Coge tu sombrero y póntelo

El pelo sufre tanto, o más, que la piel por las inclemencias del sol. Sigue nuestros consejos para protegerlo

Madrid (EFE).- ¿A quién no le ha pasado que, una vez acabadas las vacaciones, ha tenido que acometer un buen corte de pelo para sanear el cabello? Si las largas horas de exposición al sol causan estragos en la piel, la melena tampoco se libra.

El sol, la sal marina, el cloro y otros agentes químicos de las piscinas, el abuso de productos de fijación… todo ello pasa factura en esa época del año en la que, paradójicamente, más deseamos lucir una cabellera perfecta y sana.

Los agentes químicos del agua de piscina hacen daño a nuestro peloo/EFE

Los agentes químicos del agua de piscina hacen daño a nuestro peloo/EFE

Por ello, y para no tener que bregar con un pelo estropajoso y sin brillo, pero sobre todo para que cuando acaba el buen tiempo no haya que recurrir a soluciones drásticas a golpe de tijera, hay que comenzar por preparar el cabello antes del verano.

Así lo explica el peluquero bonaerense Daniel Romero, quien comenta que “igual que se toman medidas para cuidar la piel, el cabello no debe ser menos, porque de ese interés en la prevención depende que el salitre, el sol y los productos químicos tengan mayor o menor incidencia sobre la melena”.

Enemigos de tu pelo.

Romero, que en sus tres salones madrileños se encarga de los cuidados capilares de varios rostros famosos de la política y las artes, considera que “existen dos frentes principales que no podemos obviar en ningún modo: por un lado, el sol y en algunos casos la sequedad ambiental, que harán que nuestra melena se estropee y tenga un aspecto apagado y sin brillo, y, por otro, los productos químicos con los que se trata el agua de las piscinas”.

Uno de los aspectos sobre los que hay que llamar la atención es que el pelo no “avisa” cuando está siendo agredido por factores externos, a diferencia de la piel, que enrojece y se reseca rápidamente.

María Ángeles Cebrián, directora técnica de la gama de productos profesionales de L’Oréal, señala que el cabello, al ser una materia inerte, ni avisa “ni tampoco se defiende produciendo ninguna sustancia”, por lo que somos nosotros quienes debemos proporcionarle la protección que necesita.

¿Cuáles serían los principales efectos del sol sobre el cabello? En primer lugar, se aclara debido a que los rayos UV oxidan la queratina capilar y los pigmentos de melanina, en un proceso similar al que ocurre en la piel.

Por ello, explica Cebrián, al igual que habitualmente las personas de piel clara se “queman” más fácilmente, también el cabello rubio, al tener menos pigmentación, se deteriora más que el oscuro.

“Además, si los cabellos son finos, secos o sensibilizados se aclaran más fácilmente que los cabellos gruesos, duros e impermeables”, añade.

Protégete del sol y también de la humedad.EFE

Protégete del sol y también de la humedad.EFE

Cuidado con la humedad.

A esto se suma que en verano es habitual que los cabellos estén constantemente húmedos porque, en muchos casos, “no salimos del agua”. El problema es que la acción del agua reduce la resistencia del cabello a la luz y al calor y hace que tanto los rayos solares como los productos químicos penetren mejor en la fibra capilar, que no sólo se aclara, sino que pierde su brillo y suavidad.

Junto con el color, también influye la longitud de la melena: un cabello, en su parte media, tiene normalmente de 7 a 10 capas en su cutícula, pero este número disminuye según nos acercamos a las puntas, por lo que esa zona es mucho menos resistente y tiene “menos barrera” para frenar los agentes externos.

En los cabellos largos, las capas se van desprendiendo y llegan a desaparecer, provocando ese poco favorecedor efecto de “puntas abiertas”, el signo inequívoco de un cabello estropeado. Por eso, advierte la responsable de L’Oréal, estas zonas necesitan cuidados especiales todo el año, pero aún más en verano.

Aunque estas pautas se aplican a todos los cabellos, las personas que lo llevan coloreado son todavía más sensibles a los efectos nocivos del sol y el cloro, debido a que la cutícula del pelo es más porosa y la fibra capilar está algo degradada, a pesar de que los productos de coloración son cada vez más respetuosos con la cabellera.

Debido a esto, “los pigmentos de color artificiales se van perdiendo con más facilidad” y el cabello está más seco y áspero, difícil de desenredar, quebradizo y sin brillo.

Productos aliados

Por suerte, en la actualidad abundan las líneas de productos capilares dirigidas específicamente a preparar, proteger y reparar el pelo durante los meses calurosos, pero siempre teniendo en cuenta que un cabello que ha sido cuidado adecuadamente durante todo el año estará más fortalecido y resistirá mejor los “embates” del sol y la piscina.

¡Ojo! Es mejor invertir en un buen producto específico que proteja el pelo y prevenga los daños, que tener que desembolsar después del verano el doble de lo que nos quisimos ahorrar en un tratamiento milagroso en la peluquería o en un corte drástico.

Además, cuidado con los trucos caseros como el de bajar a la playa con el pelo embadurnado con mascarilla capilar o crema suavizante, ya que esos productos están diseñados para reparar, no para proteger, por lo que no contienen filtros solares. Es decir, el pelo sigue expuesto a las agresiones externas, y encima no le dejamos respirar.

Por eso, cuando vayamos a la playa o en cualquier situación en que los rayos solares vayan a incidir durante un periodo largo de tiempo sobre nuestra melena, hay que aplicar un producto protector, igual que ocurre con la piel. Y aún mejor si cubrimos la cabeza con un sombrero o gorra, lo que también evitará la decoloración.

Hay decenas de productos para este fin, aunque los más habituales son los sprays y aceites “secos” que no dejan el pelo aceitoso ni lleno de residuos.

Una vez en casa y tras lavar el cabello con un champú adecuado y suave que arrastre los residuos químicos y la sal, llegará el momento de rehidratar y nutrir la melena con una buena mascarilla, que dejaremos actuar unos cinco minutos para que penetre en profundidad.

En la medida de lo posible hay que tratar de evitar usar el secador y las planchas calientes o tenacillas durante el verano para no resecar más el cabello, aunque cuando sea imprescindible recurrir a ellos es recomendable usar antes un protector térmico que proteja la fibra capilar.

 

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