empleados, pero las la moda londinense se sustentaba en empresas familiares, a menudo llevadas por un hermano y una hermana.

Mark Bridges ha sido el encargado de crear trajes que “debían parecer auténticos” y alcanzar el nivel de “sofisticación” de los modistos de Londres de la época.

Pronto descubrió que iba a confeccionar más trajes de los que creía porque lo que encontró de la época estaba muy descolorido. “La seda no dura eternamente, incluso si los trajes se guardan con cuidado. El tiempo pasa y las polillas existen”, pero se inspiró en trajes y técnicas de aquella época e “intentamos encontrar el mismo tipo de tela”.

“Es asombroso descubrir la sencillez del concepto de muchos trajes, incluso de los encajes que tanto gustaban a Balenciaga, elaborados con increíbles detalles”. Mark Bridges asegura que aprovechó la inmensa red de artesanos de Londres para vestir a personajes principales y secundarios.

“Es asombroso descubrir la sencillez del concepto de muchos trajes, incluso de los encajes que tanto gustaban a Balenciaga”, dice Bridges

La sombrerera Sophie Lamb, creadora de máscaras y joyas de fantasía para la Royal Opera House, realizó los elegantes sombreros de Day-Lewis.

Lesley Manville, es Cyril, una mujer con una gran presencia. “Es fuerte, con poder, pero también muy femenina y sumamente atractiva”. La actriz luce una serie de trajes de chaqueta y vestidos obra del sastre Thomas Von Nordheim, que aprendió el oficio en House of Lachasse, la última gran casa de alta costura de Londres.

Alma, la otra mujer de la historia, camarera de un café, empieza vestida de forma sencilla, incluso con “ropa heredada de su madre, de segunda mano y a menudo remendada”, explica Mark Bridges. “A medida que se hace con Casa Woodcock, el diseño y las texturas de su ropa cambian, pero Alma sigue siendo la misma”.

“La Reina Victoria y Abdul”

Basada en la vida de la reina Victoria de Inglaterra, “La Reina Victoria y Abdul”, saca a la luz la relación entre la reina inglesa y un ayudante de cámara indú, su consejero, su profesor y amigo, a partir del libro “Victoria&Abdul: The True Story os the Queen’s Closest Confidant”, que parte de los diarios y cuadernos de sus protagonistas, y que dio pábulo a muchos rumores.

Consolata Boyle ha conseguido traer la época victoriana a nuestros días con el reto de que una historia del pasado satisfaga “las expectativas de la gente, aunque además de investigar, dentro de ciertos parámetros, puedes usar la imaginación”.

La diseñadora considera que el vestuario no debería decir demasiado, “sino más bien ayudar a contar la historia”.

Consultó archivos históricos hasta determinar que en la primera parte el vestuario de la reina “era muy oscuro, con muchas prendas y texturas de color negro. Hasta que hay un progreso en su forma de vestir, a medida que su relación con Abdul se intensifica, y las prendas y las tonalidades se aligeran”.

“El vestuario no debería decir demasiado, “sino más bien ayudar a contar la historia”, dice Consolata Boyle

Aunque el vestuario de Abdul pudiera parecer estrafalario, Boyle explica que están confeccionadas “pensando en lo que hubiera sido una interpretación europea del estilo asiático de la época” y al final de la película sus trajes son más elaborados y lujosos, a medida que la confianza del personaje crece.

Se cuidó la autenticidad de las prendas al detalle; los actores que llevaban chaleco se ajustaban a la moda del siglo XIX, con recios frontales de camisa debajo, no suaves y de algodón como en el siglo XXI.

La forma del agua

El creador costarricense, Luis Sequeira, ha sido el encargado de crear la armonía entre una criatura una mujer de una manera evocadora y llena de fantasía. Esa línea difusa que separa la fábula de la realidad la marca el vestuario. “En su trabajo cada pieza refleja el interior de un personaje”, dice el director Guillermo del Toro.

Los trajes de Elisa se basaban principalmente en su estatus de clase obrera, pero también en una temática sutilmente acuática. “Elisa no es una persona que tenga mucha ropa, así que sólo necesitaba unas cuantas prendas, pero muy especiales”, explica Sequeira, que se decanto por colores acuosos azules y verdes. “Sólo hay un poco de rojo casi al final de la película, lo que implicaba un cambio en su determinación”, comenta.

El personaje Zelda usa colores en contraste. “Quería usar una especie de paleta de frutas con golpes”. El equipo de Sequerira confeccionó hasta zapatos vintage, joyas o ropa interior, para que, de repente, los trajes combinen con el cabello, el maquillaje, la iluminación, los decorados y “todo se convierta en algo mágico”, concluye el diseñador como el vestido años 30 de Elisa para el número de baile.

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Madrid, mar (EFE).- Llegó la gran noche, la de los Óscar, donde todo el mundo está pendiente de lo que se luce, especialmente, ellas sobre la alfombra roja, pero no hay que olvidar que diseños fascinantes viajaron desde la gran pantalla hasta nuestra retina para adentrarnos en un mundo lejano gracias al vestuario.

Cinco diseñadores optaban al Óscar al mejor vestuario por haber conseguido con sus diseños un magnifica ambientación, acorde a la época en la que se desarrolla la película, pero solo uno alcanzó el éxito: Mark Bridges por “El hilo invisible”.

Y así fue el trabajo de vestuario de todos los nominados:

La Bella y la Bestia

Un cuento que pasó de la animación a personajes de carne y hueso, “La Bella y la Bestia”, donde el vestido del baile era el culmen del diseño de vestuario.
De cuento de hadas debía de ser el diseño del vestido de Emma Watson durante el baile con la Bestia (Dan Stevens), el icónico vestido amarillo que se ha encargado de confeccionar la figurinista Jacqueline Durran, y su equipo de encajeras, modistas y joyeros.

Un proceso de diseño largo para elegir materiales y que decidieron que seguiría siendo “amarillo en homenaje a la animación”, comenta Durran, aunque hizo una reinterpretación para darle más “cuerpo”, añadiendo textura para que pareciera “un vestido de verdad”.

Una percepción a la que contribuyeron múltiples capas de organza de raso ligero, teñido de color amarillo (55 metros en total), cortado de forma circular y con más de 914 metros de hilo.

oscar mejor vestuario 2018

Imagen de La Bella y la Bestia. Disney/EFE

Un diseño en el que las dos capas superiores se imprimieron con filigranas de pan de oro, con un motivo a juego con el suelo rococó del salón de baile y se adornó con 2.160 cristales de Swarovski.

“El vestido en sí es tan icónico porque forma parte de esa escena romántica de la historia”, dice Emma Watson

El vestido, que necesitó 12.000 horas para su confección y no llevaba corsé para facilitar los movimientos de Emma Watson.

El instante más oscuro

“El instante más oscuro” se inspira en las primeras semanas de Winston Churchill como primer ministro del Reino Unido al principio de la Segunda Guerra Mundial, una transformación que Gary Oldman hizo además de, a través del maquillaje, de la voz y el vestuario de Jaqueline Durran, habitual colaboradora de las películas que dirige Joe Wright.

Un trabajo que la diseñadora comenzó seis meses antes del rodaje y en los que estudio al político inglés detenidamente. “Copié con exactitud las prendas con las que se le ve en las fotografías y documentales”, ha dicho Durran.

Churchill encargaba sus sombreros a Lock & Co. Hatters, la sombrerería más antigua del mundo, fundada en 1676, y se decidió a hacer lo mismo porque “los sombreros son parte de la caracterización”.

Tiene un sombrero de fieltro, un sombrero Cambridge y uno de copa, aunque también compraron una gorra de marina y un fez, “pero no los usamos”.
Para los trajes se recurrió a la sastrería que vestía a Churchill, Henry Poole & Co, ubicada en Saville Row y fundada en 1806.

Jacqueline Durran diseñó un vestuario más amplio para los personajes femeninos. En el caso de la secretaria de Churchill, Elizabeth (Lily James) al principio lleva bonitos vestidos de colores suaves, pero a medida que el ambiente cambia y se hace más tenso, “cambia a trajes de chaqueta que no desentonan con el hombre con quien trabaja”.

El hilo invisible

Si una entre las cinco películas tiene que ver con la costura y con la moda es “El hilo invisible”, que cuenta la historia de un imaginario modisto británico inspirado en la historia de numerosos modistos, Reynolds Woodcock y su hermana, Cyril, autores de las prendas que lucía la realeza, las estrellas de cine y la alta sociedad británica.

Una historia en la que tanto el actor, Daniel Day-Lewis como el director Paul Thomas Anderson se adentran estudiando el mundo de la alta costura, la vida de Balenciaga, de Dior, de Charles James y la más reciente de Alexander McQueen, momento en el les fascinó la idea de una Inglaterra sobreponiéndose a los años de guerra a pesar de la austeridad.

oscar mejor vestuario 2018

Imagen de El hilo invisible. UIP/Efe

Las grandes casas como Dior tenían a cientos de empleados, pero las la moda londinense se sustentaba en empresas familiares, a menudo llevadas por un hermano y una hermana.

Mark Bridges ha sido el encargado de crear trajes que “debían parecer auténticos” y alcanzar el nivel de “sofisticación” de los modistos de Londres de la época.

Pronto descubrió que iba a confeccionar más trajes de los que creía porque lo que encontró de la época estaba muy descolorido. “La seda no dura eternamente, incluso si los trajes se guardan con cuidado. El tiempo pasa y las polillas existen”, pero se inspiró en trajes y técnicas de aquella época e “intentamos encontrar el mismo tipo de tela”.

“Es asombroso descubrir la sencillez del concepto de muchos trajes, incluso de los encajes que tanto gustaban a Balenciaga, elaborados con increíbles detalles”. Mark Bridges asegura que aprovechó la inmensa red de artesanos de Londres para vestir a personajes principales y secundarios.

“Es asombroso descubrir la sencillez del concepto de muchos trajes, incluso de los encajes que tanto gustaban a Balenciaga”, dice Bridges

La sombrerera Sophie Lamb, creadora de máscaras y joyas de fantasía para la Royal Opera House, realizó los elegantes sombreros de Day-Lewis.

Lesley Manville, es Cyril, una mujer con una gran presencia. “Es fuerte, con poder, pero también muy femenina y sumamente atractiva”. La actriz luce una serie de trajes de chaqueta y vestidos obra del sastre Thomas Von Nordheim, que aprendió el oficio en House of Lachasse, la última gran casa de alta costura de Londres.

Alma, la otra mujer de la historia, camarera de un café, empieza vestida de forma sencilla, incluso con “ropa heredada de su madre, de segunda mano y a menudo remendada”, explica Mark Bridges. “A medida que se hace con Casa Woodcock, el diseño y las texturas de su ropa cambian, pero Alma sigue siendo la misma”.

“La Reina Victoria y Abdul”

Basada en la vida de la reina Victoria de Inglaterra, “La Reina Victoria y Abdul”, saca a la luz la relación entre la reina inglesa y un ayudante de cámara indú, su consejero, su profesor y amigo, a partir del libro “Victoria&Abdul: The True Story os the Queen’s Closest Confidant”, que parte de los diarios y cuadernos de sus protagonistas, y que dio pábulo a muchos rumores.

Consolata Boyle ha conseguido traer la época victoriana a nuestros días con el reto de que una historia del pasado satisfaga “las expectativas de la gente, aunque además de investigar, dentro de ciertos parámetros, puedes usar la imaginación”.

La diseñadora considera que el vestuario no debería decir demasiado, “sino más bien ayudar a contar la historia”.

Consultó archivos históricos hasta determinar que en la primera parte el vestuario de la reina “era muy oscuro, con muchas prendas y texturas de color negro. Hasta que hay un progreso en su forma de vestir, a medida que su relación con Abdul se intensifica, y las prendas y las tonalidades se aligeran”.

“El vestuario no debería decir demasiado, “sino más bien ayudar a contar la historia”, dice Consolata Boyle

Aunque el vestuario de Abdul pudiera parecer estrafalario, Boyle explica que están confeccionadas “pensando en lo que hubiera sido una interpretación europea del estilo asiático de la época” y al final de la película sus trajes son más elaborados y lujosos, a medida que la confianza del personaje crece.

Se cuidó la autenticidad de las prendas al detalle; los actores que llevaban chaleco se ajustaban a la moda del siglo XIX, con recios frontales de camisa debajo, no suaves y de algodón como en el siglo XXI.

La forma del agua

El creador costarricense, Luis Sequeira, ha sido el encargado de crear la armonía entre una criatura una mujer de una manera evocadora y llena de fantasía. Esa línea difusa que separa la fábula de la realidad la marca el vestuario. “En su trabajo cada pieza refleja el interior de un personaje”, dice el director Guillermo del Toro.

Los trajes de Elisa se basaban principalmente en su estatus de clase obrera, pero también en una temática sutilmente acuática. “Elisa no es una persona que tenga mucha ropa, así que sólo necesitaba unas cuantas prendas, pero muy especiales”, explica Sequeira, que se decanto por colores acuosos azules y verdes. “Sólo hay un poco de rojo casi al final de la película, lo que implicaba un cambio en su determinación”, comenta.

El personaje Zelda usa colores en contraste. “Quería usar una especie de paleta de frutas con golpes”. El equipo de Sequerira confeccionó hasta zapatos vintage, joyas o ropa interior, para que, de repente, los trajes combinen con el cabello, el maquillaje, la iluminación, los decorados y “todo se convierta en algo mágico”, concluye el diseñador como el vestido años 30 de Elisa para el número de baile.

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