Promesa del Séptimo arte

Sara Sálamo, la nueva mirada exótica del cine español

La tinerfeña protagoniza una película que se estrena este viernes, “Tres60”, una producción de Santiago Segura

Madrid,  (EFE).- Sara Sálamo tiene los ojos marrones almendra, las cejas infinitas, unos labios seductores y una larga mata de pelo negro que enreda a la cámara hasta enamorarla. Es la nueva promesa del cine español y su mejor arma, la valentía.

Con tan solo 19 años (ahora tiene 21) abandonó Tenerife y cambió el sabor de las papas arrugadas por el cocido madrileño con la intención de hacerse un hueco en el complejo mundo del cine; en la gran pantalla, su debut le ha llegado con la película de surferos rodada en Donostia y producida por Santiago Segura, “Tres60“.

Sara Sálamo, protagonista de la película Tres60. EFE

Sara Sálamo, protagonista de la película Tres60. EFE

No se considera famosa y entiende el éxito como una “satisfacción personal” más que como una acumulación de bienes materiales, ha dicho durante una entrevista con Efe Estilo, en la que se ha mostrado tal y como es, “divertida, extrovertida y cariñosa”.

Tuitera y solidaria

“No entiendo que la gente vea a una mujer en el suelo y siga caminando”, opina respecto a la realidad de las grandes ciudades

Sálamo es una tuitera empedernida, que mira el mundo a través de su pequeña pantalla de ordenador y se informa de lo que acontece gracias a Twitter. A veces, ese nuevo universo que se cierne en torno a ella le asusta, le parece deshumanizado: “no entiendo que la gente vea a una mujer en el suelo y siga caminando“, ejemplifica sobre la realidad de las grandes ciudades.

Precisamente, su carta de presentación en la red social es esta: “me gustan las personas que todavía dicen por favor, permiso y gracias“. Definitivamente, la educación para ella es una cuestión de principios y, aunque también se define como “demasiado impulsiva“, procura siempre mimar a los que la rodean.

Esa ternura la percibe, incluso, un desconocido: la magia infantil que rodea como un aura a Sara Sálamo es fruto de una mezcla de ingenuidad y despiste, propia de una actriz que todavía se está formando y que espera consolidarse en un mundo a veces hostil.

La joven de 21 años destaca por su belleza y frescura. EFE

La joven de 21 años destaca por su belleza y frescura. EFE

“La reina de la selva”

“Acepto bien las críticas, lo más importante es estar satisfecho con el trabajo de cada uno”, dice la dueña de este rostro que ha enamorado a la pequeña pantalla con apariciones estelares en Aída y Águila Roja. Su imagen más potente y más exótica la ha exhibido recientemente en la portada de la revista FHM, que la calificaba en el número de julio de “reina de la selva”.

¿Pero Sara Sálamo se siente de verdad la reina de la selva“?. “Soy una superviviente”, responde de inmediato, “una luchadora que no se acongoja, que crece día a día”.

Sensual y con un escueto bikini, la Sara Sálamo que aparece en la famosa publicación dirigida al público masculino no es ella “del todo”, se queja; aunque la sesión de fotos “fue divertida”, el resultado es un tanto “antinatural”, puesto que se exageran demasiado sus rasgos ya de por sí muy exóticos, según valora.

La tinerfeña tiene 21 años y "muchos sueños por cumplir". EFE

La tinerfeña tiene 21 años y “muchos sueños por cumplir”. EFE

Decía Platón que el corazón de un hombre se mide por el trato que da a los animales; si esa máxima fuera cierta, Sálamo tendría un corazón enorme porque, a pesar de que un perro le ha mordido hace poco, no ha remitido su “obsesión” por tocar a todo bicho viviente que pase cerca de ella.

“Soy una luchadora que no se acongoja, procuro crecer día a día y aprender de todo el mundo”

La tinerfeña experimenta un aprendizaje continuo y se sumerge en los libros para meterse, como buena actriz que es, en otras pieles y en otras vidas que le son ajenas pero de las que procura empaparse; “de cada persona aprendemos algo”, afirma.

Uno de sus libros favoritos es “Travesuras de la niña mala“, aunque ella no es ya ni una niña, ni mucho menos se considera tan mala como la protagonista de Vargas Llosa que pasa su vida dando tumbos de cama en cama, de corazón en corazón.

A veces, su vida también discurre “a trompicones”, pero la buena suerte no ha parado de acompañarle: “quizá porque vivo enamorándome de todo constantemente”, explica. Quizá porque, además de ser guapa y buena actriz, es también muy humilde. EFE.

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Madrid,  (EFE).- Sara Sálamo tiene los ojos marrones almendra, las cejas infinitas, unos labios seductores y una larga mata de pelo negro que enreda a la cámara hasta enamorarla. Es la nueva promesa del cine español y su mejor arma, la valentía.

Con tan solo 19 años (ahora tiene 21) abandonó Tenerife y cambió el sabor de las papas arrugadas por el cocido madrileño con la intención de hacerse un hueco en el complejo mundo del cine; en la gran pantalla, su debut le ha llegado con la película de surferos rodada en Donostia y producida por Santiago Segura, “Tres60“.

Sara Sálamo, protagonista de la película Tres60. EFE

Sara Sálamo, protagonista de la película Tres60. EFE

No se considera famosa y entiende el éxito como una “satisfacción personal” más que como una acumulación de bienes materiales, ha dicho durante una entrevista con Efe Estilo, en la que se ha mostrado tal y como es, “divertida, extrovertida y cariñosa”.

Tuitera y solidaria

“No entiendo que la gente vea a una mujer en el suelo y siga caminando”, opina respecto a la realidad de las grandes ciudades

Sálamo es una tuitera empedernida, que mira el mundo a través de su pequeña pantalla de ordenador y se informa de lo que acontece gracias a Twitter. A veces, ese nuevo universo que se cierne en torno a ella le asusta, le parece deshumanizado: “no entiendo que la gente vea a una mujer en el suelo y siga caminando“, ejemplifica sobre la realidad de las grandes ciudades.

Precisamente, su carta de presentación en la red social es esta: “me gustan las personas que todavía dicen por favor, permiso y gracias“. Definitivamente, la educación para ella es una cuestión de principios y, aunque también se define como “demasiado impulsiva“, procura siempre mimar a los que la rodean.

Esa ternura la percibe, incluso, un desconocido: la magia infantil que rodea como un aura a Sara Sálamo es fruto de una mezcla de ingenuidad y despiste, propia de una actriz que todavía se está formando y que espera consolidarse en un mundo a veces hostil.

La joven de 21 años destaca por su belleza y frescura. EFE

La joven de 21 años destaca por su belleza y frescura. EFE

“La reina de la selva”

“Acepto bien las críticas, lo más importante es estar satisfecho con el trabajo de cada uno”, dice la dueña de este rostro que ha enamorado a la pequeña pantalla con apariciones estelares en Aída y Águila Roja. Su imagen más potente y más exótica la ha exhibido recientemente en la portada de la revista FHM, que la calificaba en el número de julio de “reina de la selva”.

¿Pero Sara Sálamo se siente de verdad la reina de la selva“?. “Soy una superviviente”, responde de inmediato, “una luchadora que no se acongoja, que crece día a día”.

Sensual y con un escueto bikini, la Sara Sálamo que aparece en la famosa publicación dirigida al público masculino no es ella “del todo”, se queja; aunque la sesión de fotos “fue divertida”, el resultado es un tanto “antinatural”, puesto que se exageran demasiado sus rasgos ya de por sí muy exóticos, según valora.

La tinerfeña tiene 21 años y "muchos sueños por cumplir". EFE

La tinerfeña tiene 21 años y “muchos sueños por cumplir”. EFE

Decía Platón que el corazón de un hombre se mide por el trato que da a los animales; si esa máxima fuera cierta, Sálamo tendría un corazón enorme porque, a pesar de que un perro le ha mordido hace poco, no ha remitido su “obsesión” por tocar a todo bicho viviente que pase cerca de ella.

“Soy una luchadora que no se acongoja, procuro crecer día a día y aprender de todo el mundo”

La tinerfeña experimenta un aprendizaje continuo y se sumerge en los libros para meterse, como buena actriz que es, en otras pieles y en otras vidas que le son ajenas pero de las que procura empaparse; “de cada persona aprendemos algo”, afirma.

Uno de sus libros favoritos es “Travesuras de la niña mala“, aunque ella no es ya ni una niña, ni mucho menos se considera tan mala como la protagonista de Vargas Llosa que pasa su vida dando tumbos de cama en cama, de corazón en corazón.

A veces, su vida también discurre “a trompicones”, pero la buena suerte no ha parado de acompañarle: “quizá porque vivo enamorándome de todo constantemente”, explica. Quizá porque, además de ser guapa y buena actriz, es también muy humilde. EFE.

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