Del capote segoviano de Zuloaga a la capa de Oteyza, pasión por la tradición. EFEDel capote segoviano de Zuloaga a la capa de Oteyza, pasión por la tradición. EFE

De Zuloaga a Oteyza, pasión por la tradición

De Zuloaga a Oteyza, pasión por la tradición. El pintor adoraba el capote segoviano, la firma de ropa masculina defiende prendas de gran elegancia como la capa o el jubón.

Madrid, (EFE).- Del capote segoviano de Zuloaga a la capa de Oteyza, una pasión por la tradición que se ha traducido en una colaboración en la que la firma de moda masculina recrea capas y embozos presentes en el universo del pintor.
La pintura de Zuloaga, expuesta en la Fundación Mapfre de Madrid, ha sido el punto de partida para que Oteyza confeccione dos capas. La primera, inspirada en un capote segoviano que el pintor de Éibar utilizaba para sus jornadas en exteriores.
“Lo hemos rediseñado, aligerado con una línea que consiste en dos rectángulos de paños superpuestos, más corto por delante que por detrás”, explican hoy a Efe Estilo Paul García de Oteyza y Caterina Pañeda, dúo creativo de la firma de moda masculina Oteyza.

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Paul García de Oteyza con la capa Zuloaga junto a un autorretrato del pintor.

Para darle mayor dimensión se ha cortado a sangre con una única costura en el cuello, “hemos alzado un cuello muy estructurado con capacidad para dar muchas formas”, añade Paul García.
Es una pieza de lana, de elegancia regia, coloreada en tonos tostados, cobrizos y verdes, “tonos presentes en la obra de Zuloaga y también en Castilla”, puntualiza el sastre.

Zuloaga y Oteyza, una fusión de líneas sencillas

“Hemos interpretado ese capote segoviano partiendo de nuestros ejes: geometría en el patrón, simplicidad en las líneas y movimiento”, asegura Caterina Pañeda.
La segunda es un mantón verde muy envolvente inspirado en el cuadro de “Las Sepulvedanas”, una pieza que habla de silencio del misticismo.
La mujer de Zuloaga es tan cosmopolita como austera, basta contemplar el cuadro de estas mujeres de Sepúlveda, donde actúan como símbolo y su vestimenta, un extraordinario mantón verde tiene mucho más que ver con las bretonas que también pintan Gauguin o Emile Bernard en Pont Aven.
Unas representaciones vinculadas a la búsqueda de un mundo más puro, la búsqueda de una identidad, “de las raíces de los pueblos no contaminados por la civilización industrial”, dice la comisaria de la exposición Leyre Bozal Chamorro.

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Caterina Pañeda posa con un envolvente inspirado en el cuadro de “Las Sepulvedanas” de Zuloaga. EFE

Al igual que Zuloaga, quien utilizaba con maestría los colores sobre el lienzo, Oteyza ha sabido trabajar tonos tierras, ocres y naranjas junto a verdes primaverales que parecen emitir sonido.
Si el pintor vasco defendía la modernidad de su pintura, estos sastres madrileños infunden belleza y modernidad en la sastrería masculina. “No entendemos la modernidad de la moda masculina sin tradición”, asegura esta pareja creativa.
“Ha sido un privilegio y una responsabilidad poder reinterpretar el capote segoviano”, dice Paul García de Oteyza, quien recuerda que durante años la capa “desapareció del armario masculino”.

“Nosotros bebemos de los cortes más clásicos del siglo XVI y XVII tanto en patrones como en tejidos”, dice Paul García de Oteyza

Si Zuloaga defendía con su pintura la España más agria y le infundía belleza y modernidad, Oteyza con su sastrería devuelve esplendor a la capa, epicentro del nuevo renacer de la moda masculina, “un sector en alza que deja atrás un desierto de creatividad que ha durado demasiado”, dice Paul García de Oteyza, quien junto a su mujer, Caterina Pañeda, bregan para trazar un nuevo vestir con empaque.
“Zuloaga, que llevó la identidad española al mundo, cuando vivía en París decía que tenía la necesidad de volver a España, a Andalucía, para embrutecerse y quitarse el refinamiento parisino”, dice Margarita Ruyda de Andrade, directora de la Fundación Zuloaga.

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Capa Zuloaga, la versión de la firma masculina Oteyza. EFE

El tesón y el esfuerzo de Oteyza está dando sus frutos. Llevaron la capa española a Florencia, concretamente a Pitti Uomo, la feria más importante del mundo de ropa masculina, donde la cortaron y bailaron y, así, demostraron que la capa es una prenda actual.
“Nosotros bebemos de los cortes más clásicos del siglo XVI y XVII tanto en patrones como en tejidos”, asegura Paul García de Oteyza, quien se lamenta de que en España no se “defiende” las tradiciones como se merecen.
Tras la capa, llegó la alzada, el almanzor, la senda, el jubón, o la estampa, prendas de gran elegancia que invitan a vestir a la española.
Ahora, a estas piezas se suma la capa de Zuloaga, una prenda silenciosa, “evitamos el ruido que puede llegar de las tendencias”, dice Caterina Pañeza, quien junto a su compañero se desviven por el nuevo renacer de la moda masculina. “Se abre un camino en el vestir del hombre, nosotros tratamos de defenderlo, vamos a estar en la brega, hay muchas posibilidades”, concluyen con ilusión. EFE

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