Llevar o no llevar tacones debería ser una decisión completamente personal. EFE Llevar o no llevar tacones debería ser una decisión completamente personal. EFE

Tacones de aguja, dictadura para la salud

Los tacones de aguja alargan las piernas y estilizan las figura, solo hay que revisar el maravilloso universo de Louboutin o Manolo Blahnik para comprobar que los tacones embellecen y empoderan a la mujer. Pero, precaución, esa belleza no es siempre sinónimo de buena salud

Madrid, (EFE).- “No sé quién inventó los tacones, pero las mujeres le debemos mucho”, decía Marilyn Monroe, una frase en la que, probablemente, la actriz sólo se refería a los beneficios estéticos y no a los problemas de salud que pueden desencadenar, amen de un intenso dolor de pies y algún esguince tras una noche de baile.

Amados y odiados a partes iguales, los tacones de aguja tienen tantos entusiasta como detractores. Unas no pueden vivir sin ellos, son una bendición. Otras solo los desempolvan en ocasiones especiales, los detestan y también las connotaciones que llevan intrínsicas.

Los tacones, además de sumar centímetros de altura y una dosis de confianza,  alargan las piernas y estilizan las figura, solo hay que revisar el maravilloso universo de Louboutin o Manolo Blahnik para comprobar que los tacones embellecen y empoderan a la mujer.
Pero, precaución, esa belleza no es siempre sinónimo de buena salud. No hay que desterrarlos ni lucirlos por obligación, solo utilizarlos con cabeza.

“Lucir tacones durante un tiempo prolongado tiene en ocasiones consecuencias negativas para la salud de la mujer”, ha explicado a Efe Estilo la fisioterapeuta y osteópata Flor María Trujillo, quien advierte de que el uso de tacones a diario “modifican todas las articulaciones del pie, produciendo que rodilla y cadera se flexionen y se incremente la curvatura de la espalda”.

tacones de aguja

Sandalias anudadas al tobillos del maravilloso universo de Louboutin, apta para ocasiones especiales. RS/EFE

Tacones de aguja, un riesgo para las articulaciones

Desde rozaduras o heridas en los pies, problemas en los huesos como son los juanetes, dedos en martillo, callos o durezas pasando por dolores articulares en la espalda o en las rodillas.

“Andar sobre tacones altos desplaza el cuerpo hacia delante y obliga a los dedos y al antepié a soportar todo el peso, provocando dolor y daño en estas extremidades”, explica la fisioterapeuta y experta en el cuidado por y para la mujer, Flor María Trujillo.

“Cuando se lucen tacones, lo que está provocando es que se cambien todas las posiciones articulares del pie: el tobillo queda más flexionado, la rodilla y la cadera también, y se incrementan la curvatura en la espalda.

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Tacones con puntas de metal. EFE/Britta Pedersen

Por lo que genera dolores a nivel lumbar y cambios artrósicos en la rodilla de alguna manera irreversibles tanto en el pie como en otras partes del cuerpo”, revela la experta.

Además, usar tacones excesivamente altos afecta al equilibrio y la estabilidad ya que como explica Trujillo “la musculatura de las partes laterales del pie y de la pierna tienen que estar trabajando de forma constante para poder equilibrarse” y el bamboleo que se produce al caminar repercute en rodillas, cadera y espalda.

Para no renunciar a este tipo de calzado, Trujillo recomienda que el tacón tenga entre 2,5 y 4 centímetros para facilitar el despegue del pie. Pero, además de la altura del zapato, la forma del mismo es fundamental.

“Aconsejamos desechar aquellos calzados que tienen la punta muy estrecha porque favorecen que los dedos vayan encogidos, provocando problemas en los dedos y el antepié”, advierte esta experta quien también hace hincapié en que el uso de tacones acorta el tendón de Aquiles.

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Salones del maravilloso universo de Louboutin, aptos para ocasiones especiales. RS/EFE

Las embarazadas, un grupo especialmente de riesgo, ya que tiende a sufrir inflamaciones de las extremidades inferiores por lo que este tipo de calzado está contraindicado, según explica la experta.

Si para cualquier mujer el empleo de un calzado excesivamente alto es perjudicial, para las mujeres embarazadas lo es todavía aún más.

“Durante la gestación, la mujer aumenta de peso y se modifica su centro de gravedad a medida que crece la barriga. Además, se producen cambios hormonales que ablanda y estira ligamentos y músculos, provocando que esté más expuesta a torceduras y esguinces”, indica Trujillo.

El zapato plano y el tacón de altura razonable se imponen en la calle, lo dicen los expertos, las “it girl” y los estilistas afirman con rotundidad que se trata de un acierto seguro.

Bien por comodidad, bien por rebelarse contra los estrictos y sexistas códigos de etiqueta que se imponen en el Festival de Cannes, las mujeres están dejando atrás los tacones y dicen un rotundo ¡no! a los diez centímetros de más.

“La sensualidad no viene de unos tacones”, ha dicho en varias ocasiones la exmodelo, diseñadora y estilista, Inés de la Fressange. EFE

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