Yves Saint-Laurent, el visionario que diseñó las tendencias del hoy. EFE/ArchivoYves Saint-Laurent, el visionario que diseñó las tendencias del hoy. EFE/Archivo

Yves Saint-Laurent, del hito al mito

Yves Saint-Laurent fue un visionario de la moda. Diez años después de su fallecimiento, algunas de sus prendas siguen siendo básicos de armario universales.

Madrid, jun 2018 (EFE).- Lucir una chupa de cuero o una camiseta inspirada en la obra de un artista gráfico no es muy innovador. Pero lo fue en otro tiempo. Ese en que Yves Saint-Laurent removía los cimientos de la industria de la moda con sus creaciones, entonces inéditas y hoy hitos estilísticos, que hicieron de él todo un mito.

Los pantalones, las chaquetas moteras y las blusas transparentes son, como muchas otras prendas, reconocidos básicos de armario. Pero no colgarían de nuestras perchas de no ser porque, tiempo atrás, un diseñador se atrevió a romper las normas de estilo establecidas.

Ese es el legado de Yves Saint-Laurent. El creador francés, nacido en Orán (Argelia) en 1936, fue uno de los primeros “enfants terribles” de la moda. Un adelantado a su tiempo que recibió continuas críticas a lo largo de su carrera, pero cuya obra, al igual que la de muchos otros visionarios, sigue vigente en la actualidad, una década después del fallecimiento del creador.

La chaqueta motera

Yves Saint-Laurent fue uno de los grandes visionarios de la moda. EFE/Instagram: @museeyslparis

Hoy, recurrir a la chaqueta motera en temporadas de entretiempo es una decisión casi automática, pero a Saint-Laurent le costó uno de los despidos más sonados de la historia. A sus 21 años, el argelino, que se había convertido en el modisto más joven del mundo tras suceder a Christian Dior en su trono francés, fue sustituido por Marc Bohan. Todo por culpa de unas chaquetas.

La decisión estuvo motivada por la colección que presentó Saint-Laurent en 1960, inspirada en la cultura “beatnik”. Sus cazadoras de cuero y jerséis callejeros aterraron a los responsables de la “maison”, quienes no dudaron en revocar la última voluntad del propio Dior. En solo tres años, el fundador había convertido a su ayudante en su heredero.

Tras salir escaldado de uno de los imperios de estilo más reconocidos de la época, el joven Saint-Laurent aprovechó su libertad para fundar su propia casa en 1962. Allí siguió creando, entre los aplausos y la incomprensión del público.

Los pantalones para mujer

Amparado en su firma homónima, siguió desarrollando su visión de la feminidad, que le procuró la hostilidad de parte de la prensa y la sociedad de la época. En un tiempo en que algunos restaurantes vetaban la entrada a mujeres que vistieran pantalones, él los proclamó un básico del estilo femenino.

Piezas de cintura alta y corte sastre u otras ajustadas en el muslo y acampanadas en el bajo cubrían elegantemente las piernas de la mujer Saint-Laurent, adoptada por figuras como Audrey Hepburn. No resulta difícil evocar a la intérprete luciendo unos de estos pantalones con esencia masculina, un jersey de cuello chimenea, tacones bajos y su icónico flequillo corto.

Las camisetas “arty”

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Uno de los vestidos de Saint-Laurent inspirados en Mondrian. EFE/Instagram: @myslmarrakech

También fue uno de los pioneros en trasladar un lienzo a sus creaciones. Su colección para otoño-invierno de 1965 fue un homenaje andante a la obra del pintor vanguardista Piet Mondrian. Sus cuadros compuestos por formas geométricas rellenas de colores, inscritos en el movimiento neoplasticista, se metamorfosearon en vestidos y abrigos rectos que llegaban hasta la rodilla.

Esta fue una de las innumerables muestras de admiración que el diseñador profirió a varios creadores de su época, un amor que compartía con Pierre Bergé, su pareja y cabeza matemática del imperio textil.

Su colección geométrica recibió los halagos de personalidades como Diana Vreeland, la icónica editora de moda de The New York Times, que bautizó esta propuesta como “la mejor colección” (no de Saint-Laurent, sino en general) y Women’s Wear Daily, que otorgó al modisto el título de “el rey de París”.

“Le smoking”

En 1966, cuando la revolución de los pantalones todavía levantaba algunas ampollas, Saint-Laurent volvió a la carga con “le smoking”, su adaptación femenina del tuxedo. Una prenda que en la actualidad está en pleno auge, pero que, en su momento, no convenció ni siquiera a la clientela más fiel de la casa.

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El tuxedo femenino de Yves Saint-Laurent. EFE/Instagram: @museeyslparis

“Para una mujer, el tuxedo es una prenda indispensable en la que siempre se sentirá a la moda, puesto que es una pieza estilosa y no una tendencia. Las modas se desvanecen, el estilo es eterno”, explicaba su autor, según los archivos del museo Yves Saint-Laurent de París, que abrió sus puertas en octubre de 2017.

A pesar de su convicción, ese primer año tan solo vendió un tuxedo de su colección principal. El cambio vino con otro de sus gestos visionarios, la apertura de su tienda “ready-to-wear”, la primera del mundo fundada por un modisto. Allí, las compradoras más jóvenes acogieron con los brazos abiertos el traje masculino, que se convirtió en la prenda viral de una generación.

El tuxedo siguió apareciendo en todas las colecciones presentadas por la casa hasta 2002, con variaciones y permutaciones en las hechuras y los colores, pero siempre con ese espíritu innato de libertad sin pretensiones.

Las transparencias sensuales

“No hay nada más bello que un cuerpo desnudo”, decía Saint-Laurent. EFE/Instagram: @myslmarrakech

A pesar de ser conocido por su timidez y sensibilidad, Saint-Laurent no parecía necesitar una pausa para recomponerse de las críticas. Por eso, al tuxedo le siguió una de las prendas más prácticas para las celebraciones nocturnas de hoy día: la blusa transparente.

En 1966, el mundo conocía el primer “look” desnudo. Camisas y vestidos vaporosos que dejaban ver el pecho femenino y ocultaban zonas más íntimas con ornamentos lujosos, como plumas de avestruz.

“Nada es más bello que un cuerpo desnudo”, sostenía el diseñador, quien combinaba inteligentemente estas camisas con trajes de pantalón corto y merceditas de tacón ancho para el día, o faldas largas, tupidas y un cinturón de satén en forma de lazo para la noche, sin chaqueta que ocultara las transparencia ni lo que quedaba bajo ellas.

Los hitos veraniegos

Con cada novedad, el modisto afianzaba más su estrategia creativa: tomar prestados los códigos de vestimenta masculinos para renovar la moda femenina. Por este mismo patrón se guió para idear la chaqueta de safari y el mono, ambos concebidos en 1968.

Inspirada en los uniformes de Afrikakorps -una fuerza militar alemana enviada al norte de África- y los estilismos de los habitantes occidentales del continente negro, la chaqueta rescataba el ambiente de la niñez del modisto. La gabardina de algodón fue el tejido elegido para materializar el diseño, pensado para las noches calurosas de verano.

En cuanto a los monos, los tomó prestados de vestuario de los aviadores, cuya pieza central era una sola prenda que aunaba pantalones y chaqueta. Su amplio volumen había sido pensado para adaptarse a la forma del cuerpo masculino, pero el diseñador lo estilizó para crear una silueta elegante.

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La chaqueta safari, otra de las icónicas piezas del modisto. EFE/Instagram: @myslmarrakech

“Mi estilo es andrógino”, decía Saint-Laurent. “Desde que me di cuenta de que los hombres tienen mucha más confianza en sí mismos y en sus ropas y que las mujeres no se sienten tan seguras en su piel, busco la manera de darles esa confianza”.

Yves Saint-Laurent, el diseñador que puso de moda la libertad

Sin embargo, hizo mucho más que eso. Puso de moda la libertad, animando a las mujeres a empoderarse desde el armario, a lucir sus cuerpos con orgullo y sin miedo al qué dirán. Y no solo a través de sus diseños, sino también con gestos como organizar el primer desfile de la historia en el que participaron modelos africanas y asiáticas.

Todo esto ha hecho que sus sucesores al frente de la casa veneren su estilo. Las hombreras, las blusas transparentes, las prendas de piel con un punto rebelde y las infinitas botas mosqueteras siguen siendo prendas insignia de la casa y reconocidos básicos universales. Y es que la mitad del armario se la debemos a Yves Saint-Laurent.EFE

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